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La pobreza no es un concepto único, sino que admite distintas definiciones según el enfoque. La medición tradicional —basada en ingresos— identifica como pobres a quienes no alcanzan un determinado umbral monetario en un período dado y resulta clave para la asignación de transferencias económicas.

En cambio, la medición multidimensional introduce una mirada más amplia: no se limita al dinero, sino que capta privaciones en distintas áreas de la vida, como educación, condiciones habitacionales, servicios y bienestar de la vivienda, protección social y empleo.

Ambos enfoques no son comparables, pero sí complementarios. Mientras uno mide la insuficiencia de ingresos, el otro refleja limitaciones estructurales que condicionan las oportunidades de las personas, incluso cuando sus ingresos superan el mínimo requerido.

Cada una de estas dimensiones se compone de tres indicadores, sumando un total de quince, cada uno con la misma ponderación. Para ser considerado pobre multidimensionalmente, se deben tener cuatro o más privaciones, independientemente de la dimensión a la que correspondan.

En este marco, los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), publicados este miércoles, indican que en 2025 el 18,7% de la población en Uruguay se encuentra en situación de pobreza multidimensional, con una intensidad promedio de privaciones de 33,4%.

Para el caso de la incidencia, no se puede afirmar que hubo una reducción significativa del indicador entre un año y otro. Sin embargo, en el caso de la intensidad, sí se puede afirmar que hubo una caída entre ambos años, según el INE.

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Por región, la pobreza multidimensional se ubica en 16,4% en Montevideo y en 20,2% en el interior del país, mientras que la intensidad de las privaciones es similar en todo el territorio: 34,1% en la capital y 33% en el interior.

Los años de escolarización, la informalidad laboral y las condiciones de la vivienda son los aspectos que más inciden en la pobreza multidimensional.

Datos de la medición muestran que el 48,2% de la población uruguaya vive en un hogar donde al menos uno de sus miembros mayores de 18 años presenta carencias en años de escolarización. A su vez, el 17,4% presenta esta privación y, además, se encuentra en situación de pobreza multidimensional.

En cuanto a la informalidad, el 29,4% de los uruguayos vive en un hogar donde al menos uno de sus integrantes está inserto en el mercado laboral de manera informal. De ellos, el 12,7% es, además, multidimensionalmente pobre.

En materia de condiciones habitacionales, el 16,7% de la población vive en hogares con carencias en la materialidad de la vivienda, y el 10,6% padece esta privación y, además, se encuentra en situación de pobreza multidimensional.

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