1 de mayo de 2026 10:44 hs

La escalada bélica en Oriente Medio ha provocado un giro drástico en la soberanía energética de las zonas rurales de India. El bloqueo del Estrecho de Ormuz, una arteria vital por la que transita el 60% de las necesidades de gas licuado de petróleo (GLP) del país, ha desatado una crisis de suministro que está obligando a millones de ciudadanos a mirar de nuevo hacia sus tradiciones y recursos naturales: el excremento del animal más venerado del país.

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El impacto del bloqueo en el Estrecho de Ormuz

Desde que el conflicto armado que involucra a Estados Unidos e Israel contra Irán paralizara las rutas comerciales marítimas, India -que importa más de la mitad de las 30 millones de toneladas de GLP que consume anualmente- se enfrenta a un escenario crítico. Aunque el gobierno asegura que no existe una escasez estructural, la realidad en las calles dicta lo contrario.

Las compras por pánico, los retrasos en la cadena de suministro y la proliferación del mercado negro han convertido la obtención de una bombona de gas en una odisea. Ciudadanos como Mahendri, de 77 años, relatan esperas de hasta tres días bajo temperaturas extremas para conseguir un tanque, mientras los jornaleros sin tierras propias quedan excluidos de las alternativas energéticas por falta de espacio y recursos.

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Biogás: la tecnología que transforma la fe en combustible

Ante la inestabilidad internacional, los digestores de biogás se han consolidado como la salvación para familias rurales. Este sistema transforma los residuos orgánicos en metano mediante un proceso de fermentación en depósitos subterráneos.

"Se puede preparar de todo con él", afirma Gauri Devi, una agricultora de 25 años que utiliza este gas para cocinar los tradicionales chapatis. India ha fomentado esta tecnología desde 1980, contando ya con más de cinco millones de digestores subsidiados. En el contexto actual, estas "minifábricas", como las define A.R. Shukla, presidente de la Asociación India de Biogás, permiten a los hogares prescindir casi totalmente de las importaciones de gas externo.

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Fertilizantes naturales frente a la escasez por la guerra

La crisis no se limita al combustible. El comercio mundial de fertilizantes también se ha visto gravemente afectado por la guerra desatada el pasado 28 de febrero en Oriente Medio. Esto ha otorgado un valor estratégico a los lodos residuales del biogás, un subproducto rico en nitrógeno que los líderes agrícolas ya califican como "oro negro".

Agricultores como Pramod Singh, que alimenta su unidad con hasta 45 kilos de boñiga diaria, utilizan este fertilizante casero para mantener su producción agrícola en un momento de desabastecimiento global de suplementos químicos.

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El camino hacia la neutralidad de carbono en 2070

El impulso del biogás responde también a un ambicioso compromiso medioambiental. India, el tercer país más contaminador del mundo, busca alcanzar la neutralidad de carbono para el año 2070. Para ello, el Estado está ejecutando una estrategia basada en:

  • Plantas de metanización a gran escala: Construcción de decenas de unidades industriales con inversiones millonarias.

  • Subsidios rurales: Ayudas estatales que cubren gran parte de las 30.000 rupias (unos 320 dólares) que cuesta una instalación doméstica.

  • Aceptación cultural: En un país de mayoría hindú, donde el estiércol de la vaca sagrada ya se usaba tradicionalmente en rituales y construcción, la transición al biogás ha encontrado una resistencia nula.

A pesar de los beneficios, el desafío persiste para la población con menos recursos. El mantenimiento y el coste inicial de estas instalaciones siguen siendo barreras para los ciudadanos que no poseen tierras, quienes hoy dependen de interminables colas bajo el sol mientras el equilibrio geopolítico mundial continúa en vilo.

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