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Un japonés, un chino y un coreano escuchan música uruguaya. No a través de Spotify o YouTube, sino por medio de piezas acústicas creadas por Nacho González Nappa, un músico uruguayo radicado en Estados Unidos, especializado en la creación de contenidos sonoros para videojuegos.

"Siempre, de alguna forma, trato de meter algún pedacito de Uruguay", dice Nacho, quien trabajó en juegos de la saga Kingdom Rush, del exitoso estudio de videojuegos uruguayo Ironhide.

Nacho tiene una razón de fondo: intenta tocar fibras emocionales en los jugadores que deciden darle "play" al juego. "Creo que vivimos en un mundo mucho más global y, justamente, es al incorporar elementos locales cuando logramos que algo sea más auténtico, relevante, y conecte más con la persona. A pesar de que esa persona no conozca ni cómo es la bandera de Uruguay", confiesa.

En Kingdom Rush Vengeance, videojuego que estuvo entre los más comprados del mundo en Steam y también en la App Store de Apple, incluyó por primera vez música compuesta con un bandoneón. "Me lo compré hace poco. Es un sueño que tenía desde chico. A principios de este año estuve en Uruguay y lo conseguí", contó, orgulloso.

Según él, cada aspecto de un juego, desde el diseño hasta la música, debe estar alineado para mantener la inmersión del jugador. Así es como trabaja con equipos multidisciplinarios que integran desde historiadores hasta filósofos, para crear una narrativa coherente a través de la música.

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Música artificial vs. música creada por humanos

Nacho González Nappa da clases de música interactiva para videojuegos en la prestigiosa Berklee College of Music, donde destaca la combinación entre arte y tecnología. Enseña el uso de software como Wwise y FMOD, fundamentales para componer música que cambia según las decisiones del jugador. Aunque dicta las clases de forma remota desde Los Ángeles, señala que estar en contacto con el ecosistema de Berklee es una experiencia fascinante.

Hoy es tan sencillo crear música original con inteligencia artificial que muchos se preguntan si este tipo de trabajo puede ser sustituido por una máquina.

"Estamos en un momento igualmente fascinante y aterrador", resumió Nacho.

En el caso de la música para videojuegos, aseguró que se necesita conocimiento artístico y científico. Abogó por tener un "lente estético" que dé "profundidad y sentido" a lo que hacemos.

"Hay que mirar esta etapa con ojo crítico", señaló.

Las clases en Berkelee

Nacho González Nappa da clases de música interactiva para videojuegos en la prestigiosa Berklee College of Music, donde destaca la combinación entre arte y tecnología. Enseña el uso de software como Wwise y FMOD, fundamentales para componer música que cambia según las decisiones del jugador. Aunque dicta las clases de forma remota desde Los Ángeles, señala que estar en contacto con el ecosistema de Berklee es una experiencia fascinante.

Durante sus clases, ha tenido la oportunidad de invitar a figuras influyentes de la industria, como el director de audio de Naughty Dog, responsables de juegos como The Last of Us y Uncharted, así como a compositores de Ubisoft (Assassin's Creed) y Star Wars.

Este último videojuego le impactó tras una visita de uno de los co-compositores de sonido. Ese juego tiene nueve horas de música orquestal, que grabaron durante 27 días en Abbey Road Studios, uno de los estudios más prestigiosos del mundo.

"Una de las composiciones fue revisada más de 30 veces. Una locura", relató.

Son videojuegos pensados hasta el mínimo detalle y, por supuesto, ningún aspecto queda librado al azar.

¿Futuro más interactivo?

Nacho González Nappa ve el futuro de la música interactiva como uno de los campos más prometedores en la industria de los videojuegos.

Cada vez más compositores están aprendiendo a utilizar herramientas como Wwise y FMOD, lo que permite que la música evolucione de acuerdo a las acciones del jugador en tiempo real.

Según Nacho, esta vertiente musical “va a seguir creciendo en los próximos años” a medida que más compositores entiendan cómo implementar la música de forma interactiva.

No es solo que la música acompaña al juego, sino que forma parte de la narrativa, adaptándose a las situaciones que el jugador vive, como por ejemplo cuando se acerca a una escena peligrosa y la música se vuelve más tensa.

González Nappa también señala que la música interactiva todavía está explorando "un lenguaje único", distinto del cine, y que es un campo con mucho espacio para la innovación y el crecimiento.

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