Frente al plenario, ha desarrollado la concepción que posee la Iglesia en el devenir histórico actual, explicando formalmente que la Iglesia "camina con la humanidad" y "comparte sus esperanzas y heridas", además de que de manera permanente "escucha los interrogantes de cada época". En una apelación directa al rol de los representantes políticos sentados en el hemiciclo, el pontífice estadounidense ha precisado los límites de su mensaje: "Cuando se dirige a la vida pública, lo hace respetando la misión propia de las instituciones y la legítima responsabilidad de quienes han recibido el mandato de legislar".
De este modo, tras manifestar un reconocimiento explícito hacia la "autonomía de las realidades terrenas" y sostener la "distinción entre comunidad eclesial y comunidad política", León XIV ha defendido la idoneidad de aportar su propio criterio ante el parlamento nacional, asegurando que sus palabras nacen "del deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia".
La postura sobre la defensa de la vida y las reformas sobre la eutanasia y el aborto
El núcleo de la alocución papal ha abordado la protección de la persona, manifestando afirmaciones contundentes en un contexto político marcado por proyectos legislativos de hondo calado.
León XIV ha proclamado ante las Cortes españolas que la defensa de la vida humana "no es una cuestión parcial ni un interés confesional: es una meta de la civilización", añadiendo a continuación su firme postura en favor de que "toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural".
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El Papa León XIV interviene durante su visita al Congreso de los Diputados, a 8 de junio de 2026, en Madrid (España).
"Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?", intervino y agregó: "¿Puede llamarse plenamente justa una comunidad que deja en la sombra al niño aún no nacido, al anciano, al enfermo, a quien sufre en silencio o a quien depende enteramente del cuidado de los demás?".
Este pronunciamiento se produce a escasos días de que el Congreso debata una proposición de ley destinada a blindar la eutanasia en España ante dilaciones judiciales, y en una coyuntura posterior a la aprobación por parte del Consejo de Ministros del proyecto de ley de reforma del artículo 43 de la Constitución, concebido para reconocer el derecho de las mujeres a interrumpir de forma voluntaria el embarazo y obligar a los poderes públicos a garantizar esta prestación en condiciones de igualdad efectiva.
Frente a esto, el papa ha alertado de que cuando esta certeza "se oscurece, los más vulnerables son las primeras víctimas y la ley pierde su significado más profundo: servir y proteger a cada persona".
Por ello, ha reafirmado que "la grandeza moral de una nación se manifiesta, sobre todo, en su capacidad de acompañar, proteger y amar aquellas vidas que atraviesan mayor fragilidad", instando a las fuerzas políticas a sostener a la familia y enfatizando el derecho de los padres a "elegir el tipo de educación y de formación que reciben sus hijos, en coherencia con sus propias convicciones morales, culturales y religiosas".
En su discurso como pastor de la Iglesia, el pontífice ha hecho suyas las palabras de Benedicto XVI en el Parlamento alemán en 2011, utilizándolas para recordar a los políticos que la dignidad de las personas "precede a toda concesión del Estado y no puede quedar subordinada a consensos sociales mudables o al vaivén de las mayorías de cada momento". Al respecto, ha concluido que solo "cuando esta convicción permanece viva, el derecho se convierte en amparo de todos y en garantía frente a la imposición de intereses y agendas particulares".
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El papa León XIV es ovacionado tras el esperado e histórico discurso que el Sumo Pontífice ha pronunciado en el Congreso de los Diputados, este lunes, tercera jornada de su visita a España.
Llamamiento internacional ante el "trágico drama migratorio" y el rearme global
El discurso también ha abordado la coyuntura internacional y los movimientos de población. Ante la realidad de las fronteras, León XIV ha reclamado ante el "trágico drama migratorio" una respuesta de carácter urgente "que mire a las personas". Dirigiéndose a los legisladores, ha especificado de forma directa que dicha contestación institucional debe ser "coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran". Este planteamiento coincide en el tiempo con la regularización extraordinaria de migrantes que ha sido impulsada por el Gobierno de Pedro Sánchez, orientada a dar cobertura legal a más de medio millón de extranjeros.
En el marco geopolítico estricto, el papa ha expresado una dura crítica al hecho de que en diversos lugares del mundo, y también en Europa, se vuelva a presentar de manera sistemática el rearme como respuesta "a la fragilidad del escenario internacional". Frente a las tensiones armamentísticas, ha fijado la postura de la Santa Sede: "En el plano internacional, la paz exige valentía diplomática, responsabilidad ética y una visión de futuro fundada en el respeto a la identidad de cada pueblo y en la obligación de los Estados de resolver sus controversias por los caminos pacíficos que ofrece el derecho internacional".
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Un ruego a los políticos españoles para "desarmar el lenguaje" y mitigar la crispación
El último bloque de su alocución se ha centrado en el análisis del debate parlamentario y la vida partidista interna de España. El papa ha advertido con severidad ante las Cortes Generales que "la pluralidad política no debería degenerar en descalificación permanente del adversario", realizando simultáneamente una petición explícita a todos los que ejercen una responsabilidad pública para que se comprometan decididamente a "desarmar el lenguaje".
El pontífice ha incidido en que las herramientas de comunicación poseen un papel crítico, subrayando que "las palabras pueden abrir caminos o cerrarlos; pueden iluminar la realidad o deformarla hasta hacer imposible el encuentro". Debido a ese riesgo real, ha insistido en que "quienes ejercen una responsabilidad pública tienen, por eso, una especial obligación de custodiar la palabra para desarmar el lenguaje". Su enfoque aboga por un modelo de convivencia madura en el que las discrepancias no impidan el entendimiento: "En una convivencia madura, incluso el conflicto puede convertirse en camino hacia la paz, cuando las diferencias se dejan mitigar por la escucha y se ordenan al reconocimiento de las necesidades, los anhelos y las capacidades de todos".
La intervención parlamentaria del pontífice ha concluido con una máxima de calado ético dirigida a redefinir las relaciones entre las diversas fuerzas políticas del hemiciclo: "La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación".
Ausencias en la sesión conjunta de las Cortes Generales
La trascendencia del acto ha congregado al Gobierno prácticamente en pleno, junto a diputados y senadores que ya esperan al papa en el Congreso para asistir a una sesión solemne conjunta de ambas cámaras. La recepción oficial estuvo encabezada por la presidenta del Congreso, Francina Armengol, el presidente del Senado, Pedro Rollán, y el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez. Posteriormente, en el salón de Pasos Perdidos, el pontífice saluda al líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, a los portavoces parlamentarios y a los miembros de las mesas de las dos cámaras.
En el hemiciclo se encuentran los expresidentes del Gobierno Mariano Rajoy y José María Aznar —habiendo excusado su presencia Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero, este último imputado en la causa de Plus Ultra—, junto a expresidentes de las Cortes y líderes de la patronal y los sindicatos. Entre los invitados de las máximas autoridades del Estado destacan miembros del Poder Judicial, el defensor del pueblo, la fiscal general del Estado, la presidenta del Tribunal de Cuentas y la presidenta del Consejo de Estado, Carmen Calvo. Asimismo, asiste la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, foco de atención tras aparecer en el sumario del caso de Leire Díez por sus encuentros con la exmilitante socialista.
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os expresidentes del Gobierno Mariano Rajoy y José María Aznar y el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, durante la visita del Papa León XIV al Congreso de los Diputados.
Por el contrario, la representación autonómica es reducida, asistiendo únicamente el presidente catalán, Salvador Illa, y el asturiano, Adrián Barbón. En los escaños parlamentarios se constata la ausencia de los representantes de Podemos y del BNG, formación que ha vuelto a explicar que, a su juicio, "carece de sentido que un líder religioso sea recibido en el Congreso de un estado aconfesional".