Marina Borensztein habló con El Observador España en la que fue su primera entrevista en su nueva vida en Madrid. Los primeros tiempos, el presente, la difícil tarea de reinsertarse en un espacio nuevo, sus proyectos y el compromiso permanente con su mensaje.
-¿Habías emigrado antes?
No, es mi primera vez, pero mi marido (Oscar Martínez) estaba totalmente convencido de que teníamos que vivir acá.
Oscar estaba filmando una película acá en España el día que fue el último vuelo a Buenos Aires, nos mandaron de vuelta, creo que fue un 12 de marzo. La película quedó interrumpida y en Argentina nos encerraron todos esos meses. Mi madre murió en agosto de 2020 y Oscar el 10 de septiembre volvió a España para terminar la película.
-Y vos viniste después...
Yo cerré la casa de mi madre, terminé de regalar, sacar, limpiar como si algo me dijera que no volvía. Fue extrañísimo, sentía que tenía que hacer eso. Y bueno, vinimos con mi hija Malena, un poco la obligué y ella aceptó, teníamos que hacer juntas el duelo de mi madre, ellas eran muy unidas.
Llegamos acá el 21 de septiembre del 2020, ya en el aeropuerto mi hija ya estaba feliz y cuando se fue a caminar por la calle Serrano volvió a casa y me dijo: "Yo no vuelvo más”, y fue un desahogo.
-¿Cómo fue el proceso de la decisión?
El proceso fue extrañísimo, era plena pandemia, aunque casi no había gente casi por la calle, acá estaba todo relativamente normal.
Yo vine con dos valijas, nos pensábamos quedar dos meses, pero la cosa se fue complicando en Argentina y allá cerraban todo cada vez más mientras acá se abría y fuimos quedándonos.
Vivimos en un departamento dos meses, después nos mudamos a otro un poco más económico porque nos íbamos a quedar más tiempo.
Venía algún conocido y me traía una valija con ropa que yo armaba por videollamada y a medida que iban pasando los meses, cada vez más decidíamos quedarnos acá.
Nosotros veníamos muy seguido a Madrid porque Oscar filma mucho aquí y siempre la pasamos muy bien, Madrid es muy alegre. Acá no había esa sensación de lo prohibido que se vivió en Argentina donde la gente estaba muy desesperada.
-Vos ya te transformaste hace unos años, ¿Eso te ayudó en esta experiencia?
Yo ya me transformé. Esto fue una nueva transformación, la vida es cambio permanente.
Yo cambié mi manera de vivir, de pensar, de estar en el mundo completamente, esto es una aventura. Ahora toca estar acá, y estoy feliz, aún con lo difícil que es estar lejos. Con lo difícil que es empezar a vivir en otro país, una nueva vida a los 53 años y Oscar 70 que teníamos cuando llegamos.
Es fuerte, nosotros decidimos que nos íbamos a quedar acá con todas las dificultades, porque es una aventura difícil.
-¿Cómo está siendo esta nueva vida?
Y… hay que salir a trabajar acá, no sos nadie, porque es uno el que vino acá y tiene que empezar de cero y bueno, es una remada. Mi hermano a veces me llama y me dice: "¿Qué tal? ¿Cómo anda todo?” y yo le digo “remando en dulce de leche repostero." Mi hermano a veces me llama y me dice: "¿Qué tal? ¿Cómo anda todo?” y yo le digo “remando en dulce de leche repostero."
Yo lo vivo así, como un super desafío, pero no tengo la vida asegurada.
La gente cree que es sencillo, pero es empezar a hacer todo de vuelta. Todo, todos los médicos, que esa es mi peor pesadilla, recién ahora los empiezo a tener y estoy un poco más tranquila.
Es como un click. Yo a los cuatro años dije, "Ya está. Estoy acá. Ya llegué. Este es mi lugar. a los cuatro años dije, "Ya está. Estoy acá. Ya llegué. Este es mi lugar.
Me siento muy bien, es como un “No puedo volver”.
-Hay personas que dicen que emigrar es un tsunami, ¿es así?
Para mí fue un tsunami, si bien lo vivo con optimismo, es mi decisión. Oscar estaba convencido, tenía la decisión de irse y le dije "Vamos te acompaño”.
Yo sé que él tenía mucha más necesidad que yo de irse, pero le dije, "Yo voy, donde vos vayas”, porque yo estoy muy enamorada de él, porque es mi compañero porque lo quiero ver feliz y porque a mí me gusta la aventura.
-¿Cómo cambió tu vida en relación con la popularidad que tenés en Argentina?
A mí ser famosa en Argentina, tener un apellido famoso sumado a la popularidad de todo mi trabajo de estos años, me ha dado mucha satisfacción.
He sido muy feliz con el amor de la gente, el reconocimiento público. Lo valoro como un logro muy grande es una vida que no conocía de otra manera.
Yo nací en una casa híper popular, muy famosa y así fue. Después me casé con Oscar Martínez, yo estoy acostumbrada a ir a un restaurante y que nos miren. Acá no pasa y en algunas cosas, uno se siente desprotegido.
Cuando la cosa se pone oscura, porque hay momentos difíciles o de soledad, nos preguntamos con Oscar "¿Habremos hecho bien?” yo le digo, “somos tan valientes” porque salimos de nuestra zona de confort y esto es una aventura de vida. “somos tan valientes” porque salimos de nuestra zona de confort y esto es una aventura de vida.
-¿Estás trabajando con público español?
Poquito y nada, esa es la pura verdad. Es una remada en dulce de leche, repostero y heladero.
Se dan varios factores, aquí el tema de cuidarse no es una cosa que les interese mucho. Las mujeres toman mucho alcohol, fuman mucho, comen muy mal.
Por más que digan “dieta mediterránea” le meten el jamón, la tortilla de patata, la croqueta frita. Y más allá de que de a poco la idea va entrando, nosotros, los argentinos, estamos mucho más avanzados, somos más conscientes, acá es otra cabeza. Hablamos el mismo idioma, pero no.
Marina borensztein 03.jpeg
Hay que ver por dónde tenés la suerte de entrar y estar en el momento justo. Yo todavía no logré, y todo lo que logré es a recontrapulmón.
Yo sigo haciendo mi tarea para donde me quieran ver,aquí, en Uruguay, en Bolivia, en Paraguay, Argentina.
Ahora se me liberaron los derechos de mi libro `Enfermé para sanar ‘y ya lo estoy armando para editarlo aquí con mi propia editorial, Casa Azul. Y me voy a dar esta chance de probar porque ya invertí mucho y le tengo fe.
Este libro, fue mi primer libro y el puntapié para todo lo demás. Entonces pienso que si me fue tan bien en Argentina ¿por qué no les va a gustar acá? Es mi carta de presentación para sentarme en una librería o dar una charla y decir, "Yo tengo este libro, tengo este mensaje”. Hay mujeres que necesitan este acompañamiento, esta contención. Yo tengo este libro, tengo este mensaje”. Hay mujeres que necesitan este acompañamiento, esta contención.
Le dije a Oscar que me voy a dar esta oportunidad de ver si este libro que tantas satisfacciones me dio en Argentina encuentra su lugar aquí en España, y si no sin problema. En mi vida siempre le encontré la vuelta, siempre salí para adelante. Me reinventé como pude y lo voy a seguir haciendo y me ilusiona hacerlo acá, porque vivo mejor.