¿Por qué todos quieren construir centros de datos en España?
España cuenta con más de 130 centros operativos con una capacidad de 350 MW. Las inversiones masivas de gigantes como Meta, Amazon, Microsoft o Blackstone podrían triplicar la potencia instalada y convertir al país en el mayor 'hub' de datos del sur de Europa.
En la época en que Markel Gruber comenzó a trabajar en Global Switch hace más de dos décadas, los centros de datos en España podían contarse con los dedos de una mano. "Cuando arrancamos hace 25 años, esto no era una industria. Había tres centros de datos y luego estaba Telefónica", explica el directivo. "Nadie nos prestaba atención. Ha sido con la explosión del dato y la inteligencia artificial cuando hemos pasado a estar en el foco", agrega el responsable en España del grupo británico, una de las compañías de data center líderes a nivel global con proyectos en Londres, Ámsterdam, París, Singapur o Hong Kong.
Gruber sabe de lo que habla. Desde su despacho, situado encima de un gris edificio industrial en el noroeste de Madrid, cerca del aeropuerto de Barajas, que alberga el único centro de datos de la firma en España, ha sido testigo directo de la evolución de un negocio que hoy está en el epicentro de la revolución de la inteligencia artificial.
El centro madrileño figura entre los más antiguos del país y ha sido, durante años, uno de los de mayor capacidad hasta la llegada de los gigantes de Silicon Valley y sus megacampus. El proyecto de Global Switch es sólo la punta del iceberg de la fiebre empresarial que se ha desatado en España en torno a los centros de procesamiento de datos. Todos quieren estar presentes en una industria clave: desde gigantes tecnológicos estadounidenses como Microsoft, Amazon, Google o Meta hasta grandes fondos de capital riesgo (KKR, Blackstone o Brookfield), pasando por inmobiliarias (Merlin y Azora), constructoras (ACS) o eléctricas (Iberdrola, Endesa o Solaria).
Según SpainDC, la patronal que agrupa a las principales empresas del sector, se espera que las inversiones en estas infraestructuras alcancen los 58.000 millones de euros en 2030, de los que aproximadamente 22.000 millones serían inversiones directas de las empresas. Una lluvia de millones que, de ejecutarse, puede convertir España en el principal hub de datos del sur de Europa y acercarse a los llamados Flap. Por este acrónimo se conoce en la industria a los principales puntos de interconexión en Europa: Fráncfort, Londres, Ámsterdam y París.
Un ecosistema perfecto
Pero, ¿qué tiene España para atraer semejante aluvión de inversiones? Los expertos del sector coinciden en señalar varios factores. "España reúne los principales aspectos que necesita el ecosistema de los centros de datos para desarrollarse: suelo, electricidad barata y conectividad", explica José María Guilleuma, director de Data Centers de la consultora Colliers.
El país cuenta con una posición geográfica estratégica como puerta de entrada a Europa desde África y América, reforzada por una extensa red de hasta 35 cables submarinos que conectan sus costas con ambos continentes. "España siempre ha estado donde está, lo que ha cambiado es que la proliferación de cables submarinos han convertido el país en un hub perfectamente interconectado", apunta Gruber, de Global Switch.
La llegada de la inteligencia artificial (IA) generativa está multiplicando exponencialmente el consumo eléctrico de estas instalaciones. Los nuevos procesadores especializados en inteligencia artificial, como las GPU de última generación, pueden consumir entre 10 y 40 kilovatios por rack, frente a los 3-5 kilovatios de los servidores tradicionales. "Lo que está cambiando la inteligencia artificial es la densidad por rack, la capacidad de computación de los equipos. Eso requiere una mayor evacuación del calor", señala Guilleuma.
Este salto tecnológico no solo dispara la demanda de electricidad -un centro de datos de 50 megavatios (MW) puede consumir tanta energía como una ciudad de 50.000 habitantes- sino que obliga a replantear completamente los sistemas de refrigeración, pasando del enfriamiento por aire a sistemas de refrigeración líquida capaces de disipar el calor intenso que generan estos chips de alta potencia. En este contexto, la capacidad de España, uno de los mayores productores de energías renovables de Europa, para ofrecer energía a precios competitivos se convierte en una ventaja estratégica clave.
Transformación
Puesta en marcha hace casi un cuarto de siglo, la instalación de Global Switch ha evolucionado en paralelo al crecimiento de la economía digital, pasando de gestionar pequeños volúmenes de información a convertirse en una gran infraestructura industrial capaz de consumir tanta energía como un municipio de tamaño mediano.
Esto ha obligado a acometer importantes reformas que van desde reforzar los cimientos hasta renovar los sistemas de refrigeración para poder acoger los servidores modernos de mayor capacidad, que producen mayores cantidades de calor y consumen más energía. Actualmente, cuenta con una potencia instalada de 16 MW, pero en los planes del grupo está escalar esta capacidad. "El objetivo es triplicar nuestro tamaño en cinco años, con un crecimiento de 12 MW anuales", señala el director general de Global Switch en España.
Para ello, el grupo ha proyectado una inversión de 590 millones de euros con los que pretende levantar un nuevo centro de 72 MW de potencia, en un terreno anexo, que entre en operación en el tercer trimestre del año 2028. Este desarrollo formará parte de un campus integrado de casi 100 MW diseñado específicamente para cargas de trabajo de inteligencia artificial y computación de alto rendimiento.
Tormenta de anuncios
Se estima que actualmente existen en España alrededor de 130 centros de datos, con una capacidad total instalada de casi 350 MW, según el último informe sectorial elaborado por Colliers que comprende hasta septiembre del año pasado. Aunque lo cierto es que casi nadie sabe con certeza el número exacto.
Es tal la avalancha de anuncios y el interés de los inversores, que las estimaciones apuntan a que el país podría triplicar su capacidad instalada en un plazo de dos a tres años, superando 1 GW. "Hay una tormenta de anuncios de proyectos en desarrollo", destaca Guilleuma, quien aconseja sin embargo separar el grano de la paja, es decir, los anuncios serios de la simple especulación.
'Big Tech'
"El nivel de materialización de la inversión es menor frente a la ejecución de los proyectos", añade, por su parte, Elliot Zounon, responsable de Data Centers de la consultora inmobiliaria CBRE en España y Portugal. El experto destaca una divergencia importante: el mercado de colocación -alquiler de espacio en un centro de datos externo- tiene unos 711 MW construidos o en construcción con fecha de entrega, pero la gran incertidumbre está en los hyperscalers -grupos como Amazon, Google, Meta o Microsoft-, que "han anunciado mucho pero han ejecutado poco".
En total, estos cuatro gigantes tecnológicos han comprometido más de 27.500 millones de dólares en inversiones en los próximos años para expandir su infraestructura en España. El grueso de esta inversión irá a parar a Aragón, que acogerá los centros de Microsoft y Amazon Web Services (AWS).
Solamente Microsoft prevé destinar más de 10.000 millones durante la próxima década a la construcción de una red de tres campus en la comunidad, con diez centros de datos, y una potencia por campus de entre 250 y 300 MW. El grupo espera comenzar las obras en un plazo de entre nueve y doce meses.
En lo que respecta a Amazon Web Services (AWS), su plan pasa por ampliar sus tres centros de datos operativos en Aragón y construir uno nuevo en Zaragoza, en lo que constituye la mayor inversión de la compañía en el sur de Europa (15.700 millones). La potencia combinada de estos centros superará los 300 MW.
Además, Blackstone, la mayor gestora de activos del mundo, tiene previsto invertir más de 11.000 millones de euros en la construcción de ocho centros de datos en el municipio aragonés de Calatorao. La constructora ACS es otro de los que han apostado por tomar posiciones en este negocia. El grupo encabezado por Florentino Pérez levantará, junto a la energética de los Benjumea, Benbros Energy, uno de los centros de datos más ambiciosos del sur de Europa. Con una potencia inicial de 150 MW, ampliable en una segunda fase, la instalación se espera que esté operativa en 2028. La inversión prevista para el proyecto supera los 1.250 millones de euros.
Aragón se sitúa así como el epicentro del boom del data center en España. "No hay nada parecido a Aragón en Europa", asegura Zounon, de CBRE, en referencia a los más de 2,7 GW de capacidad que hay proyectados para construir en la región. Actualmente, la comunidad cuenta con veinte instalaciones y apenas 100 MW de capacidad instalatada.
Iberdrola
Madrid, por su parte, suma 47 centros de datos (entre aquellos ya operativos y los que están en construcción) y más de 1.000 MW de capacidad en desarrollo. Entre los proyectos más destacados de está el campus de 144 MW que construirán juntos Iberdrola y la irlandesa Echelon. La comunidad también acoge desde 2022 la primera región cloud de Google en España.
En lo que respecta a Cataluña, la comunidad cuenta con 20 centros de datos y una cartera de proyectos que suman 250 MW. Entre ellos destaca el recientemente inaugurado por la Socimi Merlin Properties y en el que la start up norteamericana de IA CoreWeave ha instalado una de las primeras supercomputadoras de entrenamiento para IA a gran escala de España. Otro proyecto pionero es el de la start up catalana Qilimanjaro Quantum Tech, que ha inaugurado en Barcelona el primer data center cuántico de Europa.
Por su parte, Meta ha acelerado en las últimas semanas la construcción de su megacampus en Talavera (Castilla La-Mancha), tras obtener la aprobación por parte del ejecutivo regional. La tecnológica invertirá 750 millones.