La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) ha activado el nivel de riesgo extremo en Cantabria, el País Vasco y Andalucía. Los termómetros rozarán los 44 °C en una jornada en la que se prevé alcanzar una temperatura media histórica en el país. El Ministerio de Sanidad insta a la población a seguir medidas preventivas ante el impacto del calor extremo en el organismo.
Récord histórico: España se enfrenta a su jornada más calurosa
España vive este martes una jornada crítica que podría reescribir los anales meteorológicos del país. Según ha advertido el meteorólogo Martín Barreiro, el territorio nacional se enfrenta al que podría ser “el día más cálido de la historia de España”, proyectando una temperatura media en el país de 39,1 °C. De alcanzarse este registro, se superaría el récord previo del 23 de agosto de 2023, fecha en la que se computó una media de 38,9 °C durante la última ola de calor de aquel año.
Este fenómeno evoca los registros extremos del 14 de agosto de 2021, cuando en plena ola de calor los municipios cordobeses de La Rambla y Montoro marcaron el máximo histórico absoluto en España con 47,4 °C. Las previsiones para este martes, impulsadas por una situación de estabilidad atmosférica y la entrada de aire cálido procedente del sur, amenazan con situar el día de hoy en la cúspide de los registros.
Tres comunidades autónomas en aviso rojo por temperaturas de hasta 44 °C
Ante la gravedad de la situación, la AEMET ha activado el aviso rojo (peligro extraordinario) en tres comunidades autónomas durante las horas centrales del día: Andalucía, Cantabria y el País Vasco. La provincia de Córdoba se sitúa a la cabeza de las previsiones con máximas de hasta 44 °C, una cifra que también se espera en zonas jiennenses como Morena y el Condado. Por su parte, la región cántabra de Liébana y las provincias vascas de Gipuzkoa y Bizkaia permanecen bajo alerta roja ante la previsión de alcanzar los 40 °C, un ascenso que se prevé notable en el litoral cantábrico occidental.
El mapa de alertas se extiende a prácticamente todo el territorio nacional:
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Aviso naranja (peligro importante): Activado en diez comunidades autónomas, que incluyen zonas de Aragón (Huesca, Teruel, Zaragoza), Asturias, Castilla y León (Ávila, Burgos, Valladolid, Zamora), Castilla-La Mancha (Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara, Toledo), Cataluña (Lleida, Tarragona), Extremadura (Badajoz, Cáceres), Galicia (Lugo, Ourense), la Comunidad de Madrid, Navarra y La Rioja. Las temperaturas en estas regiones oscilarán entre los 40 °C y 42 °C.
Aviso amarillo (peligro bajo): Afecta a las islas de Mallorca, Ibiza y Formentera; provincias de Castilla y León como León, Palencia, Salamanca, Segovia y Soria; Albacete; Barcelona y Girona; A Coruña y Pontevedra; la Vega del Segura en Murcia; la Ibérica riojana; así como Alicante y Valencia.
De forma generalizada, la Península y Baleares superarán los 35 °C, rebasando los 38 °C a 40 °C en el interior y los valles del Ebro, Tajo, Guadiana y Guadalquivir. En contraste, Canarias experimentará ligeros descensos en sus termómetros, con cielos nubosos y precipitaciones débiles al norte de las islas.
Noches tórridas e infernales imposibilitan el descanso
El rigor térmico no da tregua al caer el sol. La AEMET anticipa un predominio de ascensos ligeros en las mínimas, lo que dará continuidad a un escenario de noches tropicales (con temperaturas que no bajan de los 20 °C) e incluso tórridas (por encima de los 25 °C) en amplias zonas del centro-sur, el suroeste, el valle del Ebro, Baleares y los litorales mediterráneos. En puntos específicos del suroeste peninsular, el fenómeno se ha catalogado como "noche infernal", al mantenerse las mínimas en el umbral de los 30 °C.
Respecto a la evolución del mapa meteorológico, el organismo público prevé un panorama similar para el miércoles, con valores diurnos superiores a los 40 °C. No obstante, se adelanta un descenso “notable” de las temperaturas, tanto máximas como mínimas, de cara al jueves, lo que marcará el fin de esta primera ola de calor, si bien se advierte de un nuevo repunte térmico durante el fin de semana.
Los efectos del calor extremo en la salud según el Ministerio de Sanidad
El impacto de estas temperaturas sobre la salud pública es objeto de especial atención por parte del Gobierno. El Plan nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperatura sobre la salud, coordinado por el Ministerio de Sanidad, advierte de que la exposición continuada a un calor ambiental elevado puede desbordar el sistema termorregulador del organismo. Cuando el cuerpo es incapaz de compensar estas variaciones, se alteran funciones vitales.
Aunque un individuo sano suele tolerar una variación de su temperatura interna de hasta 3 °C sin alteraciones severas, a partir de los 37 °C se desencadena una respuesta fisiológica de defensa. El documento ministerial destaca que el riesgo se incrementa de forma directa por factores como el envejecimiento fisiológico y las enfermedades subyacentes, pudiendo derivar en problemas de salud graves como calambres, deshidratación, insolación o golpes de calor. Este último cuadro puede desencadenar fallos multiorgánicos, inestabilidad en la marcha, convulsiones y coma.
Consejos de Sanidad para prevenir riesgos ante la ola de calor
Para minimizar las consecuencias del calor extremo, el Ministerio de Sanidad insta a la ciudadanía a adoptar de manera estricta las siguientes recomendaciones:
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Hidratación continua: Beber agua y líquidos con frecuencia, independientemente de la actividad física y aunque no se perciba sensación de sed.
Restricción de ciertas bebidas: Evitar el consumo de bebidas con cafeína, alcohol o con altos niveles de azúcar, dado que favorecen la deshidratación.
Protección de colectivos vulnerables: Prestar especial atención a bebés, menores, lactantes, mujeres gestantes, personas mayores y pacientes con patologías crónicas (enfermedades cardíacas, renales, diabetes, hipertensión, obesidad, cáncer, demencia o movilidad reducida).
Búsqueda de espacios frescos: Permanecer el mayor tiempo posible en lugares sombreados, frescos o climatizados, refrescándose de manera regular.
Modificación de la actividad física: Reducir la actividad física general y evitar de forma estricta los deportes al aire libre durante las horas centrales del día.
Vestimenta idónea: Utilizar ropa ligera, holgada y confeccionada con tejidos transpirables.
Seguridad en vehículos: No dejar a ninguna persona —especialmente menores, mayores o enfermos crónicos— en el interior de un vehículo estacionado y cerrado.
Conservación de medicamentos: Almacenar los fármacos en lugares frescos, ya que el calor excesivo puede alterar su composición y efectividad.
Alimentación ligera: Consumir platos ligeros que ayuden a reponer las sales minerales perdidas por la sudoración, tales como ensaladas, frutas, verduras y zumos.
Atención médica: Consultar con profesionales sanitarios ante la persistencia de síntomas asociados a las altas temperaturas que se prolonguen durante más de una hora.