El Fondo Monetario Internacional (FMI) destacó la solidez de las instituciones uruguayas, la estabilidad macroeconómica y la capacidad del país para enfrentar shocks externos, aunque advirtió que aumentar el crecimiento económico es el principal desafío de Uruguay. En su último informe sobre el país, el organismo dijo que "se espera" un crecimiento moderado del Producto Interno Bruto (PIB) de 1,3% en 2026 —afectado por las consecuencias de la sequía sobre la producción agropecuaria en 2025— y proyectó una expansión de 2,4% en 2027.

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El documento, publicado en noviembre de 2026, corresponde a la consulta del Artículo IV, un mecanismo mediante el cual el FMI realiza evaluaciones periódicas de las economías de sus países miembros.

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En su análisis, el organismo sostuvo que Uruguay "continúa demostrando resiliencia, respaldada por instituciones sólidas y marcos de política económica creíbles". También destacó que los efectos directos del aumento del precio del petróleo y de la incertidumbre comercial internacional fueron "limitados", en parte por la elevada participación de las "energías renovables" en la matriz eléctrica y los "precios favorables" de los productos de exportación.

"El país sigue demostrando resiliencia, respaldada por instituciones sólidas y marcos de políticas creíbles. Los efectos macroeconómicos directos de la crisis de los precios del petróleo y la mayor incertidumbre en materia de políticas comerciales a nivel mundial han sido limitados, gracias a la elevada participación de las energías renovables en Uruguay y a los precios favorables de las exportaciones. Uruguay sigue beneficiándose de un acceso sólido a los mercados, con diferenciales soberanos que siguen siendo los más bajos de la región y se mantienen cerca de mínimos históricos", explica el documento.

El organismo advirtió que los riesgos futuros para la economía están inclinados a la baja; entre los factores que podrían afectar el desempeño del país mencionó un endurecimiento de las condiciones financieras internacionales, shocks en los precios del petróleo, una mayor fragmentación geoeconómica y fenómenos climáticos adversos.

Martín Vallcorba, subsecretario del Ministerio de Economía y Finanzas, compartió el informe en X y escribió: "FMI resalta resiliencia de (Uruguay), solidez de sus instituciones y credibilidad de sus marcos de política económica. Destaca la solidez macroeconómica, el cumplimiento de las metas fiscales y la fortaleza del sistema financiero".

El FMI recomendó revisar partidas de salud y educación para identificar gastos "menos productivos"

En materia fiscal, el FMI valoró que Uruguay haya cumplido las metas establecidas para 2025, pese a la "desaceleración" económica. También consideró positivo que el gobierno mantuviera los objetivos de consolidación fiscal definidos en el presupuesto quinquenal. El organismo señaló que el déficit del gobierno y el Banco de Previsión Social alcanzó el 3,7% del PIB en 2025, frente al 3,1% de 2024. Para 2026, proyectó que el déficit, bajo esa misma medición, llegará al 4,1% del PIB.

No obstante, el informe sostuvo que ese esfuerzo podría no ser suficiente para reducir la deuda de forma sostenida: "Existen riesgos para el ajuste fiscal previsto y se recomienda preparar medidas adicionales", planteó el equipo del organismo.

El FMI identificó tres fuentes de riesgo para el ajuste: "el entorno macroeconómico y tributario internacional, los retrasos en la implementación y las presiones de gasto que puedan surgir más adelante". A partir de ese diagnóstico, enumeró algunas alternativas para fortalecer las cuentas públicas: reducir las exoneraciones tributarias, moderar el gasto salarial y mejorar la eficiencia del gasto estatal.

También recomendó realizar revisiones del gasto en áreas con asignaciones presupuestales importantes, como la salud y la educación. El objetivo, según el informe, sería identificar partidas que "se hayan vuelto menos productivas con el tiempo". Además, planteó fortalecer el presupuesto por desempeño, vinculando en mayor medida los objetivos de los programas y sus indicadores de resultados con las decisiones presupuestales.

Crecimiento, inflación y empleo

El organismo señaló que la economía uruguaya creció 1,8% en 2025. La "desaceleración" estuvo vinculada principalmente a una menor producción agropecuaria, afectada por la sequía desde el tercer trimestre de 2025, y a interrupciones temporales en las plantas de refinación y celulosa.

Para 2026, el FMI prevé un crecimiento de 1,3%, mientras que para 2027 proyecta una expansión de 2,4%, impulsada por el consumo privado y la inversión. Entre los proyectos que podrían contribuir a esa recuperación menciona inversiones en centros de datos, energía e infraestructura.

En materia de precios destacó el desempeño de la política monetaria del Banco Central del Uruguay (BCU). La inflación se ubicó en 4,7% en setiembre de 2026, mientras que las expectativas se mantuvieron alineadas con la meta de 4,5% del organismo. El documento sostuvo que la inflación permaneció "dentro del rango de tolerancia" del BCU durante "los últimos tres años", como resultado de una política monetaria que calificó de "proactiva".

En el mercado laboral identificó algunos indicadores favorables, pero también una dificultad persistente: el desempleo juvenil. En agosto de 2026, la tasa de desempleo general fue de 7,2%, cerca de sus mínimos históricos, mientras que entre los jóvenes alcanzó el 23,4%.

Productividad, empresas públicas y la brecha de participación laboral entre mujeres y hombres

Para el FMI, una vez preservada la estabilidad macroeconómica, el principal desafío de Uruguay es aumentar su capacidad de crecimiento. El organismo señaló que el país necesita elevar la productividad y acelerar la convergencia hacia los niveles de ingreso de las economías avanzadas. En ese sentido, sostuvo que la agenda de reformas del gobierno debe apuntar a "mejorar el entorno empresarial, incentivar la inversión y respaldar la innovación".

El informe mencionó la Ley de Competitividad y el programa Uruguay Innova como iniciativas que podrían contribuir a esos objetivos. También valoró las medidas orientadas a reducir trámites, fortalecer la competencia y eliminar barreras a la inversión, al considerar que pueden "aumentar la productividad y fomentar el dinamismo del sector privado".

Uno de los puntos específicos que planteó el organismo fue la necesidad de reformar las empresas públicas. El FMI señaló que "nuevas reformas de las empresas estatales, incluida una mejor alineación de los salarios con la productividad y una fijación de precios que refleje los costos, ayudarían a reducir los costos de producción y fortalecer la competitividad". La recomendación apunta, por un lado, a que la evolución de las remuneraciones en esas empresas guarde una mayor relación con su productividad y, por otro, a que los precios de los bienes y servicios que ofrecen reflejen sus costos.

El documento también puso el foco en la disponibilidad de trabajadores y en la formación de capital humano: advirtió que ampliar la oferta laboral y fortalecer las capacidades de los trabajadores es "fundamental para sostener el crecimiento en un contexto de presiones demográficas". Entre las prioridades, enumeró reducir las diferencias entre hombres y mujeres en la participación en el mercado laboral, atraer trabajadores calificados y ajustar la educación y la formación a las necesidades del empleo.

En particular, el FMI estimó que cerrar la brecha de participación laboral femenina hasta alcanzar los niveles del decil superior de países podría elevar el crecimiento económico anual en 0,2 puntos porcentuales en el largo plazo.

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