El rock no murió, sigue vivo y resistiendo a pesar de que el sistema lo haya dejado relegado en cuanto a difusión e interés comercial dentro del negocio de la música a escala global. Hoy es todo reguetón, trap latino y música urbana.
Esta realidad que padece uno de los géneros populares más importantes del siglo XX es la que, sin proponérselo, refleja el musical We Will Rock You, que ya lleva cinco temporadas en el Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío.
La trama de la obra transcurre en un futuro distópico y cibernético en el que la música está prohibida y la tirana Killer Queen impone una sociedad uniforme, donde cualquier signo de creatividad es castigado.
Sin embargo, un grupo de jóvenes rebeldes lucha contra la opresión del sistema mientras espera la aparición del soñador, Galileo, el líder destinado a devolverles la libertad perdida a través del rock.
En la realidad actual, la tirana Killer Queen podría ser la industria musical, quien busca imponer una sociedad uniforme en la que sólo se escuchen los ritmos que le sirven comercialmente: el reguetón, el trap latino y la música urbana, entre otros.
Siguiendo el argumento de la obra, solo quedaría la esperanza de que aparezca ese tan esperado Galileo, alguna banda nueva que quiebre la monotonía actual y devuelva al rock al lugar que nunca debió haber perdido.
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We Will Rock You se sitúa en el futuro distante donde la Tierra ha pasado a llamarse “Planeta iMall”, en el que la individualidad es un crimen y la música está prohibida por la implacable Killer Queen. La cultura ha sido reemplazada por algoritmos y los jóvenes (los Ga Ga Kids) consumen todos la misma realidad digital ya masticada.
Entre las grietas de este orden totalitario surge Galileo (Alberto Scarlatta o Fran Moreno), un soñador que escucha voces en su cabeza (fragmentos de letras de canciones del pasado) y que, junto a la brillante Scaramouche (Anabel García), emprenderá un viaje para redescubrir el “instrumento perdido” y, finalmente, restaurar el rock.
Esta trama creada por Ben Elton funciona como el vehículo perfecto para hilar los veinticuatro himnos de una banda que parece no tener fecha de caducidad. Es que, ante todo, se trata de un musical para disfrutar de las canciones más míticas de Queen, cuyo montaje devuelve al público la emoción y la energía de su música en directo.
A lo largo de las dos horas y medias que dura la obra, desfilan clásicos como “We Are The Champions”, “I Want To Break Free”, “Somebody To Love”, “I Want It All”, “Another One Bites The Dust”, “The Show Must Go On”, “Bohemian Rhapsody” y, por supuesto, “We Will Rock You”, entre otros.
Estas canciones van surgiendo en sus versiones originales en inglés a medida que la trama lo requiere y crean momentos de euforia y profunda emoción entre los espectadores.
El Gran Teatro CaixaBank Príncipe Pío se transforma, así, en un templo de peregrinación para los amantes de Queen y, sobre todo, para quienes entienden el rock no solo como música, sino como un estado de rebelión permanente.
La obra apuesta, además, por un lenguaje plagado de humor y referencias contemporáneas, lo que convierte la experiencia en un espectáculo divertido, actual y accesible para todos los públicos.
Mantener la energía durante cinco temporadas no es tarea fácil, pero el elenco actual demuestra una frescura envidiable. El papel de Galileo requiere de una capacidad pulmonar de atleta y una sensibilidad rockera que evite la imitación caricaturesca de Freddie Mercury. Scarlatta y Moreno logran dotar al personaje de esa mezcla de mesías torpe y estrella en potencia que la trama exige.
Pero si alguien se lleva los laureles de la función es, sin duda, la dupla femenina. García como Scaramouche es un torrente de carisma. Su interpretación de “Somebody to Love” es, posiblemente, el momento vocal más sólido de la noche, cargado de una ironía y potencia que traspasa la cuarta pared.
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María Adamuz, como Killer Queen, construye, en tanto, a una villana de cómic, excesiva y magnética, cuyas intervenciones en “Another One Bites the Dust” son un despliegue de autoridad escénica.
Mención especial merece el cuerpo de baile compuesto por Lara Díaz, Melisa Fucci, Paula Nocella, Mary Villafaina, Claudia Aranda, Lidia Carmona, David Edo, Dorta, Aitor Nite, Alejandro Viñas, Nico Sánchez y Alex Déniz. Sus intervenciones sirven como un nexo imprescindible para unir las diferentes secciones de la obra, que sin ellos quedarían desconectadas.
Lo que diferencia a esta producción de otros musicales jukebox es la implicación directa de Brian May y Roger Taylor. Los miembros fundadores de Queen han supervisado personalmente la calidad del sonido, además, de ser los coproductores del espectáculo.
Esto se nota en cada acorde de la Red Special que ruge en el foso ya que el objetivo final de We Will Rock You es perpetuar el espíritu de la banda. Escuchar “Who Wants to Live Forever” o “The Show Must Go On” en este contexto dramático dota a las letras de una dimensión emocional que, a menudo, se deja de lado cuando suenan en la radio.
Todo eso sería imposible sin la orquesta, que logra que los espectadores se sientan, por momentos, inmersos en un concierto de Queen. El virtuosismo que muestran sus guitarristas Víctor Navarrete Alce y Ángel Reyero se complementa con la sobriedad del bajista Paco Bastante y el batería José María Pérez Sanz. Entre todos consiguen un sonido imponente.
Ver a los músicos, liderados por la dirección de Ricardo Padilla, subir al escenario para el fin de fiesta es un recordatorio de que, en We Will Rock You, la música no es un acompañamiento, sino el protagonista absoluto.
El elenco se completa con Cristina Rueda (Ozzy), Daniel Garold (Brit), David Velardo (Khashoggi), Manuel Ramos (Osborn), Marta Oliva (swing Scar / Ozzy), Mary Capel (swing Scar / Ozzy / Killer), Sergio Arce (swing Brit / Khas / Osborn) y Ezequiel Rojo (swing Brit / Khas / Osborn).
We Will Rock You se estrenó originalmente en el Dominion Theatre del West End de Londres el 14 de mayo de 2002 y se mantuvo doce años consecutivos en cartelera, lo que la llevó a ser galardonada con el premio Oliver.
Desde ese momento, la obra se ha convertido en un fenómeno global, con más de dieciocho millones de espectadores que vieron las representaciones que se realizaron en diecinueve países alrededor del mundo.
En la actualidad, se encuentra en cartel en Madrid (con la producción de Luis Álvarez y Tribeca Theatrical Productions), en Montreal (Canadá), en Amstetten (Austria) y en Budapest (Hungría), mientras se preparan nuevas versiones que se estrenarán a lo largo de este año.