Los gestos de acercamiento del Rey Felipe VI reabren el debate entre España y México sobre la conquista de América
El Rey Felipe VI dijo que hubo "mucho abuso" en tiempos de la conquista. Una secuencia de gestos políticos, tensiones y demandas de disculpa reconfigura el vínculo entre España y México en torno a la memoria histórica.
17 de marzo 2026 - 11:35hs
El Rey Felipe VI visita este lunes la exposición 'La mitad del mundo. La mujer en el México indígena' que se exhibe en el Museo Arqueológico Nacional (MAN), en Madrid.
El reconocimiento reciente del rey Felipe VI sobre los “abusos” durante la conquista de América no surge en el vacío, sino que se inscribe en una cronología de tensiones, gestos políticos y acercamientos diplomáticos entre España y México en torno a la memoria histórica compartida.
Esta semana, durante su visita a la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena en Madrid, el monarca admitió que “hay mucho, mucho abuso” en ese proceso histórico y señaló que algunos hechos “no pueden hacernos sentir orgullosos”, aunque pidió analizarlos “sin excesivo presentismo moral” y con una mirada “objetiva y rigurosa”.
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2019: el inicio del conflicto con la carta de López Obrador
El actual escenario tiene su punto de partida en 2019, cuando el entonces presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), envió una carta al rey Felipe VI solicitando una disculpa oficial por los agravios cometidos durante la conquista.
La petición se enmarcaba en las conmemoraciones de los 200 años de la independencia de México y los 500 años de la caída de Tenochtitlan. La respuesta española fue tajante: el Gobierno rechazó la solicitud y defendió que los hechos históricos no debían juzgarse con criterios contemporáneos.
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2021-2022: aumento de la tensión y propuesta de “pausa”
La falta de respuesta directa de la Casa Real alimentó el malestar en México. En 2021, López Obrador insistió en la necesidad de una disculpa, señalando que a España “le faltó humildad”.
La tensión escaló en 2022, cuando el mandatario llegó a plantear una “pausa” en las relaciones bilaterales. “Vamos a darnos tiempo para respetarnos y que no nos vean como tierra de conquista”, afirmó entonces, sin romper formalmente los vínculos diplomáticos.
2025: el primer gesto oficial de España
Un punto de inflexión llegó en octubre de 2025, cuando el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, reconoció públicamente que España causó “dolor e injusticia” a los pueblos originarios.
“Hubo injusticia, justo es reconocerlo hoy y justo es lamentarlo”, afirmó durante la inauguración de la exposición La mitad del mundo. La mujer en el México indígena.
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La presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, valoró el gesto como “un primer paso”, aunque dejó claro que la expectativa de una disculpa formal seguía vigente: “El perdón engrandece a los Gobiernos y los pueblos”.
2026: Felipe VI introduce matices en el debate histórico
Las palabras del rey se suman a esta evolución del discurso institucional español, incorporando un reconocimiento explícito de los abusos, pero también una llamada a contextualizar históricamente los hechos.
“Hay cosas que […] no pueden hacernos sentir orgullosos”, señaló el monarca, quien insistió en la necesidad de un análisis “objetivo y riguroso”.
División interna en España sobre el relato histórico
El enfoque adoptado por el Ejecutivo y ahora matizado por la Corona no cuenta con consenso político interno. El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, rechazó frontalmente esta línea tras las declaraciones de Albares.
“Yo no me voy a avergonzar de la Historia de mi país”, afirmó, criticando lo que considera una revisión negativa del pasado impulsada por el Gobierno.
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Una relación en equilibrio entre memoria y política
La evolución del conflicto evidencia un delicado equilibrio entre memoria histórica, diplomacia y política interna. Los gestos de reconocimiento -primero del Gobierno y ahora del rey- apuntan a un intento de distensión, pero no resuelven el núcleo del desacuerdo: la exigencia de una disculpa formal por parte de México.
En este contexto, la relación bilateral sigue marcada por avances graduales y tensiones latentes, donde cada declaración pública se convierte en un nuevo capítulo de un debate que permanece abierto.