La sucesión de borrascas e inundaciones en España destroza la cosecha de aceitunas y derrumba la producción de aceite de oliva
España es el primer productor mundial de aceite de oliva. Hay preocupación entre los productores agropecuarios andaluces por los daños provocados por las inundaciones y la pérdidas millonarias en una industria clave.
El aceite de oliva, esa joya de la mesa global en la que España es primer productor mundial, corre serio peligro después de la seguidilla de borrascas e inundaciones.
Los productores de aceitunas han retomado la actividad tras más de un mes de parón obligado por el temporal y se han encontrado con un panorama devastador: campos anegados, olivares cubiertos por el agua y miles de kilos de fruto enterrados en el barro.
El resultado es claro: menos producción y un aceite de oliva de peor calidad en una campaña marcada por las pérdidas.
En la provincia de Jaén, líder mundial en producción oleícola, los jornaleros y tractores han regresado esta semana al campo, aunque aún queda por recoger cerca del 40 % de la cosecha, según Cooperativas Agro-alimentarias. En otras comunidades como Cataluña, Castilla-La Mancha o Extremadura, la campaña ya se ha dado por finalizada.
Productores de la zona de Úbeda y Sabiote resumen la situación: “Calculábamos recoger unos 700.000 kilos de aceituna pero nos vamos a quedar muy por debajo, quizás un 40 % menos”.
Y añade: “Hay muchas zonas donde aún es imposible entrar porque están anegadas, ni siquiera con un buggy, y donde sí podemos hacerlo sólo nos queda desenterrar la aceituna del suelo con el rastrillo”.
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Jaén, epicentro del desastre
La organización agraria Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) calcula que ya se han perdido más de 50.000 toneladas de aceite, lo que equivale a unos 200 millones de euros, sin contar los daños en infraestructuras, caminos rurales, cárcavas o plantaciones completas.
Según sus estimaciones, aún queda un tercio de la cosecha por recoger en la provincia jiennense, y de esa parte se habría perdido entre el 40 % y el 50 %.
En municipios como Fuerte del Rey, permanece sin recolectar el 60 % de la aceituna y al menos una quinta parte ya se da por perdida.
En Andújar, entre un 20 % y un 30 % sigue en el árbol o en el suelo, con olivares próximos al río totalmente cubiertos por el agua.
En Porcuna, alrededor del 30 % no se ha recogido y prácticamente toda la aceituna restante ha acabado en el suelo, atrapada en el barro o arrastrada por las escorrentías. A ello se suma incluso el paso de un tornado que ha arrancado olivos y derribado fruto.
Un muestreo realizado por Cooperativas en Jaén apunta a que podrían perderse unas 75.000 toneladas de aceite de oliva: de las 475.000 toneladas previstas en el aforo de la Junta de Andalucía, apenas se alcanzarían las 400.000.
“Los más viejos del lugar aseguran que no habían visto un panorama tan desolador desde hace 80 años”, señala Colmenero, quien advierte además de los sobrecostes de una campaña que ya es la más larga de los últimos años.
La Subbética cordobesa, entre el 40 % y el 90 % de pérdidas
La comarca de la Subbética, en Córdoba, también ha sufrido con especial intensidad el impacto de las borrascas Leonardo y Marta.
El delegado de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Francisco Acosta, visitó explotaciones en Priego de Córdoba junto a agricultores, representantes de la Denominación de Origen Protegida Priego de Córdoba y el alcalde del municipio, Juan Ramón Valdivia.
Valdivia fue tajante: «el nivel de catástrofe del tren de borrascas en nuestra ciudad es extremo. Se ha perdido el 90% de lo que estaba pendiente de recoger en el árbol».
Y añadió que lo único que queda son «alfombras negras de aceitunas que solo servirán para aceite lampante. Son 15 millones de kilos perdidos. Una verdadera tragedia para nuestro sector económico base».
Por su parte, Acosta subrayó que la Subbética «se encuentra entre las comarcas más afectadas por el episodio meteorológico acumulado que culminó con las borrascas Leonardo y Marta».
Según explicó, «la coincidencia de lluvias intensas y persistentes con una campaña de recolección que se encontraba en su ecuador ha provocado una caída masiva de aceituna y una pérdida notable de calidad en buena parte de la producción».
Los primeros informes técnicos de la Junta de Andalucía sitúan las pérdidas entre el 40 % y prácticamente la totalidad de la cosecha pendiente en algunas explotaciones, especialmente en aquellas de recolección más tardía. «Estamos ante daños muy importantes que afectan directamente al corazón económico de la Subbética.
El olivar es producción, empleo, industria transformadora e identidad», afirmó el delegado. «Cuando hablamos de pérdidas del 60 o 70% en muchas explotaciones, hablamos también de menos jornales, menos actividad económica y menos liquidez en el conjunto de la comarca».
El presidente de la DOP Priego de Córdoba, Rafael Muela, alertó de que aún queda por recoger el 50 % de la aceituna que ya está en el suelo, lo que complica aún más la situación. «Va a haber aceituna que no se va a poder recoger y se han sufrido una pérdida de valor ya que el producto ha visto mermada su calidad al menos en el 35% de su valor», señaló.
Menos cantidad y peor calidad
Uno de los efectos más inmediatos del temporal será la obtención de un aceite de menor calidad. Buena parte de la aceituna pendiente se recoge ahora del suelo, lo que la destina mayoritariamente a la categoría lampante, reduciendo el valor comercial del producto final.
Desde UPA Andalucía se considera que la menor producción impulsará al alza los precios en origen, situando el “umbral razonable” para garantizar la rentabilidad de las explotaciones en los 5 euros por kilo en el caso del aceite procedente del olivar tradicional.
Ayudas millonarias y vigilancia en el reparto
Las organizaciones agrarias han valorado de forma general el paquete de ayudas aprobado por el Gobierno y la Junta de Andalucía, aunque reclaman que el reparto priorice a las explotaciones más afectadas.
“A partir de ahora vamos a estar muy vigilantes para que ese dinero termine llegando a esas explotaciones que lo han perdido todo y que tienen que empezar prácticamente de cero”, ha señalado Juan Luis Ávila, secretario de COAG en Andalucía.
El Gobierno de España ha anunciado la movilización de más de 2.100 millones de euros en ayudas directas al sector agrario, más de 600 millones para la reparación de caminos rurales y medidas fiscales y laborales específicas, como la reducción de 35 a 5 peonadas para acceder al subsidio agrario.
Por su parte, la Junta activará cerca de 1.000 millones de euros, de los que 700 millones se destinarán a ayudas directas para más de 33.000 explotaciones agrícolas y ganaderas y 300 millones a la recuperación de caminos rurales e infraestructuras hidráulicas.
Mientras tanto, en el campo, la imagen se repite: aceitunas enterradas, caminos impracticables y agricultores que intentan salvar lo que queda de una campaña que ya se da por marcada por las inundaciones y que tendrá consecuencias en la producción, la calidad y el empleo en el principal sector económico de amplias comarcas andaluzas.