En las oficinas uruguayas, la inteligencia artificial todavía no forma parte del día a día. Aunque se habla de automatización y nuevas tecnologías, más de la mitad de los trabajadores del país nunca usó IA en su empleo.
El dato surge de un relevamiento reciente de la firma Randstad, que desde hace más de dos décadas estudia las tendencias del mercado laboral global. En enero de este año, la consultora encuestó a 2.002 personas en Uruguay, abarcando diferentes edades, niveles educativos y regiones del país, para elaborar el informe Employer Brand Research 2025.
Solo el 19% del talento uruguayo dice usar inteligencia artificial de manera regular. La mayoría asegura no haberla utilizado nunca en el entorno laboral.
El fenómeno se acentúa entre quienes ocupan puestos operativos, donde el 54% nunca aplicó IA en sus tareas. Entre los perfiles profesionales, la cifra es levemente menor, pero aún significativa: el 51% tampoco la usa.
Fuerte diferencia entre expectativa y experiencia
A pesar de la baja implementación, el 39% de los trabajadores uruguayos cree que la IA tendrá un impacto importante en su empleo en los próximos años. De quienes prevén algún efecto, siete de cada diez consideran que será positivo para su satisfacción en el trabajo.
La visión general es optimista, aunque una parte de la población mantiene una actitud neutral o con incertidumbre.
Aunque se asume que los más jóvenes tienen mayor dominio digital, la generación Z es la que menos usa IA en el trabajo: solo el 10% la utiliza regularmente.
Al mismo tiempo, es el grupo que más teme perder su empleo por culpa de esta tecnología. El 8% así lo manifiesta, duplicando la media de otras generaciones. Además, un 35% de jóvenes expresa una postura neutral ante la IA, reflejando dudas o desconocimiento.
También hay diferencias según el género. Mientras el 16% de los hombres afirma usar IA con frecuencia, en el caso de las mujeres el porcentaje baja a 11%.
Las conclusiones muestran que el acceso a estas herramientas no es uniforme, y que ciertos grupos enfrentan más barreras para incorporarlas a sus tareas cotidianas.
Qué plantean los expertos
Según Randstad, para revertir estas desigualdades es clave capacitar a los trabajadores según el tipo de puesto que ocupan. Además, las herramientas tecnológicas deben adaptarse a las realidades operativas para que el uso de la IA no quede restringido a unos pocos sectores.
De esa forma, la integración tecnológica puede avanzar sin profundizar las brechas existentes en el empleo formal.