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Un viento suave corre entre las butacas del Teatro Stella. Un tornado se aproxima y los niños que hasta hace minutos hacían una fila abrigada sobre la calle Mercedes junto a madres que coordinaban pijamadas en plenas Vacaciones de Julio, están cautivados por una voz que anuncia una tormenta que lo cambiará todo.

Una voz que prepara el inicio de una historia fantástica: una narración atrapante que les da la bienvenida a la Tierra de Oz.

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Oz: el secreto de Ciudad Esmeralda es una producción de La Gaviota y Lara Berman con la dirección de Sebastián Silvera Perdomo una alianza creativa que ya había estado detrás de Alicia en el País de las Maravillas pero esta vez redobla la apuesta con una propuesta que se presenta como una experiencia inmersiva desde su comienzo.

La historia es familiar. Después de que su casa sea arrancada de la tierra en medio de un tornado implacable, la pequeña Dorothy aterriza en la tierra de los munchkin; con tanta suerte que lo hace justo encima de la bruja mala del este. Solo quedan sus zapatos. Un par de relucientes zapatitos plateados que guiarán sus pasos en una aventura con la que espera regresar a su hogar. Pero, ya sabemos, será mucho más desafiante de lo que esperaba.

La aventura teatral es real. Con efectos especiales, acrobacias sorprendentes y coreografías tan vistosas como exigentes, la obra se posiciona como uno de los musicales más atractivos de la temporada. La acción avanza sin pausa con letra y música original, con la composición de Germán Buen Vecino. Canciones luminosas, emotivas y brillantes interpretadas en vivo por voces calificadas que crean diferentes atmósferas y entran directamente en las tierras más recónditas de Oz.

Un elenco de múltiples talentos que canta en vivo, baila, actúa y realiza números acrobáticos. 20 personas sobre el escenario y unos 60 personajes. Cinco pantallas, arneses, hamacas. Fuego, humo, chispas resplandecientes y un aroma característico. Pequeñas luciérnagas que se convierten en luces propias, linternas en la oscuridad, hechizos luminosos. Una combinación de factores que mantiene a los niños y niñas al borde de los asientos. Y también a los adultos que creían que los acompañaban, pero rápidamente entran también en la fantasía.

Paula Eluchans protagoniza esta adaptación de Oz como Dorothy y en su camino encuentra a sus clásicos compañeros de ruta. Jessica Demestoy es una simpática espantapájaros con la cabeza rellena de paja, Mathías Albarracín es un divertidísimo hombre de hojalata en busca de su corazón de verdad e Ignacio "Bocha" Bernárdez se convierte en un adorable león asustadizo que irá encontrando su coraje en una aventura que los pondrá cara a cara con los espectadores una y otra vez. En un recorrido teatral que hará que los niños y niñas se sientan parte de la acción.

Y es que en esta propuesta infantil el teatro es parte de la historia de diferentes maneras, desde el desarrollo de un mapping audiovisual con el que dialogan los personajes hasta un paso de magia que descubre aquello que está oculto a simple vista en las paredes del teatro inaugurado a fines del siglo XIX. El teatro, a fin de cuentas, está a merced de la historia.

Una historia que se ha convertido en una obra de culto, tanto en el cine como en el teatro musical, basados en la novela infantil El maravilloso mago de Oz de Lyman Frank Baum publicada en 1900. La primera de una saga de historias en la Tierra de Oz que se extiende durante 14 libros que expandieron un mundo fantástico que sigue siendo reinterpretado.

Más de 120 años después, la historia conquista nuevas generaciones. Un universo que ha sido celebrado tanto en el cine como en polos teatrales de Broadway y el West End londinense, una clara inspiración para los hacedores de esta versión en su despliegue escénico y diseño de producción. “Nuestro objetivo siempre fue y siempre será crear obras como en Broadway, porque hay un montón de talento en Uruguay”, dice Berman en un video que permite ver parte del montaje de la obra.

Pero Oz: el secreto de Ciudad Esmeralda tiene además un localismos que se agradecen en el lenguaje. Las palabras, los chistes, las referencias, acercan la historia a ese rincón de Montevideo y a esos niños que les responden desde las butacas. Además pone en escena algunas voces más reconocidas en el circuito del Carnaval uruguayo como Carolina Favier o Maximiliano Méndez, entre otros, con arreglos vocales de Maximiliano Porciúncula.

Las brujas de esta versión mantienen una complejidad detrás –vinculable al desarrollo que Wicked ha hecho de los personajes– explorando el motivo detrás de la maldad de quien aterroriza al pueblo. Carolina Favier como Elphaba y Patricia Gómez como Glinda hacen una gran pareja de brujas. Una dupla intensa y cómplice, seguida de un impresionante séquito de monos alados y un pequeño ejército de Quadlings de reminiscencias soviéticas.

Y es que Oz: el secreto de Ciudad Esmeralda toma fragmentos de diferentes libros del universo mágico de Lyman Frank Baum para construir una historia que avanza con sus particularidades. Especialmente en la incorporación de personajes como Tik-Tok (considerado uno de los primeros robots en la literatura), una chica de relojería interpretada por Emilia Telesca que comparte historia con el hombre hojalata y un inventor de Evna interpretado por Daniel Plada, y la princesa Ozma. Pero, para evitar spoilers, no profundizaremos en ese camino.

El nivel de detalle del vestuario de la obra, diseñado por Isabel Cleffi, es destacable. Texturas, materialidades y capas de sentido que aprecian especialmente de cerca cuando los personajes se mueven entre los espectadores.

El Mago de Oz (Diego de León) y su mayordomo (Emilio Meneses Costa) componen una dupla interesante que se potencia en presencia de los amigos aventureros. Y los guardias de Ciudad Esmeralda, dos especies de blandengues que todo lo ven de color verde interpretados por Javier Martínez Barzi y Maximiliano Méndez, se convierten en una dupla cómica inesperada y entrañable que conecta directamente con los más grandes.

Una historia en la que los personajes encontrarán su identidad del otro lado de un camino de una hora y media, que requerirá de valentía, ternura e ingenio. Tres componentes que Oz: el secreto de Ciudad Esmeralda presenta de sobra en el montaje de una producción en la que han trabajado una centena de personas entre artistas y técnicos para lograr trasladar al público a un universo fantástico en plenas vacaciones de invierno.

Oz: el secreto de Ciudad Esmeralda se presenta con doble función hasta el domingo 12 de julio en el Teatro Stella, a las 15:00 y las 17:30.

Temas:

Teatro Oz: el secreto de Ciudad Esmeralda Teatro Stella D'Italia. La Gaviota.

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