La industria manufacturera uruguaya camina hacia una transformación radical. Entre 2026 y 2035, la incorporación de inteligencia artificial, sensores conectados y robots colaborativos redefinirá la forma en que se produce en el país.

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Así lo advierte el estudio prospectivo titulado Impactos de tendencias sobre los procesos y el empleo industrial manufacturero uruguayo, la primera investigación realizada en el marco de País Industrial, una alianza entre la Cámara de Industrias del Uruguay (CIU), el Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT y el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop).

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El trabajo concluye que la llegada de la tecnología a las plantas es inevitable. Por eso, el dilema central para el sector no pasa por frenar los cambios, sino por gestionar el impacto de manera equilibrada para sostener la competitividad de las empresas sin destruir puestos de trabajo de calidad.

Las nuevas tecnologías no ingresarán a todas las áreas al mismo tiempo. En un horizonte inmediato de cero a dos años, el cambio más fuerte se dará en la producción, el mantenimiento y el control de calidad. En esas áreas, la robotización física y el monitoreo en tiempo real mediante sensores inteligentes ya empiezan a reemplazar el control manual y los chequeos periódicos.

Hacia un plazo de tres a cinco años, el proceso que sufrirá la mayor disrupción será la logística de entrada. Le seguirán la planificación de la producción y la logística de salida. En ese período comenzará la consolidación de sistemas parcialmente autónomos, capaces de tomar decisiones de rutina —como reprogramar la compra de insumos o ajustar parámetros de maquinaria— y desplazar la labor humana hacia tareas de supervisión.

El estudio aclara que la tecnología rara vez elimina una profesión completa; en cambio, automatiza tareas rutinarias y exige redefinir los puestos existentes. Bajo este enfoque, el informe identifica diez grupos ocupacionales prioritarios que requerirán planes urgentes de formación y reconversión.

Por un lado, cuatro sectores presentan un riesgo elevado de desplazamiento físico en los próximos tres a cinco años:

Por otro lado, seis perfiles no desaparecerán, pero deberán cambiar de forma radical su manera de trabajar: planificadores de producción, técnicos de mantenimiento, analistas de compras, supervisores de planta, encargados de cumplimiento normativo y responsables de recursos humanos.

Los empleos que hoy faltan y el desafío de las PyMEs

La contracara de este proceso es la falta de personal capacitado para manejar la nueva tecnología. El informe proyecta la necesidad urgente de incorporar doce perfiles técnicos e híbridos que hoy casi no existen en Uruguay o carecen de planes de estudio consolidados. Entre ellos destacan los técnicos en robótica industrial, los especialistas en mantenimiento predictivo basados en datos, los ingenieros de simulación digital y los oficiales de cumplimiento en inteligencia artificial.

Finalmente, el documento alerta sobre una dualidad estructural que puede fracturar al sector. Las grandes empresas exportadoras cuentan con recursos para invertir en tecnología y capacitar a sus planteles. En cambio, las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) volcadas al mercado interno corren el riesgo de quedar rezagadas por falta de financiamiento.

Para evitar esa brecha, el informe concluye que el diálogo tripartito entre el gobierno, las cámaras empresariales y el movimiento sindical a través del Inefop será la herramienta decisiva. De los acuerdos que se alcancen para financiar la capacitación continua y acompañar a las PyMEs dependerá que Uruguay logre un desarrollo industrial con inclusión social de cara al 2035.

Acceso a informe completo:

Temas:

Industria empleo

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