23 de mayo 2024 - 9:13hs

La bacteria Xylella fastidiosa, causante de enfermedades mortales, ya ha aniquilado millones de plantas al obstruir sus conductos y tejidos vegetales. Un parásito se está beneficiando del cambio climático

El Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC), junto al centro mixto del Consejo de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universitat de les Illes Balears (UIB), ha estudiado mediante una nueva técnica la propagación de este microbio durante los últimos 20 años para conocer cómo será su futuro en los diferentes escenarios que plantea el calentamiento global.

En esta investigación también han colaborado personal del Instituto de Física de Cantabria (IFCA), del centro mixto del CSIC y de la Universidad de Cantabria

En los resultados se describen cómo un aumento de más de 3 °C de temperatura media del planeta sería un "punto de inflexión en el riesgo" de que esta bacteria afecte a vegetación como olivos, almendros y viñedos de los países mediterráneos. También, se llegará a expandir más al norte de Europa.

El clima determina el área en la que pueden ocurrir estas enfermedades, de ahí que una buena temperatura potencie el desarrollo de brotes epidémicos. "El cambio climático es clave en el impulso y distribución de las enfermedades en las plantas de todo el mundo", ha considerado el científico del IFISC-CSIC-UIB y autor de la investigación, Manuel Matías.

El descubrimiento de la bacteria que afecta a los olivos

Hace 10 años que se detectó por primera vez la bacteria Xylella fastidiosa en Europa. Hasta el siglo XXI se consideraba que este patógeno solo se encontraba en el continente africano.

En Estados Unidos, este parásito causa la enfermedad letal de Pierce en la vid. Esto supone muchas pérdidas millonarias en el sector de la vitivinícola -cultivo de la vid- anualmente. Las plantas infectadas pasan a producir pocos frutos y de poca calidad. Sus hojas se acaban decolorando, gangrenan y se caen. Además, las cepas pueden llegar a morir en pocos años.

Con respecto a los brotes europeos que se analizaron para la investigación, se observa a los insectos del grupo de los cicádidos -como las cigarrillas o chicharras-, concretamente los invertebrados del grupo de los Philaenus spumarius, como el principal y único vector transmisor. Su rápida propagación de la enfermedad ya ha provocado la destrucción de cultivos en Italia, y también es la culpable de que se hayan tenido que arrancar miles de almendros en zonas de las Islas Baleares y en Alicante.

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