"Falta educación". En esa idea resume César Cerrudo, con 30 años dedicado al hacking, por qué dejó de enfocarse solo en encontrar fallas. Acaba de publicar gratis en internet una versión actualizada de su libro de ciberseguridad, con licencia libre para copiarlo e imprimirlo, y una meta: llegar a un millón de personas.

Es argentino, vive en Punta del Este desde hace casi seis años y tiene una empresa de software que desarrolla para Estados Unidos, con gente en Argentina, Uruguay y Colombia.

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En ese camino descubrió decenas de fallas críticas en plataformas de compañías como Microsoft, Oracle, IBM, Twitter y en Windows, hallazgos que llevaron a esas organizaciones a fortalecer la seguridad de sus sistemas.

Su nombre alcanzó notoriedad internacional cuando demostró vulnerabilidades en los sistemas de control de tráfico usados en grandes ciudades del mundo, entre ellas Nueva York. Fue uno de los primeros investigadores en evidenciar los riesgos de ciberseguridad de la infraestructura urbana conectada.

"Mi objetivo nunca fue comercial"

Después de años buscando fallas, llegó a una conclusión. "Por más que encuentres o ayudes a resolver un problema, al otro día había más, y con cada nueva tecnología que aparecía se repetían los mismos problemas de hace 10 años", dijo.

Para él, el origen está en las prioridades de la industria. "Los directivos de las empresas tecnológicas se preocupan más que nada por vender más, por sacar el producto rápido al mercado. Entonces eso hace que los productos no sean tan seguros y se puedan hackear", explicó.

El costo, sostiene, lo paga otro. "La víctima al final termina siendo el usuario, que sufre las consecuencias cuando hay hackeos, por más que sea culpa de las empresas que dan los servicios", dijo. Y agregó: "Es algo muy importante hoy en día saber usar la tecnología en forma segura, que es algo que no te enseñan en ningún lado".

De ahí salió el libro. Una primera versión se publicó en Argentina hace dos o tres años, con una editorial chica y poca distribución. Hace dos años, Antel y Netgate auspiciaron la impresión en Uruguay: se hizo un evento, se regalaron ejemplares a los asistentes y se repartió a las escuelas del país. También hubo una actividad con ANEP para chicos y docentes.

La nueva versión suma un capítulo sobre inteligencia artificial y actualiza otros. Cerrudo evaluó imprimirla de nuevo y desistió: "Hacerlo impreso es mucho trabajo, se hace costoso y en realidad no se iba a cumplir mi objetivo, porque la distribución es cara, mucho intermediario, no te garantiza que vaya a todas las librerías".

Optó por el formato digital y libre, con licencia Creative Commons. "Si vos querés, lo podés imprimir y hacerte una copia impresa y va a ser legal. Lo único que tienen que hacer es mencionar que yo soy el autor, nada más", señaló.

En el sitio que armó, el libro es apenas una parte. Hay tests online para medir cuánto sabe cada persona y qué tan expuesta está a los engaños. "Hay un test que te simula ataques, engaños, mensajes: vos tenés que decir si es verdadero o falso", describió. Otro está pensado para que chicos y adultos mayores lo hagan juntos.

El sitio también incluye una mini academia con los conceptos básicos en pocos minutos, infografías y presentaciones listas para usar. "Cualquiera puede tomar esas presentaciones y hacerlas en escuelas para que los chicos aprendan, o hacerlas en empresas", dijo.

"Tomé todo el contenido del libro y lo puse en otros formatos", resumió, para que quien no quiera leerlo entero igual pueda hacer los tests o el minicurso. Según Cerrudo, con lo básico alcanza: "Aprendiendo esas cosas básicas te mejorás la seguridad y la protección un 80%. Son cosas que no son muy difíciles, pero en ningún lado las enseñan".

El objetivo del millón, admite, es difícil. "Mi objetivo nunca fue comercial, sino de concientización y que le llegue a la mayor cantidad de personas", dijo. "Quería poner algo difícil que me lleve a esforzarme mucho". La dificultad, reconoce, es otra: "Si la gente no se entera, no los puede acceder. Hoy en día hay tantas cosas dando vueltas en internet que es difícil que la gente se entere porque sí no más".

¿Cuál es el estado de la ciberseguridad hoy?

La puerta de entrada más común, dice, sigue siendo el engaño: mensajes por WhatsApp, SMS, Facebook, Instagram o email. "Mucha gente, al confiar, termina compartiendo información que puede ser usuario y contraseña, información bancaria, tarjeta de crédito", explicó.

Ahí es donde la inteligencia artificial cambió la escala. "La podés usar 24 horas, los siete días de la semana, no duerme, no come", dijo. "Es un potenciador que si bien potencia el bien, también potencia el mal".

Los ataques masivos e impersonales están quedando atrás. Con los datos filtrados que circulan online, "no te va a decir del Banco de Panamá: te va a decir del banco que vos tenés cuenta, te va a llamar por tu nombre, te va a poner tu dirección. O sea, va a ser muy convincente", advirtió.

La IA también aceleró el descubrimiento de vulnerabilidades. "Hoy en día las grandes empresas de tecnología están arreglando miles de problemas de seguridad al mes que antes eran decenas", señaló. Eso achica la ventana para aplicar los parches antes de quedar expuesto.

También cambió la estructura del delito. "Un cibercriminal que sepa más o menos utilizar inteligencia artificial puede hacer lo que antes necesitaba 10 o 20 personas", dijo. Y marcó la asimetría: "Vos, para proteger tu empresa, la tenés que proteger bien siempre, no podés darte el lujo de que una vez no la pudiste proteger bien".

"Antes, tal vez tenías una empresa que no era muy segura, pero como había miles de empresas capaz que nunca te hackeaban. Te salvabas por tener suerte, no porque eras más seguro", dijo. "Hoy en día esa suerte se está extinguiendo".

Sobre el sector público, apunta al mismo desconocimiento. "Si no, no se justifica que los sistemas sean tan vulnerables y que haya habido todos esos hackeos y todo ese filtrado, robo de información", planteó sobre los ataques a organismos estatales.

En Uruguay, sostiene, no se invierte lo suficiente, ni siquiera en empresas importantes del Estado. "Tal vez hay un departamento de ciberseguridad, pero es una o dos personas y no tienen las herramientas, no tienen recursos para hacer lo que se debe hacer", afirmó.

"Se hacen muchas cosas para la foto, es decir, algo para quedar bien, y después por atrás no se hace nada concreto", cuestionó. Para Cerrudo, hasta que no haya una política de Estado la situación no va a cambiar: "El sistema que esté expuesto y sea inseguro, tarde o temprano se va a hackear, más temprano que tarde, porque la inteligencia artificial lo va a encontrar y lo va a hackear".

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