Jacob Coxon, de 27 años, dejó Anthropic el 8 de setiembre de 2026 tras tres años trabajando en el preentrenamiento de modelos de esa empresa y de OpenAI. "Ninguna de las dos compañías está actuando responsablemente", escribió en X. Es la salida número doce desde la creación de Anthropic.
Coxon fue más allá: "Están corriendo directamente hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y están apostando con nuestras vidas". Y agregó que "las personas que construyen la inteligencia artificial creen genuinamente que podría matar a todos los humanos antes de terminar la década". Aclaró que no era marketing.
También distinguió entre los dos laboratorios. Sobre OpenAI dijo que muchos ahí no habían comprendido que estaba "en juego el futuro de la civilización". Sobre su propio empleador: "Anthropic entiende la situación, pero está atrapada en una carrera por ser la primera". El Wall Street Journal informó primero la renuncia.
Once salidas con denuncia pública
El antecedente arranca con la propia fundación de Anthropic, en 2021, por parte de exempleados de OpenAI. Benjamin Mann fue el más directo sobre por qué se fueron: "Cuando llegó el momento decisivo, sentimos que la seguridad no era la prioridad", dijo en Lenny's Podcast.
William Saunders dejó OpenAI el 15 de febrero de 2024 y declaró después ante el Senado estadounidense. Comparó el desarrollo con el Titanic: aunque los responsables estuvieran convencidos de que el sistema era seguro, seguían haciendo falta "botes salvavidas".
Daniel Kokotajlo renunció antes del 17 de abril. "Perdí la confianza en que la dirección de OpenAI se comportaría responsablemente en torno al momento de la AGI", explicó. Rechazó firmar un acuerdo de no desacreditación para conservar el derecho a criticar a la empresa.
Gretchen Krueger se fue el 14 de mayo con cuestionamientos sobre transparencia: "Comparto sus preocupaciones. También tengo preocupaciones adicionales y superpuestas". Dos días después salió Jan Leike, corresponsable de Superalignment: "La cultura y los procesos de seguridad quedaron relegados frente a productos brillantes".
Carroll Wainwright dejó la empresa el 31 de mayo y dijo que su confianza en la misión había disminuido de manera significativa. Todor Markov renunció el 5 de junio: la carta fundacional podía convertirse en una "cortina de humo" sin controlar las decisiones comerciales.
Richard Ngo, investigador de alineación, se fue el 15 de noviembre. "Me resultaba difícil confiar en que mi trabajo allí terminaría beneficiando al mundo". Rosie Campbell renunció el 29 de noviembre: dijo sentirse "cada vez más inquieta" por los cambios internos.
La primera salida dentro de Anthropic fue la de Mrinank Sharma, que dirigía Safeguards Research y se fue el 9 de febrero de 2026. "El mundo está en peligro", escribió. "Constantemente enfrentamos presiones para dejar de lado lo que más importa", agregó, sin dar ejemplos concretos.
Caitlin Kalinowski, responsable de hardware y robótica de OpenAI, renunció el 7 de marzo por el acuerdo con el Pentágono. "La vigilancia de estadounidenses sin supervisión judicial y la autonomía letal sin autorización humana son límites que merecían más deliberación", escribió. Un portavoz confirmó la salida a TechCrunch.
Las salidas sin motivo explicitado
Mira Murati anunció su renuncia el 25 de setiembre de 2024 con una carta diplomática: agradeció a Sam Altman y dijo que se iba para "crear el tiempo y el espacio para realizar mi propia exploración". No denunció públicamente problemas de seguridad.
Su caso tiene una evidencia distinta a los de Leike, Kokotajlo o Coxon: el vínculo con el tema surge de reportes posteriores sobre tensiones internas por la velocidad del desarrollo. OpenAI sostuvo que la decisión respondía a una etapa personal.
Ilya Sutskever renunció el 14 de mayo de 2024, el mismo día que Krueger, pero su mensaje público no atribuyó la decisión a la seguridad. Tampoco entran en la lista los despidos de Leopold Aschenbrenner y Pavel Izmailov.
En julio se publicó Pacing the Frontier, con 1.386 firmas de trabajadores de compañías de frontera que piden a Estados Unidos apoyar un esfuerzo internacional para "desacelerar deliberadamente la frontera". Firmaron cinco de los ocho fundadores de Anthropic y también Jan Leike.