El expresidente de Cataluña Carles Puigdemont, prófugo de la Justicia, facilitó este jueves el desembarco de Francina Armengol como presidenta del Congreso, pero horas después recuperó su puesto de negociador intransigente y avisó a Pedro Sánchez que las negociaciones para una eventual investidura inician otro capítulo y que su apoyo no está garantizado.
Puigdemont señaló que la relación entre ambas fuerzas está "exactamente donde estaba tras las elecciones" del pasado 23 de julio, que dejaron un panorama incierto en la política española.
Juntos por Cataluña (JxCAT) brindó sus votos a Armengol a cambio de algunas concesiones, como el uso normalizado del catalán en la Cámara Baja, reactivar una comisión de investigación sobre las denominadas "cloacas del Estado" y otra investigación en profundidad sobre los atentados del 17-A en Barcelona y Cambrils. El pacto es similar al suscrito por Esquerra Republicana de Cataluña (ERC), que además aspira a "desjudicializar" el procés.
Pero luego a través de la redes sociales, Puigdemont interpeló a Sánchez en el mismo tono que 48 horas antes. El líder independentista avisó que la configuración del órgano de gobierno del Congreso y la investidura no son lo mismo.
"El acuerdo para formar la mesa del Congreso no iba de cargos en la mesa ni de presidencias de comisiones, que es lo que habitualmente figura en este tipo de acuerdos. Ni podía ir, en modo alguno, vinculado a la investidura", dijo y añadió: "No nos van a mover promesas o voluntades políticas sin garantías de cumplimiento de quien no nos genera ninguna confianza. No sé si esa distancia se acortará o no. Pero si llegan acuerdos futuros, será porque llevan incorporado su cumplimiento de forma comprobable. Cómo ha sido el caso".
El expresidente de la Generalidad ya había encarecido la negociación el pasado miércoles, cuando exigió a Sánchez poner sobre la mesa "hechos comprobables" para abordar cualquier acuerdo. Uno de ellos es el inicio de la tramitación para que el catalán sea oficial en la UE, con una carta de José Manuel Albares a la presidencia rotatoria de Europa. Esto significa que el Ministerio de Exteriores de España enviará una misiva al propio Ejecutivo de España que ejerce este semestre esa responsabilidad.
"Es un hecho, no una promesa, que nunca se había querido dar", dijo Puigdemont sobre esa decisión que abrió su aval a Armengol para que se convierta en la tercera autoridad del Estado
"A algunos les parecerá demasiado, y a otros les parecerá poco. Es una negociación para la Mesa del Congreso. La investidura está exactamente donde estaba al día siguiente de las elecciones", insistió el dirigente catalán.