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Un paciente siente un zumbido. Es insoportable, constante. Él sabe que no viene de ningún lado, que simplemente lo tiene y no se apaga. Se trata de una enfermedad llamada tinnitus y afecta a 800 millones de personas en el mundo.

Existe un tratamiento creado en Uruguay para bajarle la intensidad, que es de los que mejores resultados tiene en el mundo. Al punto que todo su desarrollo se presentará este viernes 24 de abril en la Convención Mundial de la Academia Estadounidense de Audiología, en San Antonio (Texas).

Lo va a exponer su creador, el médico y músico uruguayo Daniel Drexler, que llega a Estados Unidos con dos novedades bajo el brazo: la nueva versión Levo Generación 2 —que suma inteligencia artificial y telemedicina— y el regreso de la empresa a manos uruguayas después de una década dirigida desde el exterior. La charla coincide con el Día Mundial del Tinnitus.

Una multinacional que vuelve a dirigirse desde Montevideo

La historia tiene un recorrido largo. En 2015, los creadores uruguayos vendieron las patentes a una empresa de Estados Unidos. En 2021, la canadiense Starfish compró esas mismas patentes. Y en octubre de 2025, Starfish cerró una integración con el centro clínico que Drexler dirige en Uruguay. De ese acuerdo nació Levo Medical, con un directorio de tres personas: Scott Phillips (CEO de Starfish), Marc Grantham y el propio Drexler, que asumió como CEO.

"Yo siempre tuve ganas de que esto se pudiera hacer desde Uruguay para el mundo", dijo Drexler a El Observador. Las cuatro patentes registradas en la oficina estadounidense (USPTO), las habilitaciones de la FDA y toda la operación volvieron al país. La empresa atiende pacientes desde Montevideo para toda Latinoamérica y se prepara para llegar a más lugares.

Toda la gestión —protocolos médicos, atención de pacientes, estrategia comercial— se maneja desde Montevideo. Starfish pone el dinero, que para un proyecto biomédico en el tercer mundo no es poca cosa. "Conseguir financiación en el tercer mundo es difícil", reconoció el médico. "Pero todo el desarrollo de protocolos, la atención de pacientes y las estrategias comerciales lo estamos haciendo desde Uruguay".

El plan de crecimiento es ambicioso, aunque por ahora prudente. Hoy el equipo trata a unos 200 pacientes por año y apunta a llegar a entre 300 y 400 a fines de 2026. ¿El techo? "Si nos llega a ir bien, no sabemos cuál es. Probablemente sean 10.000 pacientes por año, atendidos desde Uruguay", proyectó Drexler. La cifra suena enorme, y él mismo se cuida de festejarla antes de tiempo: "Es fácil decirlo. Ahí no me digas eso, porque de noche no duermo".

El motivo es que atender un paciente con tinnitus no se parece en nada a entregar un medicamento y mandarlo a casa. Cada caso queda dentro del sistema durante un año entero, con un mínimo de 12 consultas. "No es simplemente recibir un paciente nuevo y decirle 'tomá, este es tu tratamiento'. Es después tratarlo", explicó.

Detrás de cada paciente trabajan psicólogos, psicomotricistas, fonoaudiólogos y médicos. "200 pacientes por año es una torta de laburo. No te puedo explicar la cantidad de horas de trabajo que hay adentro del consultorio", agregó. El crecimiento ha sido escalonado: en 2005 atendían 10 pacientes por año y básicamente hacían investigación; en 2016 y 2017 ya eran 50 o 60; durante la pandemia saltaron a 100; hoy son 200.

"Esto está mutando a una multinacional dirigida desde Uruguay. Todavía lo puedo manejar como quien maneja una embarcación pequeña, pero en cualquier momento se me transforma en el Titanic. Ahí es donde me da miedo", confesó Drexler, que esta semana también encadena reuniones con médicos de Quito, Panamá y Colombia para ir tendiendo la red regional.

Levo Gen 2: un sonido a medida para reprogramar el cerebro

El método combina estimulación acústica durante el sueño con un programa de desensibilización. A cada paciente se le diseña una prescripción acústica personalizada: un sonido generado digitalmente que reproduce la frecuencia, el timbre y la intensidad del zumbido que esa persona escucha, y que se pone a sonar mientras duerme. Esa señal, noche tras noche, empuja al cerebro a reprogramarse: por un lado le baja el volumen al tinnitus en el sistema auditivo y, por otro, entrena a las áreas emocionales para dejar de prestarle atención.

Drexler lo grafica con una imagen sencilla. "Imaginate que llegás al consultorio con un foco de luz de 400 watts adelante de los ojos. Si yo te digo 'te voy a entrenar para que no lo veas', es dificilísimo. Pero si ese foco te lo bajo de intensidad, te lo transformo en una vela, y a su vez te entreno para que pongas la atención fuera del lugar donde está esa vela, ahí es donde tengo la mayor chance de suceso", explicó.

La nueva versión —ya en uso en Latinoamérica y que llegará a Estados Unidos en la segunda mitad del año— permite diseñar esos sonidos a distancia y seguir a los pacientes en tiempo real. Suma inteligencia artificial para integrar la parte acústica con la desensibilización. En los hechos, es un sistema de telemedicina dirigido desde Montevideo.

¿Por qué es tan importante poder seguir al paciente día a día? Porque la reprogramación del cerebro no es rápida. "La biología es muy lenta, siempre lleva meses", explicó. Hace falta sostener la motivación, recibir información sobre lo que el paciente está haciendo y disparar alertas cuando algo no anda bien.

La plataforma cruza datos diarios: horas de uso del aparato, calidad del sueño, intensidad de cada sesión, frecuencia cardíaca durante la estimulación, tests psicológicos, evaluaciones de aprendizaje, entrenamiento de la atención y gestión del estrés. "Somos los únicos en el mundo que tenemos algo así con ese nivel de complejidad montado", afirmó Drexler.

Los resultados están respaldados por estudios clínicos. Según el trabajo de Drexler y su equipo publicado en el International Journal of Audiology, el método logra una reducción promedio del 80% en la intensidad del síntoma. En 2017, Levo recibió la Medalla de Oro de Ingeniería Biomédica en Nueva York, en la categoría Digital Health Products and Mobile Medical Apps, considerada el máximo galardón de la industria biomédica estadounidense.

Con ese caudal de datos diarios, Drexler proyecta tener en un año y medio "la base de datos de acúfenos más grande del mundo". Drexler enfatiza una y otra vez en la charla que todo el software y el hardware se desarrollaron íntegramente en Uruguay. "Si nosotros hubiéramos desarrollado esta plataforma en el primer mundo, el costo hubiera sido por lo menos 30 veces más alto y probablemente no hubiéramos llegado a las mismas soluciones", dijo el médico, que define al país como un sandbox biomédico: una población controlada, uniforme y con buen acceso de comunicación que permite probar y ajustar en tiempo real.

El padecimiento y los pacientes

¿Qué lo provoca ak tubbutys? En el 90% de los casos, algún tipo de daño en el oído interno que reduce el caudal de información que le llega al cerebro en ciertas frecuencias. Drexler lo compara con el síndrome del miembro fantasma: el cerebro busca esa información que ya no llega y, para compensar, vuelve hiperexcitables a las neuronas que la codifican. El resultado es un sonido que en realidad no existe.

Los grupos clásicos de riesgo son los previsibles: músicos, trabajadores de la metalúrgica y la construcción, ingenieros de sonido, cualquiera expuesto a ruido fuerte de manera sostenida. Pero apareció uno nuevo y mucho más amplio: los usuarios de auriculares in-ear y AirPods, que meten sonido directo en el oído sin las limitaciones físicas de los equipos analógicos.

"Antes empezabas a subir el volumen y empezaba a sonar mal. Vos ahora podés darte 120 decibeles en el oído y el sonido está bien, no va a distorsionar", advirtió el médico. La consecuencia ya se ve en la clínica: "Estamos viendo mucha gente entre los 20 y los 30 años, muchísima".

Su recomendación práctica es usar el sistema de calibración del iPhone para chequear el volumen real dentro del oído. La regla es simple: no pasarse nunca de 87 decibeles, y como techo absoluto 90. "Esa es la razón por la cual nosotros corremos solo en dispositivos Apple, porque tienen un sistema de calibración que es real", explicó.

Otro frente donde el tinnitus es masivo es el militar. En Estados Unidos hay cuatro millones de veteranos de guerra con el zumbido, y Levo está habilitado para trabajar con la red de 500 hospitales que los atiende. "Cada vez es más ruidosa la guerra, cada vez es más peligroso desde el punto de vista auditivo", dijo. Afecta a todo el personal: portaaviones, tanques, artillería, infantería.

La tendencia, según Drexler, va en una sola dirección: hacia arriba. Por dos razones combinadas. Primero, el aumento de la expectativa de vida —"nuestros hijos probablemente vivan más de cien años"—, lo que expone al oído durante más tiempo. Segundo, los medios digitales de reproducción sin saturación, que permiten ir en el ómnibus con 110 decibeles en el oído.

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Daniel Drexler

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