Europa va con una oferta que Donald Trump no puede rechazar.
Ya tiene delineadas áreas de negociación que incluyen desde eliminar o bajar tarifas, inversiones conjuntas con EE.UU. y la flexibilización de regulaciones y estándares del bloque.
En una oportunidad anterior ya había ofrecido aumentar las compras de soja, armamento y gas natural licuado. Pero como todo el mundo sabe, uno no siempre consigue lo que quiere.
Por eso, la Unión Europea (UE), traccionada por Alemania y sobre todo Francia, ya tiene pensado dónde golpear en caso de que todo falle.
Aunque son un conjunto de ideas que deberán recibir la aprobación de los 27, puede hablarse de un paquete de contra-medidas con un blanco saliente: las Big Tech de Silicon Valley. La estrategia es golpear donde más duele.
Las Big Tech, de hecho, venían quejándose con Trump por el trato recibido en Europa.
Regulaciones excesivas derivaban en multas copiosas que, aducían, bien podían considerarse una forma de “tarifa”. Hablaban incluso de persecución. La Digital Markets Act y la Digital Services Act, que entraron en vigor en 2022 y 2023, prevén penalizaciones de hasta el 6% de la facturación global anual de la empresa.
Mark Zuckerberg, de Meta, fue uno de los más activos en reclamar contra la UE (y también de los más multados).
Impuestos y más control de los datos personales
El presidente Emmanuel Macron y, en estos últimos días su ministro de Finanzas, se encargaron de instalar el tema y marcar agenda. Están en discusión desde impuestos a los servicios digitales -algo que la UE permite en el caso de ciertas actividades estadounidenses- y una mayor regulación del uso de datos por parte de las compañías.
Nadie dio precisiones sobre cómo se extendería la supervisión de la recolección y procesamiento de información, algo que hoy ya está regulado por las normas del bloque como es el caso del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), una ley que protege los datos personales de los ciudadanos y a las empresas tanto dentro como fuera de la Unión Europea.
Pero la estrategia descarta medidas generales, que penalicen la economía de EE.UU. tanto como la europea.
Se busca apuntar a ciertos segmentos de una manera precisa, explican quienes forman parte de las conversaciones a Bloomberg. Algo más quirúrgicamente efectivo.
Estas medidas suponen la activación del instrumento de anti-coerción de la UE, para defender los intereses del bloque. Ir contra los servicios y no ya los bienes -EE.UU. tiene un superávit comercial con la UE- es una movida que irritará sin dudas a Trump.
Si bien la UE tiene un superávit en comercio de bienes con EE.UU., importa una gran cantidad de servicios digitales estadounidenses desde e-commerce a sitios de social media pasando por motores de búsqueda de Internet, todos parte de la industria de las Big Tech que últimamente se volvió tan cercana a Trump y su círculo.
Las empresas de la UE y EE.UU. poseen inversiones en el otro mercado por un valor de u$s 5 billones, según la Comisión Europea.
La primera ola de represalias europeas empieza a regir este mes
En paralelo, en reacción a las tarifas del 25% a las importaciones de acero y aluminio y a los autos a mediados de abril entrarán en vigencia aranceles que afectarán a bienes por u$s 28.100 millones.
Una segunda tanda que atraviesa una última revisión impactará más productos estadounidenses a mediados de mayo.
Los ministros de Comercio del bloque se reúnen este lunes para seguir afinando cómo responder al último anuncio de tarifas recíprocas de Trump que impuso un arancel del 20% a toda exportación de la UE.
El viernes, el jefe de Comercio de la UE, Maros Sefcovic, habló con sus contrapartes en EE.UU. en lo que parece haber sido un primer contacto más bien estéril.
La Unión Europea es conocida por no ponerse de acuerdo. Por sus fracturas, no por sus consensos. Son tiempos para desafiar preconceptos.