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El presidente de OpenAI, Greg Brockman, compartió en su cuenta de X el testimonio de un usuario que aseguró haber resuelto un dolor lumbar crónico gracias al uso de ChatGPT.

"Estoy escuchando cada vez más historias de personas a quienes ChatGPT ayuda a resolver problemas de salud de larga data", escribió Brockman. "Aún queda camino por recorrer, pero esto muestra cómo la IA ya mejora vidas de manera significativa".

La publicación incluyó la experiencia de un usuario que, tras más de una década de tratamientos fallidos, logró avances concretos usando inteligencia artificial como guía.

"He tenido dolor lumbar durante más de diez años", relató el usuario, quien atribuyó su problema a "una combinación de mala postura, demasiado tiempo sentado y lesiones en el gimnasio".

Consultó entre siete y ocho fisioterapeutas a lo largo de los años. "Algunos fueron útiles, pero ninguno pudo explicar bien qué pasaba en mi cuerpo o por qué dolía".

Según detalló, cada especialista ofrecía teorías distintas: "Uno decía que era un desequilibrio lateral, otro culpaba a los músculos profundos del core". Las indicaciones se volvieron confusas y difíciles de sostener en el tiempo.

Un programa de ejercicios sin contexto suficiente

El usuario encontró un programa llamado Low Back Ability (LBA), centrado en fortalecer la espalda en vez de evitar su uso. Lo describió como un buen enfoque general.

Sin embargo, expresó que las explicaciones no eran claras: "No sabía exactamente por qué debía hacer cada ejercicio. Entendía algunas cosas, pero no lo suficiente para sentirme seguro".

Aclaró que su forma de procesar información requiere entender el porqué: "Necesito saber por qué duele, por qué hay desequilibrios y cómo ayuda cada ejercicio".

El aporte de ChatGPT en el proceso de recuperación

Decidió entonces volcar toda su historia en ChatGPT: antecedentes, causas del dolor, ejercicios previos, lo que funcionó y lo que no, y el plan completo de LBA.

"Y finalmente todo tuvo sentido", escribió. La IA le explicó cómo y por qué dolía su espalda, qué función cumplía cada ejercicio y cuáles eran los más adecuados para cada etapa.

A partir de ese análisis, construyó un plan progresivo y personalizado: "Me ayudó a hacer un plan para avanzar de forma gradual y segura".

Durante varias semanas, el usuario continuó utilizando ChatGPT para hacer preguntas, ajustar rutinas y mantener la constancia.

"Mi espalda se siente mejor que en años. La rigidez y el dolor bajaron entre un 60% y un 70%", aseguró. Incluso retomó actividades físicas que había descartado por completo.

Destacó que la diferencia estuvo en la forma de presentar la información: "Con cada fisio recibía solo una perspectiva. Con ChatGPT, tengo un compendio de todo el conocimiento filtrado por mi contexto personal".

Valoración del uso de IA en salud

"No quiero que suene exagerado, pero fue el mejor gasto de 20 dólares que he hecho en mi vida", afirmó el usuario, haciendo referencia a la suscripción paga del servicio.

Según explicó, ChatGPT le permitió acceder a conocimiento técnico adaptado a su estilo de aprendizaje, algo que no había conseguido en años de consultas presenciales.

A través del caso, el presidente de OpenAI busca destacar el potencial de la inteligencia artificial como apoyo en procesos de salud y recuperación física.

"Me ayudó a entender lo que ningún especialista me explicó del todo", concluyó. La herramienta actuó como puente entre la teoría fisioterapéutica y su aplicación concreta.

Aunque se trata de un caso individual, se suma a una serie de relatos donde la IA aparece como recurso útil para quienes enfrentan problemas de salud persistentes.

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