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A veces, ser un mercado “de los de antes” tiene sus ventajas.

Aunque es imposible que la angustia inversora por una saturación global IA sacuda a la bolsa, el Ibex español está bien plantado para manejar las sobrerreacciones bursátiles ante el mundo tech.

Prácticamente sin rastros de inteligencia artificial en la composición de su selectivo, pudo no sólo capear los altibajos neuróticos de los últimos tiempos sino conseguir un nuevo máximo al cruzar la frontera de los 20.000 puntos.

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Así, después de la penosa lucha de casi dos décadas por recuperar su hito pre-crisis del 2008 de 16.000 unidades, desde que lo logró en octubre, no paró de conquistar nuevos máximos.

Lo hizo con cierto viento a favor desde Medio Oriente, ya que el mercado sigue poniéndole fichas al cierre de una negociación entre Irán y Donald Trump pese a las inagotables idas y vueltas de las conversaciones.

La bolsa española también tuvo el impulso de una gran temporada de balances, con anuncios de dividendos reforzados, una de las marcas registradas de un mercado siempre generoso con sus accionistas.

Esto ayudó a contrarrestar el temor a que las presiones inflacionarias lleven a los bancos centrales a nuevas subas de tasas, algo que le cae mal a la renta variable. La caída del Brent alivia en ese sentido.

Ni hablar del frente del doméstico. El Ibex se apoderó de los 20.000 puntos en medio de la crisis migratoria de Ceuta, con el presidente Pedro Sánchez enfrentado con casi toda la Unión Europea. Una bolsa que una vez más muestra estar curtida en lo político y hasta ser capaz de “desconectarse” por completo.

El índice terminó la semana un 2% arriba y sube 16,6% en el año y 36% en los últimos 12 meses. Esto compara, por ejemplo, con avances en 2026 del 11,7% para el Stoxx Europe 600 y del 12,6% para el S&P 500 en EE.UU.

De los principales índices del continente, sólo registra un mejor desempeño este año la bolsa de Milán (19,5%), impulsada por la explosiva suba de la empresa del sector de defensa Leonardo. Frankfurt gana 10% y París, 7,1%.

Un índice, dos bancos, nada de chips

En la bolsa española mandan los bancos.

El Santander, el BBVA, CaixaBank, el Sabadell, Bankinter y Unicaja representan el 42% del índice, de acuerdo con los datos de Bolsas y Mercados Españoles (BME).

Claro que en algún momento cargar con tanto sistema financiero fue duro, como en la crisis de 2008. Pero con el prolongado ciclo de suba de tasas que comenzó en 2022 y aún después de que se revirtiera, el sector reportó ganancias récord y subas fenomenales.

Sólo el Santander (19,2%) y el BBVA (8,2%) aportan la mitad de todo el avance del Ibex en 2026. En los últimos 12 meses, acumulan ganancias de 174% y 162%, respectivamente.

Ana Botín, presidenta del Banco Santander.

Las seis entidades presentaron beneficios récord en este primer semestre por cerca de 20.000 millones de euros en total, con ambiciosos planes de recompra de acciones y reparto de dividendos.

Y los analistas ven un margen de revalorización importante. Es que el sector está cotizando por debajo de 10 veces los beneficios del año que viene tras los últimos resultados. Es el ratio Precio/Beneficio, que permite evaluar si una acción o sector está caro o barato. En este caso, estiman que hay un potencial de suba de 50% a dos o tres años.

En el caso del Santander, aún podría avanzar alrededor de otro 9%, con un 80% de recomendaciones de comprar. No ocurre lo mismo con el BBVA. Su suba fue demasiado rápida y el consenso ve un ajuste por delante en torno al 4%, con sólo 40% de recomendaciones de compra.

El dividendo, ese mimo al accionista

Las empresas cotizadas españolas distribuyeron entre sus accionistas 42.671 millones de euros (+12,7%) en 2025, lo que supuso un nuevo máximo desde 2014, según BME. Y en esta primera mitad del año, se encargaron de hacerle saber al accionista que no se olvidaban de ellos en un entorno tan incierto.

Hasta junio, las empresas del Ibex 35 repartieron una cifra récord de 26.399 millones de euros, un aumento del 21,65% frente al mismo período del ejercicio anterior. Y el equivalente a más de la mitad del volumen total de dividendos de 2025.

Los dividendos generan ingresos recurrentes. La bolsa española es conocida por su política de retribución al inversor, que engorda el rendimiento en los tiempos de euforia y ofrece un colchón que ayuda a sobrellevar los tiempos de incertidumbre.

¿Cuáles son las acciones que más convienen en función de los dividendos? Hay siete compañías que superan una rentabilidad por dividendo del 5%, por encima de la inflación de julio del 3,5%.

En el ranking figuran: Banco Sabadell (6,2%), Naturgy (6%), Enagás (5,73%), Logista (5,63%), Inmobiliaria Colonial (5,52%), Unicaja (5,2%), y Redeia (5,09%).

En el caso del Sabadell, 6,2% es la rentabilidad recurrente pero la retribución total estimada para el año se eleva por encima del 15% debido al impacto del macrodividendo extraordinario distribuido tras la venta de su filial británica TSB.

Josep Oilu, presidente del Banco Sabadell.

La rentabilidad por dividendo es un ratio que relaciona el pago de la compañía en el último año y el precio de la acción, por lo que el porcentaje puede aumentar si la acción cae y el dividendo se mantiene.

Asimismo, hay que tener en cuenta el impacto de las recompras de acciones, que fueron muchas en esta temporada de balances. Al amortizar estas acciones propias, el beneficio por acción restante sube automáticamente, lo que eleva la base de los dividendos futuros.

Cuando se piensa en dividendos, otro ratio a tener en cuenta es el llamado “pay-out”, el porcentaje de los beneficios que se reparte en dividendos, el beneficio por acción (BPA) y el histórico de dividendos para conocer si los pagos son sostenibles y estables en el tiempo.

Perdón, ¿alguien dijo Ceuta?

Aunque el mercado local ya lo tiene naturalizado, para quien no está al tanto de la vida de la bolsa española no deja de resultar extraño. Madrid alcanzó los 20.000 puntos en plena crisis migratoria en Ceuta.

El Ibex 35 subió 2% la semana pasada, cuando los estertores del impactante cruce de más de 70.000 inmigrantes ilegales marroquíes todavía sacudía a España y a los socios europeos.

Y trepó 1,8% el día en que se produjo la oleada de jóvenes desde Marruecos hacia el enclave español en África generando una crisis no sólo humanitaria sino política que aisló aún más al presidente Pedro Sánchez.

Pedro Sánchez, presidente de España.

Pero el mercado se enfocó ese día en la decisión de tasas de la Reserva Federal (Fed). Y hace tiempo que se desentendió del sainete político y los incendios del sanchismo. Es un blindaje que protege las carteras y evita ahuyentar inversores, aún cuando quizás empiece a resquebrajarse en la víspera electoral del 2027.

El Ibex 35 se enfocó en los balances, que llevaron a muchas acciones hasta máximos históricos. No sólo los resultados de los bancos sino también de las energéticas, el segundo sector de mayor en la bolsa.

La eléctrica Endesa incrementó en un 41% su beneficio neto en la primera mitad del año y revisó al alza sus objetivos para 2026, lo que le cayó muy bien al mercado. La solidez de sus resultados viene acompañada por una trayectoria bursátil más que interesante: una suba de 35,7% en lo que va de 2026 y casi 66% en el último año.

En el caso de Repsol, los beneficios se vieron impulsados por la apreciación del petróleo y el cambio de régimen en Venezuela. Las analistas más optimistas ven todavía un potencial de revalorización entre el 20-30%. La petrolera acumula una ganancia de casi 64% este año, mientras que en los últimos 12 meses se apreció casi 90%. Es, de hecho, el papel que lidera las subas este año en el Ibex 35.

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