ver más

Durante su exposición en el Meta Day organizado por Meta en el Antel Arena, Alejandro Leyes, business education trainer para Latinoamérica, ofreció una serie de estrategias diseñadas específicamente para que pequeños negocios y emprendimientos puedan generar contenido con mayor impacto en redes sociales. Su presentación se centró en cómo transformar publicaciones en herramientas de conexión emocional, visibilidad comercial y, finalmente, en resultados tangibles para los negocios.

Leyes inició su intervención destacando la importancia de pensar el contenido como un puente entre el negocio y su comunidad. “Impulsar la conexión entre los negocios y las personas requiere una estrategia de contenido clara, estructurada y orientada a generar conversación”, expresó. A partir de esa afirmación, desarrolló un enfoque que apunta a que los emprendimientos no solo sean visibles, sino que también resulten cercanos, confiables y útiles para su público.

A diferencia de enfoques centrados únicamente en mostrar productos, Leyes insistió en la necesidad de contar historias. Según explicó, los contenidos más efectivos son aquellos que permiten a la audiencia ver cómo los productos o servicios resuelven necesidades reales en la vida cotidiana. “Muchas veces los negocios no necesitan mostrar qué venden, sino cómo esos productos apoyan a los clientes y forman parte de sus historias”, afirmó.

También señaló que las redes sociales no solo funcionan como vitrinas, sino como espacios de diálogo directo entre la marca y la persona. Por eso, destacó el papel de la mensajería instantánea en Instagram y Facebook como canal de contacto. “Los mensajes privados permiten que las personas pregunten sobre disponibilidad, precios o ubicación. Esa conversación es clave para convertir vistas en ventas”, dijo.

Cómo captar atención y construir contenido efectivo

Uno de los puntos centrales de la presentación fue la necesidad de adaptar el contenido al entorno en que será consumido. Leyes remarcó que la mayoría del contenido en redes sociales es visto en teléfonos móviles y en formato vertical, lo que requiere una lógica visual y narrativa específica. “Tenemos que acostumbrarnos a pensar en vertical. El contenido en vertical no es solo una preferencia, es una norma del comportamiento actual”, explicó.

Además de la forma, también es importante considerar el momento del consumo. Leyes planteó que el contenido en redes suele consumirse en momentos de descanso o entretenimiento, por lo tanto, la propuesta debe ser coherente con ese contexto. “Cuando estamos viendo contenido en Instagram o Facebook, estamos en modo relax. El contenido tiene que adaptarse a ese ritmo, no ser denso ni complicado”, afirmó.

Según Leyes, existen tres características esenciales que todo contenido debe cumplir: debe ser entretenido, fácil de entender y familiar. Estas cualidades no implican trivialidad, sino adecuación al entorno digital. “Queremos que el contenido sea directo, que conecte rápido, que provoque una emoción o despierte curiosidad”, explicó. En ese sentido, subrayó que los primeros segundos del video son determinantes. “Hay que capturar la atención desde el primer instante, con algo que suceda, que despierte intriga o plantee una promesa clara”, dijo, y ejemplificó con frases como “No vas a poder creer lo que pasó esta mañana” o “En cinco minutos te muestro cómo aprovechar este producto”.

La emoción, según el Business Education Trainer, puede surgir del humor, la sorpresa, el misterio o la identificación con una experiencia común. Por eso, recomendó incorporar elementos visuales llamativos que “interrumpan el scroll” y generen atención inmediata, como objetos inesperados, colores inusuales o transiciones creativas. “La idea es que el video destaque entre el resto. Una naranja que habla, por ejemplo, puede ser más efectiva que una explicación larga”, indicó.

Otro aspecto técnico abordado por Leyes fue la ubicación de los elementos en pantalla. Señaló la importancia de respetar las “zonas seguras”, es decir, aquellas áreas centrales donde los textos o productos deben colocarse para no ser bloqueados por íconos o marcos de la interfaz. “Si el mensaje clave está fuera de esa zona, el usuario probablemente no lo vea”, advirtió.

Estructura, ritmo, colaboración y cierre

En términos narrativos, Alejandro Leyes propuso pensar el contenido en tres etapas claramente diferenciadas: inicio, desarrollo y cierre. El inicio debe estar orientado a captar la atención con fuerza. Puede ser mediante una pregunta, una escena inesperada o una promesa concreta que invite a seguir viendo. “Tenemos que comenzar con algo que rompa el ritmo de la navegación. Algo que haga que la persona diga: ‘quiero enterarme qué pasa’”, explicó.

En la etapa del desarrollo, el objetivo es comunicar el mensaje principal de forma simple, clara y directa. Esto incluye mostrar el producto, contar su función o contar una experiencia vinculada al servicio. “No se trata de decir mucho, sino de ser concreto. ¿Qué es lo que el usuario necesita saber? Eso tiene que quedar claro en el cuerpo del contenido”, indicó.

El cierre, por su parte, no debe ser abierto ni ambiguo. Leyes insistió en que el contenido debe conducir a una acción. “El contenido necesita una llamada a la acción. No puede quedarse flotando. Hay que decirle a la persona qué hacer: ‘compralo ahora’, ‘consultanos por WhatsApp’, ‘visitá nuestro catálogo’”, remarcó. Incluso, cuando no se apunta directamente a una venta, es importante motivar alguna forma de participación: compartir, comentar, seguir, reaccionar.

Otra dimensión relevante de su presentación fue el llamado a colaborar con creadores de contenido. Leyes destacó que no es necesario trabajar con influencers de alto perfil, sino que muchas veces existen talentos cercanos capaces de aportar creatividad y conexión. “Una empresa de tecnología me contaba que nadie en su equipo quería salir en cámara. Pero uno de los empleados estudiaba teatro, y fue quien terminó generando el contenido más atractivo para la marca”, relató.

Entre los tipos de contenido recomendados, mencionó los tutoriales, los formatos “antes y después”, el detrás de escena, y las experiencias subjetivas. Cada uno tiene una función distinta, desde enseñar algo útil hasta generar identificación con la marca. “Un tutorial puede demostrar que algo que parecía complicado en realidad es simple. Un detrás de escena puede mostrar el esfuerzo o el cuidado detrás de un producto artesanal”, explicó.

También hizo referencia a recursos creativos que permiten que el contenido sea más atractivo, como el ejemplo de una ensalada presentada según el signo zodiacal del cliente. “Es una combinación de humor, personalización y participación. Es contenido que entretiene y, al mismo tiempo, genera interés en el producto”, comentó.

Leyes finalizó su presentación destacando que el contenido debe estar siempre conectado con una intención comercial clara, aunque no agresiva. “El objetivo no es solo entretener, sino llevar a la conversación. Que la persona pregunte, interactúe, que dé un paso más”, concluyó. Para ello, insistió en la necesidad de cerrar cada pieza con un mensaje que lleve hacia una acción concreta: desde consultar horarios hasta compartir la experiencia con otras personas.

Temas:

Meta Montevideo Latinoamérica

Seguí leyendo