Un año de vértigo financiero: las seis tendencias que sacudieron a los mercados en 2025
La primera mitad de 2025 estuvo marcada por la incertidumbre de la embestida tarifaria de Trump y una salida masiva del dólar. La segunda, por el rally del oro, el desplome del Bitcoin y el miedo a que las Big Tech ya no sostuvieran al mercado.
El 2025 fue un año marcado por el regreso de Donald Trump al poder en EE.UU. y su vocación de "equilibrar" el comercio global con una nueva política de aranceles. Los mercados sufrieron un shock de incertidumbre pero la guerra tarifaria tuvo un obvio efecto boomerang.
1- La locura de las tarifas y el vértigo bursátil
La embestida tarifaria de Donald Trump se adueñó del mercado en 2025. Con sus amenazas de castigo y su avanzada errática y desconcertante, la nueva política de aranceles asustó a los inversores, los confundió, los aturdió, los paralizó.
Basta ver lo que pasó en Wall Street. La curva que dibuja el índice S&P 500 da vértigo: llegó a hundirse 15% en abril para terminar el año con una suba de 17,25%. Es su tercer año consecutivo de ganancias de dos dígitos (aunque lejos del desempeño de otros mercados).
Las tarifas tuvieron su costo. Es la primera vez desde 2017 que Wall Street gana menos que el resto del mundo (medida contra el MSCI World Ex-USA Index).
El Ibex, el índice bursátil español tuvo la mayor suba anual en su historia (49,3 %), por lejos el mejor rendimiento en Europa. En América latina, el IPSA, el indicador líder de la bolsa chilena, trepó 56,3% y fue el de mejor desempeño en la región.
mercados US peor que el resto
Las oscilaciones en los precios de las acciones fueron salvajes. Y los inversores ya no sabían cuándo esperar o vender. El mejor indicador de este sentido es el Cboe Volatility Index, más comúnmente conocido como VIX (índice del miedo).
A comienzos de abril cruzó un nivel crítico por primera vez desde la pandemia y por segunda vez desde la crisis financiera de 2008. Así de aterrado estaba el mercado.
Pero ni bien EE.UU. decidió postergar por tres meses la aplicación de los aranceles, se desplomó, lo que muestra también en qué medida Trump 2.0 alentó un mercado bipolar durante buena parte del 2025.
No sólo los inversores ya no sabían qué esperar. Los bancos de Wall Street recortaron en masa sus pronósticos para la bolsa para luego tener que elevar sus previsiones dramáticamente.
Una revisión así no ocurría desde un evento disruptivo como la pandemia. Además, el giro se dio en apenas dos meses, cuando normalmente los analistas “recalculan” cada cuatro sus escenarios.
2- Las Big Tech infladas y el escalofrío de una burbuja IA
A principios del 2025, mucho antes de que todo el mundo hablara del tema, incluso de que DeepSeek y la competencia china pusiera al mercado en alerta, un inversor llamado Howard Marks advirtió que tenía al sector de Inteligencia Artificial (IA) bajo vigilancia por burbuja.
Marks no es cualquier analista. Está entre los que predijo con exactitud la inminencia del estallido de las puntocom en el 2000, recuerda Bloomberg. Así que muchos escucharon.
En 2025, como viene ocurriendo, el 45% de las ganancias del S&P 500 provinieron de los Magníficos Siete, un grupo que reúne a los colosos tecnológicos de Wall Street, a las Big Tech.
Son Nvidia, Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta y Tesla. Nvidia es hoy la mayor acción del mundo. Tiene una capitalización bursátil o valor de mercado de u$s 4,57 billones (a fines de octubre llegó a los u$s 5 billones).
Este año avanzó sólo 36,3%, después de sumar 58% el año pasado y dispararse un extraordinario 239% en 2023.
El Bloomberg Magnificent 7 Total Return Index ganó 25,7%. Como siempre, aventajó al S&P pero no llegó ni a duplicar la suba cuando otros años esa brecha era mucho más amplia.
¿Por qué las Big Tech empiezan a preocupar al mercado?
Hay un creciente riesgo de concentración. Sólo las 10 mayores acciones del S&P explican el 40% del valor del índice. Esto hace que sea cada vez más difícil obtener una exposición bien diversificada.
A su vez, este fenómeno tiende a generar una mayor correlación entre esas pocas acciones dominantes, que son básicamente los titanes tecnológicos. Según Bloomberg, los datos muestran que este año la mayoría de las Big Tech se movió en forma cada vez más sincronizada con Nvidia.
mercados todas con nvidia
Y muchos temen que se esté gestando una burbuja. Esto es que las valuaciones estén infladas, los papeles sobrevalorados. Pero acá no hay consenso.
Eso sí, particularmente sensibles a las temporadas de balances, lo cierto es que las decepciones causan correcciones cada vez más feroces.
3- La hora de la revolución cripto y el bajón Bitcoin
Ya desde la campaña Trump dejó claro que había llegado el momento de los activos digitales.
En julio, firmó la “GENIUS Act”, un marco regulatorio para las stablecoins que le dió a las monedas atadas a la evolución del dólar -emitidas por empresas- el impulso que les faltaba.
De hecho, obligó a Europa a moverse velozmente para emitir una versión en euros con el sólido respaldo de un grupo de bancos, a la espera de que el Banco Central Europeo lance su moneda oficial.
Porque la ventaja es abrumadora. Y pronto el “dólar digital” (ya sea la moneda más usada o un par de ellas) terminará convirtiéndose en el nuevo medio de pago global.
Pero Trump fue más allá. Pocas horas antes de su inauguración, lanzó una “memecoin”. Y la primera dama lo siguió con su propio token. Eric Trump co-fundó American Bitcoin, una minera que salió a Bolsa vía una fusión.
A ninguno le fue muy bien. El memecoin de Trump se hunde más de 80%, el de Melania casi 99% y American Bitcoin cae 80%. Quienes se entusiasmaron con los criptoactivos Trump, no tuvieron más que la adrenalina del rally del debut.
Tampoco fue un buen año para el propio Bitcoin. La moneda digital más famosa retrocedió 6% en 2025, el cuarto año en toda su historia en que queda en rojo.
mercados bitcoin
Hoy cotiza en torno a los u$s 88.000, muy lejos del máximo histórico que tocó en octubre de u$s 126.251. Desde entonces se derrumbó poco más de 30% con la volatilidad que es propia de estos activos.
El rendimiento empalidece todavía más cuando se lo compara con las ganancias de 120% y 157% que había dejado en 2024 y 2023, respectivamente.
4- El rearme europeo y el furor por invertir en defensa
La decisión de Trump de dar un paso al costado y cortar el oxígeno financiero a Ucrania en su enfrentamiento bélico con Rusia está obligando a Europa a rearmarse. Y el desembolso, tras décadas de recostarse en la protección de su aliado estadounidense, será gigantesco.
Según las estimaciones, la inversión europea en defensa e infraestructura relacionada durante la próxima década alcanzará los 14 billones de euros luego de que los miembros de la OTAN elevaron el objetivo de gasto militar al 5% del PBI.
La industria financiera se adaptó rápidamente al nuevo escenario. Fondos que antes consideraban al sector “tóxico” o demasiado controvertido están cambiando de opinión. Incluso modificando sus mandatos de inversión para no perderse el boom.
mercados sector defensa
Son muchas las empresas que forman parte del fenómeno pero entre las acciones que mejor performance tuvieron este año se destacan las alemanas.
Las compañías se benefician además de la decisión de Alemania de dejar atrás su estricta austeridad fiscal e incrementar el nivel de gasto público para estimular su estancada economía.
Así, los papeles de Rheinmetall subieron 157,3%, los de Hensoldt, 117,6% y los de Thyssenkrupp, 204%, sólo por mencionar algunas.
El furor trasciende, de todos modos, a las alemanas. La italiana Leonardo, por ejemplo, ganó 87,4% y la española Indra trepó 170,5%.
El apetito por estos activos europeos no se limitó a las acciones. De hecho, los banqueros vendieron con igual aceptación “bonos de defensa europeos”, paradójicamente replicando la ingeniería financiera de los “bonos verdes” pero con fabricantes de armas como emisores.
Aunque, según apunta Bloomberg, el negocio resultó tan exitoso, que terminaron vendiéndose bonos de empresas sólo tangencialmente ligadas a la guerra.
El costo reputacional desapareció. Y el dinero apareció enseguida.
5- Dólar cuestionado y éxodo masivo en busca de refugio
En Wall Street enseguida le pusieron un nombre: “debasement trade”. Difícil de traducir. La idea que está detrás es: vender deuda del gobierno, vender dólares y buscar refugio.
“Debase” significa degradar, rebajar. El término hace referencia a la época en que los gobernantes diluían el oro o la plata de las monedas con metales más baratos como el cobre.
La lógica que subyace es que EE.UU. tiene una carga de deuda monumental y no está haciendo nada por aminorarla. El temor asociado es que el banco central deba mantener las tasas bajas para suavizar los vencimientos y en el proceso genere inflación mientras sigue produciendo dinero.
El Dollar Index Spot, un indicador muy seguido del valor de la divisa, llegó a perder 10,5% desde su máximo a comienzos de año hasta el mínimo en abril de 2025. Pero desde entonces no logró recuperar demasiado. Apenas estabilizarse para terminar con una caída de 9,4%, su peor retroceso desde 2017.
mercados dollar
El euro fue uno de los beneficiados. La moneda común arrancó el 2025 al borde del precipicio de la paridad (1,03 por dólar) y para principios de julio valía 1,18, un avance de 14%.
Pero tampoco pasó mucho en la segunda mitad del año. Con la fiebre de las tarifas controlada, terminó con una ganancia de 13,6% en 1,17.
Más radical fue el recorrido de los bonos del Tesoro de EE.UU. o Treasuries.Se asomaron a un crash y terminaron su mejor año desde 2020. En abril, los títulos se desplomaron de tal manera que sus rendimientos -que se mueven en sentido contrario- tuvieron su mayor salto desde 2001.
treasuries
La tasa del bono de referencia a 10 años pasó de 4% a 4,5% en 10 días. Al cierre del 2025, el retorno está en 4,13%, con una caída acumulada anual de 40 puntos básicos.
La clave: después de tres bajas de tasas desde septiembre, el panorama está bastante claro para el mercado. Dos recortes de la Reserva Federal (Fed) en 2026, el primero en junio.
6- El temblor financiero y la tranquilidad de un lingote de oro
El oro cerró el 2025 como su mejor año desde 1979. Sencillamente excepcional. Se alinearon varios motores que alimentaron la demanda.
La incertidumbre por la guerra tarifaria y la búsqueda de activos-refugio como alternativa al dólar ante el temor a la inflación y la deuda irremontable tuvieron su parte.
Lo mismo ocurrió con los múltiples riesgos geopolíticos y los recortes de tasas de la Fed, que aumentan el atractivo de una inversión que no paga intereses.
mercados gold otra
También impulsó la cotización las compras de los bancos centrales, que vienen en aumento desde la crisis financiera del 2008 pero que se duplicaron desde que en 2022 se congelaron las reservas de la entidad monetaria rusa como sanción por la invasión a Ucrania.
“El oro es el más seguro de todos los activos”, dice Adam Glapinski, gobernador del banco central de Polonia, citado por Bloomberg. “No tiene vínculo directo con la política económica de ningún país, es resistente a las crisis y retiene su valor en el largo plazo”.
El metal precioso terminó el año en u$s 4.320 la onza, por debajo del máximo de u$s 4.500 que llegó a arañar. La suba fue del 63%.
La avidez de resguardo hizo que los inversores también invirtieran en plata. El metal, con un precio de u$ 71 la onza, ganó más de 140% en 2025.
Pero no fueron sólo las compras especulativas las que traccionaron. Existe una demanda industrial, ya que la plata se utiliza en electrónica, en paneles solares y en vehículos eléctricos.
Incluso problemas en la cadena de abastecimiento hicieron que en octubre el precio llegara a dispararse hasta los u$s 80.