18 de mayo 2024
10 de abril 2024 - 16:01hs

El Barcelona dió un golpe en la mesa. El equipo de Xavi se hizo fuerte en su visita a Paris, al siempre complicado Parque de los Principes, y se impuso por 3-2 ante el PSG por el encuentro de ida de los cuartos de final de la UEFA Champions League y definirá la eliminatoria con resultado a favor y de local, pero teniendo en cuenta que la ventaja es mínima.

Los goles fueron de Raphinha en dos oportunidades, que respondió ante los rumores cuando debía hacerlo, y Andreas Christensen. Por su parte, Ousmane Dembele aplicó la ley del ex y Vitinha marcaron para el elenco parisino.

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El partido comenzó con un diagrama bien marcado y con PSG dispuesto a ser el dueño de la posesión. En los primeros minutos quedó demostrado que ambos equipos iban a atacar, cada uno con sus armas, aunque el Barça tomó un papel más expectante en el inicio.

La movilidad de Ousmane Demebele fue clave para que el PSG estableciera las transiciones ofensivas del conjunto local, ya que en ocasiones se posicionó sobre la banda y por otras más centrado, para generar superioridad numérica en esa zona. 

El equipo de Xavi apostó por un juego más largo, con Lewandowski retrocediendo unos metros para generar el espacio y atraer la marca y que sean los extremos o uno de los mediocampistas los que ataquen ese hueco, algo que por momentos le dió resultados ante la defensa muy abierta del elenco parisino.

Un Barça muy compacto en defensa y muy pendiente a Mbappé, tratando de cubrir todos los espacios para que el francés no genere peligro. También hubo una buena tarea defensiva en el centro del campo, provocando que el juego el PSG fluya por las bandas. Uno de los aspectos que descuidó el cuadro catalán es el posicionamiento abajo ante los contraataques del equipo local.

Sin embargo, con el correr de los minutos no se pudo apreciar a un claro dominador del encuentro. Se lo vió a ambos equipos cuidando cada detalle para que no surgan imprevistos y ambos estudiandose mutuamente para descifrar por donde hacer daño. El PSG recurrió a que Marco Asensio se cierre y se acople al mediocampo y a las subidas de Nuno Mendes para generar superioridad numérica con Mbappé sobre la izquierda.

La jugada más clara del encuentro surgió de una pelota parada, con un cabezazo de Lewandowski que quitó Nuno Mendes en la linea. La única variante ante un juego muy trabado por ambas partes, que poco a poco comenzó a soltarse. El equipo de Xavi empezó a asociarse y a tener aproximaciones y cada vez con más peligro.

El Barça estaba más cómodo en el desarrollo del juego, aunque no era sumamente superior ni dominador. La destreza individual de los delanteros del PSG fueron la clave para que el elenco francés tenga ocasiones de gol que, en su mayoría, fueron remates de larga distancia y generadas por Mbappé. No obstante, hubo una buena tarea defensiva del conjunto catalán que se mostró firme.

Sin embargo, en una buena salida desde el fondo basada en una buena construcción de pases y un gran trabajo de Lewandowski, Lamine colocó un gran centro de tres dedos y, ante una floja respuesta de Donnarumma, el brasileño Raphinha capturó el rebote y definió para estampar el 1-0 en París.

Con la ventaja en el marcador el Barça comenzó a manejar mejor la pelota y circular el balón, encontrando varios espacios en el centro del campo. El tridente ofensivo fue lo mejor del equipo español que volvió loca a la defensa parisina, además de lastimarlo en reiteradas ocasiones en los contraataques.

El PSG empezó de más a menos, perdiendo peso ofensivo a excepción de algunas aisladas combinaciones de Kang-In Lee y Kylian Mbappé, que siempre es una amenaza y genera peligro con muy poco. Fue una buena primera parte del Barcelona, que estuvo más asentado en el encuentro y no sufrió en ningún momento, además de dejar buenas sensaciones con la pelota.

Fue muy agresivo en ataque y no necesitó manejar tanto la posesión para generar peligro. El cuadro catalán mantuvo menos la pelota pero la movió con más criterio y tradujo esa tenencia en peligro concreto, mientras que el PSG dependió mucho de las individualidades de sus delanteros.

El inicio del segundo tiempo se tornó como se esperaba: el PSG tomó la iniciativa y fue mucho más agresivo, lo que produjo el empate del elenco parisino y nada más y nada menos que de Ousmane Dembele. El francés capturó un rebote, amagó y sacó un zurdazo para estampar el 1-1 y con un festejo alocado.

Sin embargo, tan solo dos minutos después, una excelente combinación de Fabian Ruiz con Barcola, derivó en la asistencia para Vitinha que se filtró por dentro y definió cruzado para revertir el resultado ante el Barcelona y establecer el 2-1 en el Parque de los Principies.

El rumbo del partido cambió por completo. El PSG, crecido en confianza y con el envión de la remontada, impuso condiciones y empezó a lastimar a un Barça que, obligado por el resultado, se volcó más en ataque pero brindó muchos más espacios en defensa que fueron aprovechados por los delanteros del elenco parisino. Se notó al conjunto catalán golpeado y aturdido, y lo pagó muy caro.

Los mediocampistas del PSG tuvieron mucho más movilidad y empezaron a recibir libres, sin marca encima ante la descoordinación del elenco blaugrana, notablemente afectado por el contexto del partido. Los problemas del Barça provocaron el ingreso de Pedri, que ni siquiera tuvo el alta médica.

Sin embargo, cuando el Barça no encontraba el rumbo, apareció el que ingresó para esto y el futbolista que más extraño el Barcelona: Pedri. El español empalmó una pelota magnifica para Raphina que trazó la diagonal y definió de manera excelente de volea para igualar el encuentro y darle aire al elenco catalán.

El Barcelona volvió a entrar en confianza con la pelota y el ingreso de Pedri le vino excelente para defenderse con la pelota. El encuentro bajó en cuanto a intensidad y ambos se repartieron la posesión sin generar tanto peligro. El equipo de Xavi retrocedió unos metros y apostó a la contra luego de una recuperación para poder lastimar.

Poco a poco el elenco local comenzó a tomar más protagonismo con aproximaciones claras que despertaron la alerta del equipo culé. El conjunto de Luis Enrique se hizo cargo de la posesión y circuló la pelota por todo el ancho para intentar generar un hueco y aprovecharlo al máximo, ante un Barça que cedió la posesión, se replegó atrás y buscó mediante el contraataque intimidar a Donnarumma.

No obstante, cuando el encuentro era una incógnita y el Barça no era protagonista, encontró un tiro de esquina que ejecutó Gundogan para asistir a Christensen, que ganó en las alturas dentro del área chica y el equipo de Xavi firmó la remontada y dictaminó el 3-2 parcial.

Con el resultado a su favor, el Barça optó por empezar a conservar la posesión y defenderse con la misma, además de manejar los tiempos del encuentro. El objetivo era no replegarse en el fondo para que el PSG no se viniera, pero tampoco atacar de manera excedida para no quedar descompensado defensivamente.

Las modificaciones le hicieron muy bien al equipo catalán, tanto Joao Félix como Ferran Torres que aportaron oxígeno por las bandas para colaborar en ataque y en el retroceso, además de calidad y buen pie para construir jugadas. Por su parte, el PSG se vió obligado a adelantar sus líneas y a ser el dueño de la pelota para intentar romper el muro blaugrana, pero le costó mucho.

Un partido que terminó con el mejor final posible para el Barcelona. Completó una gran primera mitad, en donde no sufrió, generó juego y estuvo mucho más asentado y cómodo en el desarrollo del juego, pero todo se revirtió en en el inicio de la segunda parte, donde el PSG consiguió la remontada parcial ante un Barça completamente desconcertado.

Los ingresos le dieron otra fluidez al juego culé y posteriormente fue el Barcelona el que firmó la remontada, a base de contundecia y eficacia en los ataques, oprtando por un juego más directo y vertical, sin tanta posesión. Controló muy bien a Mbappé en defensa, pese a que por momentos tuvo varias falencia que fueron aprovechadas por otros futbolistas del PSG.

En líneas generales, fueron dos Barça distintos en la primera parte y otro en la segunda. Tuvo coraje de no replegarse ante la adversidad y el resultado en contra, lo que le valió para remontar y conseguir un triunfo más que valioso en la ida de los cuartos de final de la UEFA Champions League ante el PSG y definirá la serie en condición de local.

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