Tragedia ferroviaria en Adamuz: la rotura de una de las vías es la principal hipótesis del accidente que deja 41 muertos
La Guardia Civil detectó daños en los raíles en un tramo que coincide con el punto exacto de la primera salida de vía y los agentes de Criminalística documentaron la fractura de una soldadura.
Los peritos analizan la rotura de una de las vías por donde circulaba uno de los trenes accidentados.
Todas las miradas de la investigación del descarrilamiento de trenes en Adamuz apuntan a una rotura de la vía provocada por una pieza que el Iryo habría arrastrado en sus bajos, lo que habría hecho palanca sobre el carril y desencadenado el siniestro que dejó 41 muertos y centenares de heridos.
La Guardia Civil detectó vías dañadas
La Guardia Civil detectó daños en los raíles en un tramo que coincide con el punto exacto de la primera salida de vía del tren Iryo. Los agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares de Criminalística documentaron la fractura de una soldadura en el kilómetro 318,7 del corredor de alta velocidad Madrid-Andalucía.
Las imágenes tomadas en el lugar muestran “un vacío” en el raíl, correspondiente a un fragmento desgajado que los investigadores consideran clave para explicar el descarrilamiento.
Dos hipótesis principales: vía o material móvil
Los ingenieros que participan en la investigación manejan dos hipótesis principales: la “rotura de vía al pasar el Iryo” o un fallo en los bogies del sexto vagón. Ese coche fue el primero en salirse de la trayectoria y terminó impactando de frente contra el Alvia 2384 que circulaba por la vía contigua.
El presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, descartó el error humano y el exceso de velocidad como causas probables del siniestro. “Tiene que haber sido algún fallo del material móvil o de la infraestructura”, afirmó, al recordar que los sistemas automáticos de seguridad impiden ese tipo de errores, aunque el sistema LZB implantado en ese tramo es más antiguo que el ERTMS.
guardia civil rescate tren adamuz
Los equipos de rescate trabajan en uno de los trenes que protagonizaron el accidente.
Un descarrilamiento en condiciones “muy extrañas”
Fernández Heredia coincidió con el ministro de Transportes, Óscar Puente, en calificar las circunstancias del accidente como “muy extrañas”. Según explicó, el descarrilamiento ocurrió “en una recta, en un tramo de la vía renovado en mayo y con un tren Iryo que acababa de pasar una inspección técnica”.
“A día de hoy lo que tenemos son muchas incógnitas y pocas respuestas”, resumió.
La soldadura fracturada en el kilómetro 318,7
Los investigadores situaron el origen del siniestro en la rotura de una soldadura concreta, identificada como la L-10717 número 23117. La fractura del carril derecho provocó que el sexto vagón del Iryo 6189 se saliera de la vía y arrastrara a los dos siguientes, antes de la colisión frontal con el tren Alvia.
Los expertos trabajan ahora en esclarecer por qué se produjo esa fractura en una infraestructura renovada pocos meses antes.
Testimonios apuntan a un objeto arrastrado por el tren
Las primeras averiguaciones sobre el terreno y los relatos de los pasajeros abrieron una nueva línea de investigación. Varios testigos aseguraron que, poco antes del accidente, sintieron “extrañas perturbaciones” en el coche.
Esa percepción llevó a los técnicos a plantear que el tren podría haber estado arrastrando un objeto o sobrepeso adosado a los bajos de uno de los vagones, que al contactar con la vía habría provocado la rotura del carril y la posterior salida de la trayectoria.
La investigación continúa abierta y, según fuentes técnicas, podría prolongarse durante semanas o meses antes de establecer con precisión la cadena de fallos que desembocó en el peor accidente ferroviario desde la liberalización del sector en España.