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El precio de la vivienda se dispara un 12,7% en el segundo trimestre, su mayor alza en 18 años. Sant Cugat del Vallès lidera la lista de precios de las habitaciones en piso compartido, seguida de Bilbao, Barcelona, Madrid, Palma de Mallorca, Villaviciosa de Odón, L'Hospitalet de Llobregat y San Sebastián de los Reyes.

Si el alquiler está disparado, la renta en un piso compartido sube todavía con más fuerza, impulsada precisamente por la dificultad de acceder a una vivienda completa. Con ello, la renta de una habitación en un piso compartido se dispara un 55,1% en 3 años, de acuerdo con los datos del portal inmobiliario Fotocasa, hasta alcanzar los 510 euros al mes. Una escalada que ha llegado a tal punto que en Barcelona no queda ningún distrito por debajo de estos 500 euros y en Madrid apenas se puede acceder a una habitación por este precio en cinco zonas muy concretas, como Villaverde o Puente de Vallecas.

El precio del alquiler de una habitación en un piso compartido ha subido con bastante fuerza el último año, pasando de 478 euros por habitación en julio de 2024 a 510 euros el mismo mes de este año, un incremento del 6,8%, de acuerdo con los datos recogidos en el informe Viviendas compartidas en España en 2025, publicado recientemente por Fotocasa. Sin embargo, el alza es mayor si se tiene en cuenta la evolución desde los 329 euros por habitación de 2022, lo que supone un incremento acumulado del 55,1%. Y los precios son todavía más elevados en algunas de las ciudades más tensionadas, como Sant Cugat del Vallès (708 euros por habitación), Bilbao (646 euros), Barcelona (643 euros), Madrid (604 euros) o Palma de Mallorca (574 euros).

"El precio de la vivienda compartida se encarece a un ritmo vertiginoso, reflejando la fuerte tensión que atraviesa el mercado del arrendamiento", explica María Matos, directora de Estudios de Fotocasa. Aunque la oferta de habitaciones en piso compartido ha crecido con mucha fuerza en este mismo periodo (se ha incrementado un 114% entre 2022 y 2025, de acuerdo con los datos de Idealista, debido a que esta modalidad puede elevar la rentabilidad del inmueble y reducir el riesgo de inquiokupación), la demanda también se ha disparado precisamente por aquellas personas que, tras las subidas de precios en los últimos años en el mercado de inmuebles completos, no pueden acceder a un alquiler de una vivienda habitual en alquiler y se ven abocados al mercado de habitaciones compartidas. "Esta subida de precios convierte esta modalidad en algo más que una elección: para miles de personas incapaces de asumir el coste de una vivienda completa, es prácticamente la única vía de acceso al alquiler", añade Matos.

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En febrero se vendieron más de 52.000 pisos en España.

Todo ello ha llevado a un mercado enormemente tensionado en toda España,pero fundamentalmente en las capitales y municipios más demandados, aquellos donde o bien se han generado más puestos de trabajo en los últimos años, como Madrid, Barcelona o Palma de Mallorca, o bien existe un alarmante déficit de vivienda, como Bilbao, o bien la oferta se limita a inmuebles de gama media y alta, como Sant Cugat del Vallès o Villaviciosa de Odón. Y a ello habría que sumar también aquellas ciudades que han atraído población de las grandes capitales y que hasta hace poco contaban con vivienda asequible y ahora ya apenas disponen de ella, como L'Hospitalet de Llobregat o Getafe.

En concreto, Sant Cugat del Vallès lidera la lista de precios entre los principales municipios españoles, con 708 euros al mes por habitación, seguida de Bilbao (646 euros), Barcelona (643 euros), Madrid (604 euros), Palma de Mallorca (574 euros), Villaviciosa de Odón (556 euros), L'Hospitalet de Llobregat (555 euros), San Sebastián de los Reyes (515 euros), Cerdanyola del Vallès (513 euros), Málaga (507 euros), Getafe (501 euros), Pamplona (487 euros), Santa Cruz de Tenerife (472 euros), Badalona (465 euros) y Sevilla (459 euros).

Con todo, la carestía del mercado es generalizada, debido a la combinación del crecimiento demográfico en los últimos años, la falta de obra nueva y las reticencias de muchos propietarios a la hora de poner su piso en alquiler, especialmente agravadas por las dificultades para desahuciar a los inquilinos morosos, así como los topes a la revalorización de las rentas y los límites impuestos por la declaración de zonas tensionadas. Eso ha provocado que las subidas de precios se generalicen y se extiendan a cada vez más ciudades, incluso aquellas donde hasta hace relativamente poco había un cierto exceso de oferta. Así, aunque el grueso de las subidas se ha producido en los dos años anteriores (con un alza del 33,7% en 2023 y otro incremento del 8,6% en 2024), en el último ejercicio se registran fuertes incrementos en Castellón de la Plana (un alza del 21,9% respecto a julio de 2024), Jaén (18,3%), Burgos (16,5%), Moncada (15,7%), Talavera de la Reina (13%), Almería (11,9%), Logroño (11,0%), Madrid y Leganés (10,2% en ambos casos). Por otro lado, también hay ciudades que registraron fuertes subidas de precios en los años previos y que ahora están tomando un respiro, como es el caso de Pamplona (donde los precios caen un 11,6% este año), Badajoz (6%), Cádiz (3,8%) y Oviedo (3,2%).

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Por otro lado, un segundo elemento que llama la atención, más allá de los precios más elevados y las mayores subidas, es que la tensión en el mercado se extiende incluso a aquellas localidades que hasta hace muy poco eran muy baratas, algo en lo que tiene que ver tanto el desequilibrio entre la oferta y la demanda como el hecho de que la regulación disuade a los propietarios de poner su vivienda en alquiler a precios bajos.

Así, Alcoy es la ciudad con las habitaciones más baratas de España, a 231 euros al mes, seguida de Cáceres (240 euros), Badajoz (245 euros), Ponferrada (260 euros), Talavera de la Reina (268 euros), Córdoba (275 euros), Jaén (281 euros), Cuenca (286 euros), Jerez de la Frontera (289 euros), Huelva (290 euros), Elche (291 euros), Albacete (294 euros) y Gandía (299 euros). Es decir, precios que pueden parecer bajos en comparación con la media actual, pero que no distan mucho de los que hace apenas tres años se registraban en promedio en el mercado nacional.

Además, estas cifras tampoco parecen bajas si se tiene en cuenta que implican que un piso de cuatro habitaciones (en ocasiones, y especialmente en las grandes urbes, una vivienda originalmente de tres dormitorios con el salón partido para lograr otra estancia más o reconvertido en una cuarta habitación) logra una renta mensual de más de 1.200 euros al mes en prácticamente toda España y en torno a 2.400 euros al mes en Madrid y Barcelona. Con todo, la rentabilidad no es el único argumento de los propietarios para poner su inmueble en alquiler por habitaciones, debido a las dificultades para desahuciar a los inquilinos en caso de impago, especialmente acrecentadas por las dificultades añadidas impuestas por el Gobierno para grupos vulnerables.

FUENTE: RIPE-EXPANSION

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