Los medios de pago buscan ampliar su presencia en nuevas áreas, desde el pago de impuestos y el transporte público hasta las compras realizadas mediante agentes de inteligencia artificial. Uruguay no es ajeno a estos cambios.
En ese sentido, Paula Pereira, Country Manager de Mastercard Uruguay, explicó que la compañía analiza nuevas oportunidades para ampliar las opciones de pago disponibles para los usuarios.
Uno de los objetivos que busca explorar en el país es que los usuarios puedan pagar impuestos —por ejemplo, ante la DGI— con tarjetas de débito o crédito. Pereira señaló que la posibilidad forma parte de las oportunidades que la compañía analiza, en una entrevista con Diamante FM 98.7.
Actualmente, explicó, existen distintas formas de pagar impuestos, como las redes de cobranza o los pagos directamente de cuenta a cuenta mediante soluciones electrónicas. La propuesta es sumar las tarjetas como una alternativa. De esa manera, el impuesto se paga en el momento y el emisor de la tarjeta puede ofrecer luego la posibilidad de financiar ese pago mediante cuotas.
En transporte público, en tanto, Pereira confirmó que ya existen conversaciones para ampliar el uso de tarjetas. Mencionó experiencias de otros mercados, como Buenos Aires y Chile, donde se utilizan medios de pago abiertos para acceder al transporte.
Pero uno de los cambios que la empresa está siguiendo con mayor atención está vinculado a la inteligencia artificial. Pereira explicó que los consumidores pueden comenzar a cambiar la forma en que buscan qué comprar: en lugar de recurrir directamente a Google, pueden pedirle a un agente de IA recomendaciones sobre productos.
El siguiente paso es que esos agentes no solo recomienden un producto, sino que puedan realizar la compra utilizando una credencial de pago del usuario. La compañía está desarrollando un marco para que esas operaciones mantengan niveles de seguridad y confiabilidad.
En ese esquema, la credencial de pago estaría tokenizada. Es decir, el agente no tendría acceso a los datos crudos de la tarjeta, sino a una credencial que pueda ser utilizada para realizar esa operación sin exponer la información original.
Además, antes de concretar una compra, el agente deberá volver al usuario y pedirle su consentimiento explícito, informándole qué producto se va a comprar, a qué precio y en qué comercio. Pereira explicó que esto busca evitar situaciones como que la inteligencia artificial interprete mal un pedido o que termine realizando una operación en un sitio fraudulento.
Solo después de esa confirmación se ejecutaría la transacción. Para la compañía, ese consentimiento también permite que el emisor tenga certeza de que el agente está realizando la compra en nombre del usuario y de que esa es efectivamente la operación que autorizó.
Este cambio también modifica la relación entre los comercios y los consumidores. Si las personas dejan de buscar directamente en Google y comienzan a pedir recomendaciones a agentes de IA, los comercios tendrán que desarrollar mecanismos para lograr que esos agentes los recomienden. Pereira lo vinculó con el desarrollo del llamado “comercio agéntico”.
En ese escenario, la tarjeta física deja de ser el centro de la discusión. Pereira habló de “credenciales de pago”, que pueden utilizarse mediante una tarjeta física, una billetera digital, un sitio de comercio electrónico o directamente a través de un agente de IA.