Los fondos soberanos ya manejan el equivalente al PBI de China.
Cada vez más masivos, estos instrumentos de inversión en manos de los Gobiernos superaron los 15,1 billones de dólares en activos globales en 2026.
Manejan u$s 15,1 billones. Cada vez hace menos operaciones pero más masivas. Se juntan dos o más para invertir juntos. Prefieren empresas que valgan más de u$s 50.000 millones. Y se multiplican. Porque en un mundo menos global son un arma de autonomía estratégica. Así surge de un informe del Center for the Governance of Change de IE University en colaboración con ICEX-Invest.
Cada vez más masivos, estos instrumentos de inversión en manos de los Gobiernos superaron los 15,1 billones de dólares en activos globales en 2026.
Y la monumental riqueza que administran no para de crecer. Entre julio de 2024 y diciembre de 2025, se incrementó en casi 2 billones de dólares, un 14%.
Así surge del Sovereign Wealth Funds Report 2026 desarrollado por el Center for the Governance of Change de IE University en colaboración con ICEX-Invest.
No sólo engordan las carteras por el rendimiento de las inversiones sino que los fondos se están reproduciendo rápidamente.
Hoy existen 109 pero todavía hay un claro dominio de las regiones de Asia-Pacífico y Oriente Medio, que concentran aproximadamente el 79% de los activos soberanos. Europa representa el 16% —aunque el fondo noruego es el más grande del mundo— seguido de América, con el 2% y África, por debajo del 1%.
¿En qué invierten estas “bestias” soberanas?
Sólo el 3% de la cartera corresponde a compañías que aún no alcanzaron el estatus de unicornio y 7% a unicornios valuados entre 1.000 y 2.000 millones de dólares.
Javier Capapé, editor del informe y director del Sovereign Wealth Research de IE University, explica que “su capacidad para anticipar tecnologías y negocios emergentes es limitada. Su rol es principalmente el de validadores y financiadores de líderes ya consolidados”.
De ahí que, en el otro extremo del espectro, el 62% de las inversiones está colocado en empresas que valen más de 50.000 millones de dólares.
Los gigantes corporativos del mundo hoy están, en dos de cada tres veces, respaldados por capital de fondos soberanos, dice el informe. Los mega-unicornios son su territorio.
Varias tendencias tomaron forma en el campo de juego global de los fondos soberanos desde mediados de 2024. Una de ellas es que tienden a cerrar menos transacciones pero de mayor tamaño.
En ese sentido, el informe consigna que participaron en 391 operaciones de inversión directa hasta diciembre de 2025, un 17% menos que en los 18 meses anteriores. Sin embargo, el volumen agregado alcanzó los 404.000 millones de dólares, lo que supuso un incremento del 91%.
Hubo un cambio de patrón claro: menos deals pero transacciones con valores más elevados, lo que se traduce en mayor capacidad transformadora.
Por otro lado, una tendencia que ya venía despuntando se terminó de consolidar los “club deals”, con 23 transacciones en las que dos o más fondos soberanos coordinaron inversiones, un salto del 50% respecto al período 2020-2022.
Un buen ejemplo de este tipo de operaciones, además de haber sido la más importante en el primer trimestre de este año, fue la ronda de financiación “Anthropic Series F”, anunciada el 12 de febrero.
Los fondos QIA (Qatar Investment Authority) y GIC (Government of Singapore Investment Corporation) aportaron en forma conjunta 30.000 millones de dólares.
Las alianzas se están extendiendo más allá. En enero de este año, QIA anunció un acuerdo estratégico por 25.000 millones de dólares con Goldman Sachs Asset Management, un compromiso sin precedentes en el universo de los fondos soberanos.
Otro caso fue la colaboración del fondo noruego (que es una excepción en Europa por ser en realidad un fondo de pensiones) y el GIC de Singapur para financiar por 10.800 millones de dólares la mayor inversión en el bloque en infraestructura de red eléctrica desde la crisis financiera (TenneT Germany).
Y aquí surge otro claro fenómeno en este mundo de super-carteras. Mientras los fondos del Golfo y Singapur casi monopolizan las inversiones en IA, en Europa, Noruega, Francia y el Reino Unido mantuvieron el foco en la transición energética. Casi una suerte de especialización geográfica.
La mitad del aumento de los activos administrados por los fondos soberanos reflejó el crecimiento orgánico de su cartera financiera.
Las mayores contribuciones fueron el incremento del 18% del GPFG noruego hasta los 2,1 billones de dólares, el 18% del CIC chino (1,57 billones), el 20% de ADIA de Abu Dabi (1,19 billones) y el 23% del KIC kuwaití (232.000 millones).
La otra mitad respondió a dos efectos simultáneos. Por un lado, actualizaciones metodológicas pero sobre todo, el aporte de los nuevos entrantes desde 2024 (un total de 12), que representa cerca de 350.000 millones de dólares.
Están liderados por Danantara de Indonesia (230.000 millones) y complementados por MGX de Abu Dabi (50.000 millones), NWF de Reino Unido (37.000 millones) o los fondos irlandeses FIF e ICNF (19.000 millones combinados).
Según Capapé, “los nuevos fondos creados muestran a las claras que son herramientas de los gobiernos para navegar por esta economía global fragmentada, menos eficiente, más doméstica. Son instrumentos para la resiliencia y autonomía estratégica de los países”.
Y de hecho, hay varios más ya en fase de preparación. Desde Portugal (con planes de lanzamiento aprobados en junio 2026) hasta Kenia (diciembre 2025), incluyendo a Estados Unidos, cuya orden ejecutiva de febrero 2025 parece haber caído en el olvido, mientras su vecino Canadá tiene pista libre desde abril para Canada Strong Fund.