La infernal ola de calor que azota a Europa estos días no es nueva. Pero cada año se adelanta. Y se vuelve más extrema.
Los expertos que justo están reunidos por la London Climate Week soportando temperaturas cercanas a los 40° C advierten que además se volverán cada vez más comunes y persistentes en la medida en que los gases de efecto invernadero sigan recalentando al planeta.
Uno de los temas más recurrentes en el debate climático fue en el último tiempo el hambre de energía de los gigantescos centros de datos ante la aceleración del desarrollo de la Inteligencia Artificial (IA).
Pero el estrés térmico está cambiando los patrones de demanda energética. Y ése fue el punto de la gente de JP Morgan.
Desde el banco de inversión aprovecharon el contexto "caldeado" del encuentro para recordar que, en verdad, se prevé que la demanda de energía relacionada con la refrigeración de personas e infraestructuras críticas aumente aún más rápidamente.
“La IA está presente en todas las conversaciones hoy en día”, afirmó Luke Nelson, director de sostenibilidad internacional de JPMorgan.
“Pero si analizamos la situación en perspectiva, la IA y los centros de datos son sólo uno de los factores que contribuyen al aumento del consumo energético, y no el principal”. En cambio, "los aires acondicionados para el sur global y las grandes ciudades representarán una mayor demanda", dijo Nelson.
Los datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE) lo respaldan. A nivel mundial, la refrigeración de espacios residenciales ya pasó a ser la fuente de demanda de energía de más rápido crecimiento, con un aumento de casi un 4% anual previsto de acá a 2035.
Para el 2050, crecerá a más del doble. El 80% de esa expansión se concentrará en las economías emergentes y en desarrollo. El 60% de los hogares del mundo tendrá aire acondicionado (contra el 35% actual).
Crece el interés por fuentes de energía "las 24 horas"
Como bien es sabido en España, este desafío conlleva la necesidad de encontrar fuentes de energía que satisfagan esa demanda a todas horas.
Por eso, apuntan en JP Morgan, muchos están mirando con interés la energía nuclear y la geotérmica, más allá de las energías renovables tradicionales como la eólica y la solar, que presentan una gran variabilidad en su capacidad de respuesta.
Tanto la energía nuclear como la geotérmica ofrecen la llamada generación de energía de base, que se refiere precisamente a la ventaja de una oferta sostenida y continua durante todo el día.
Pero también reciben impulso en paralelo las tecnologías de almacenamiento de baterías que se pueden combinar con la generación de energía renovable.
Es el gran paso que falta dar en España, donde hay un desarrollo muy incipiente. Si la energía solar pudiera almacenarse, entonces podría, por ejemplo, volcarse a la red eléctrica durante la noche si hay un pico de demanda. Y de esta forma se abaratarían las tarifas.
Al mismo tiempo, la presión que supone el salto en la demanda está provocando en algunos mercados un retroceso en términos de consumo de gas y carbón, explican en el banco.
“Está por verse cuánto carbono queda inmovilizado mientras tanto”, apuntan en JP Morgan.
Porque será un bumerang. Eso, a su vez, alimentará la intensidad de las futuras olas de calor.