Los precios internacionales del diésel atraviesan un período de fuerte presión, en parte por una menor disponibilidad de combustibles refinados. Los ataques contra instalaciones petroleras rusas y las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania han afectado la oferta de derivados y contribuido a elevar los márgenes de refinación a nivel internacional.

En Uruguay, la metodología utilizada para la fijación mensual de las tarifas toma en cuenta la evolución del mercado internacional. En particular, la referencia es el mercado del Golfo de México en EEUU, por ser el más líquido y el que concentra más operaciones. A partir de esas referencias y otras valoraciones de la coyuntura local, los ministerios de Economía y de Industria definen las tarifas cada mes.

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Sin embargo, contar con refinería propia permite que el precio al público termine quedando por debajo de esa referencia internacional (PPI). En ese escenario, Ancap resigna parte de los ingresos que podría obtener si trasladara íntegramente esa referencia internacional, pero sin que eso implique trabajar a pérdida. La empresa busca mantener los recursos suficientes en caja para afrontar sus costos, realizar las próximas compras de crudo y llevar adelante las inversiones previstas para el año entrante.

“Al ser una empresa estatal, estamos midiendo justamente qué tarifas no es necesario o qué precio no es necesario que lo perciba Ancap, sin llegar a dañar a la empresa”, señaló.

De acuerdo con la referencia internacional (PPI), ese combustible debería haber aumentado 25% en setiembre, es decir unos $ 15 por litro. Sin embargo, el precio al público se mantuvo. “Lo podemos hacer gracias a que tenemos buenos márgenes internacionales y que nuestra refinería produce con menores costos”, afirmó a El Observador.

San Román también explicó que la decisión de mantener los precios busca sostener al sector productivo y evitar impactos sobre la economía.

“No hemos aumentado los combustibles en tres meses. Se mantuvo con esta política de tratar de sostener al sector productivo. No impactar tampoco la economía nacional en todo lo que es inflación, ni deteriorar lo que son aquellas cadenas agropecuarias, todo lo que se sostiene a través del gasoil”, dijo.

Ante la consulta sobre si la empresa está resignando ingresos pero no perdiendo dinero, San Román respondió: “Exacto”.

“Ese es el compromiso que hemos trabajado en todos estos meses desde que comenzó la crisis tanto con Economía como con Industria, que son los que definen las tarifas, pero siempre atendiendo a la salud de la empresa”, explicó.

La situación es diferente de la que tendría una empresa privada, según planteó San Román. “Si fuéramos un privado, seguramente estaríamos cobrando las tarifas internacionales”, dijo.

La empresa estatal busca así contener el impacto sobre los precios locales sin comprometer su situación financiera. San Román recordó que Ancap cerró 2024 con un resultado negativo importante -por una parada técnica en La Teja que se extendió más de lo programado- y con un endeudamiento de US$ 160 millones, que la empresa debe pagar.

Los márgenes están ayudando, sí, sin dudas. Estamos en un momento en que están muy elevados y es la parte que resignamos”, dijo San Román a El Observador.

El aumento de los márgenes de refinación se produce en un momento en que el precio de los productos refinados enfrenta una presión mayor que la que muestra por sí solo el valor del crudo.

En la práctica, esto se debe a que el gasoil ya procesado se encareció en el exterior mucho más que la materia prima. Como Ancap compra el petróleo crudo y lo refina en el país, fabricar el combustible en Uruguay cuesta menos que la referencia internacional de traerlo hecho. Esa diferencia genera un margen de ganancia extra que funciona como colchón para congelar las tarifas al público sin que la estatal entre en pérdidas.

San Román remarcó que ese margen debe permitir a la empresa sostener sus propias necesidades.

“Poder sostener nuestros costos, las próximas compras, poder pagar seguros para que si hay una disparada abrupta del precio no impacte fuertemente ni en el país ni en la economía de Ancap”, remarcó.

Por eso, agregó, la situación se revisa mes a mes. “Todo eso lo tenemos que estar revisando para que podamos llevar un equilibrio en las cuentas país y en las cuentas de Ancap”, concluyó.

En los últimos meses, autoridades del gobierno han mencionado en reiteradas oportunidades el esfuerzo realizado para mantener sin cambios las tarifas de los combustibles, pese a la evolución de las referencias internacionales. Sin embargo, hasta ahora no se han referido públicamente al papel de los márgenes de refinación como uno de los factores que permite amortiguar parte de la suba internacional sin trasladarla al precio al público.

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