OpenAI anunció el cierre de Sora, su aplicación social de generación de videos con inteligencia artificial. La empresa no dio razones oficiales ni precisó cuándo dejará de funcionar definitivamente, según informó TechCrunch el 24 de marzo.
La app había sido concebida como una versión de TikTok potenciada por IA: feed vertical, videos generados automáticamente y una función llamada "personajes" que permitía escanear la cara del usuario para crear deepfakes realistas. El problema fue que la moderación nunca estuvo a la altura del riesgo que implicaba esa función.
El deepfake que nadie controló
Desde el lanzamiento, la plataforma se llenó de videos de figuras públicas que no habían dado su consentimiento. Según TechCrunch, aparecieron deepfakes de Martin Luther King Jr. y Robin Williams, lo que llevó a las hijas de ambos a pedir públicamente en Instagram que dejaran de generarlos.
Los usuarios también usaron personajes con derechos de autor —Mario, Naruto, Pikachu— forzando una situación legal que OpenAI nunca llegó a resolver del todo. Disney, en lugar de litigar, ofreció una inversión de mil millones de dólares y un acuerdo de licencia. Ese acuerdo se cae ahora junto con la app, aunque según el artículo, ningún dinero llegó a cambiar de manos.
Los números que explican el cierre
El pico de descargas de Sora fue en noviembre, con 3,3 millones de descargas en iOS y Google Play combinados, según datos de la firma de inteligencia móvil Appfigures. En febrero, ese número había caído a 1,1 millón.
En toda su vida útil, la app generó apenas 2,1 millones de dólares en compras dentro de la plataforma, un número insignificante frente a los costos operativos de una empresa que ya trabaja con pérdidas. Para contexto: ChatGPT tiene 900 millones de usuarios activos semanales.
El modelo Sora 2, que genera los videos, sigue disponible para los suscriptores de pago de ChatGPT. Lo que desaparece es la app social, que según TechCrunch resultó ser demasiado un pasivo para justificar su continuidad si encima no crecía.