9 de abril de 2026 10:57 hs

Desde hace más de una década, la fábrica de Ford en Almussafes (Valencia) es una de las más automatizadas de Europa. La planta cuenta con alrededor de dos mil robots dedicados a tareas como soldadura, pintura y montaje. Entre ellos, hay sistemas autónomos diseñados en España como un robot cuadrúpedo que rastrea averías y controla la maquinaria, o los modelos móviles de ASTI que se enfocan en la gestión de logística interna dentro de la fábrica.

Pese a que España sigue muy por detrás de grandes potencias como China, Japón o Alemania, "podría considerarse un actor relevante", asegura Antonio Agudo, investigador científico en el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). "La mayor fortaleza de España en este mercado es la robótica industrial, en sectores como la automoción, la logística y la alimentación. Aunque se están haciendo grandes avances en robótica de servicios que pueden consolidarse los próximos años, llegando a competir en innovación global", añade el científico.

Según los últimos datos de la Federación Internacional de Robótica (IFR, en inglés), en 2024 se instalaron 542.000 robots en fábricas de todo el mundo, más del doble que hace diez años. Ante este panorama, España se posiciona como una potencia emergente con vocación exportadora. En 2024, el país superó a Francia y se consolidó como el tercer mercado europeo más relevante en instalaciones de robots industriales, solo por detrás de Alemania e Italia. De hecho, España se mantiene como uno de los países con mayor densidad de robots del mundo, ocupando el décimo puesto en el ránking global.

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"El crecimiento acelerado del sector robótico en España responde a una transformación estructural irreversible de nuestro tejido productivo. Los principales drivers son la necesidad urgente de ganar competitividad frente a costes laborales crecientes, la escasez de personas para desarrollar determinadas labores, los crecientes requisitos de seguridad, la reindustrialización estratégica impulsada por fondos Next Generation EU y la exigencia de resiliencia en las cadenas de suministro tras las crisis globales", explica Alfonso Muñoz Bisié, director de Desarrollo de Negocio de AER Automation.

El sector de la automoción se mantiene como el principal impulsor de la robótica industrial española, representando aproximadamente el 44% del total de las instalaciones de robots en el país en 2024. "Pero si tenemos que citar un sector al auge en la actualidad, ese es el logístico ya que va a experimentar un gran crecimiento debido al incremento de las compras online", explica Antonio Agudo. De hecho, según cifras de AER, la robótica para el sector servicios es la que más crece, con aumento del 34% de 2023 a 2024.

Robots móviles

Hay una generación de robots que lleva años trabajando en silencio en almacenes y cadenas de producción. Son los robots móviles autónomos, conocidos por sus siglas en inglés AMR (Autonomous Mobile Robots). Se trata de máquinas capaces de desplazarse por entornos complejos, esquivar obstáculos y tomar decisiones de navegación sin intervención humana, y España se ha situado como un referente en esta categoría. Buen ejemplo de ello es la empresa valenciana Robotnik, que diseña, fabrica y comercializa robots y manipuladores móviles autónomos con presencia en los principales mercados internacionales, como Corea, Japón, China, Singapur, Estados Unidos, Francia, Alemania e Italia.

Robotnik tiene desplegadas soluciones robóticas en decenas de ámbitos, como la inspección autónoma de paneles fotovoltaicos para compañías energéticas, la inspección en puertos e incluso el uso de robots móviles autónomos como vigilantes de seguridad.

El interés por la robótica móvil española también se demuestra con la compañía castellana ASTI Mobile Robotics. La empresa, conocida por sus robots móviles autónomos (utilizados por ejemplo en la fábrica de Ford), fue adquirida por ABB en 2021 por 190 millones de dólares. Tras la compra, actualmente la firma suiza emplea a 530 trabajadores en dos fábricas en España, una en Burgos y otra en Sant Quirze (Cataluña). El headquarter de Robótica Móvil en Burgos es el centro global donde se diseñan, desarrollan y escalan las soluciones de robótica móvil autónoma de la compañía a nivel global.

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Robots humanoides

Si los AMR representan la robótica del presente, los humanoides encarnan la del futuro próximo. Aunque se utilizan también en el sector industrial, este tipo de robots permitirán ampliar el uso de sistemas autónomos en el sector servicios (hospitales, residencias, lugares de atención al cliente), debido a su aspecto.

En este terreno, España también tiene grandes actores. PAL Robotics nació en 2004, cuando un pequeño grupo de ingenieros construyó el primer robot humanoide bípedo totalmente autónomo de Europa. Veintidós años después, la empresa sigue en el barrio del Poblenou de Barcelona, tiene 120 empleados y opera con sedes en Toulouse y Roma.

Durante el pasado Mobile World Congress de Barcelona, la compañía mostró el trabajo de su humanoide TIAGo Pro, un robot de código abierto que combina manipulación, navegación y percepción avanzadas para trabajar en diferentes ámbitos.

La española se ha convertido en un referente en el desarrollo de robótica de servicio y plataformas humanoides bípedas, apostando por el código abierto, lo que permite a desarrolladores de todo el mundo personalizar y controlar sus robots con facilidad.

Asimismo, hace menos de un mes, otro grupo español decidió anunciar su salto a la robótica centrada en humanoides. Primus Robotics es una joint venture tecnológica creada por Funditec Intelligence y Fagor Arrasate para el desarrollo de sistemas autónomos con capacidades industriales avanzadas de fabricación. Su primer robot se llamará Primus P1 y será un humanoide concebido para realizar tareas de manipulación, apoyo a operaciones, mantenimiento y asistencia a procesos productivos.

"Partimos de una primera fase industrial en 2027, con una capacidad inicial en torno a doscientas unidades al año, para crecer de forma sostenida hasta alcanzar y superar las 3.000 unidades anuales en torno al año 2035. España va a ser el punto de partida, tanto en desarrollo como en industrialización y primeros despliegues. Pero Primus Robotics nace con vocación europea desde el inicio", explica Antonio Navarro, vicepresidente ejecutivo de Primus Robotics y presidente ejecutivo de Funditec.

El directivo asegura que los robots humanoides no sustituyen a la robótica industrial tradicional si no que se enfocan en tareas en entornos diseñados para personas, donde hasta ahora la automatización era compleja o poco flexible.

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Impacto de la IA

Si hay una tecnología que está transformando por completo el sector de la robótica, ésa es la inteligencia artificial. "Está redefiniendo radicalmente el concepto mismo de robot industrial. Ya no hablamos de máquinas programadas para repetir movimientos, sino de nodos inteligentes dentro de una red de datos interconectada", explica el director de Desarrollo de Negocio de AER. Gracias a la incorporación de inteligencia artificial en los robots, tanto humanoides como móviles autónomos, se está transitando de una automatización rígida a la fabricación autónoma, donde cada robot es un agente capaz de tomar decisiones en base a lo que percibe del entorno y que es capaz de optimizar continuamente su contribución al proceso industrial.

Este salto gracias a la inteligencia artificial es fundamental para la incorporación de robótica en nuevos entornos. "Los sectores con mayor margen de crecimiento son aquellos que apuestan por la autonomía de sus sistemas, en lugar de utilizar sistemas automáticos con un conjunto de operaciones más reducido. Es decir, dotar a los sistemas robóticos de una inteligencia mayor, siendo capaces depercibir y comprender el entorno e interactuar con él", asegura el investigador científico de CSIC.

Empresas españolas como Bitmetrics defienden el uso de la inteligencia artificial física como clave para la próxima revolución de la automatización. Su sistema robótico scan (+) se emplea en las bodegas de Familia Torres para escanear botellas una vez llenas y detectar partículas extrañas.

En el caso de la solución Rovag, desarrollada por GeoEntec en colaboración con Eurecat, una plataforma autónoma aplica tratamientos fitosanitarios a cultivos. Gracias a la inteligencia artificial, los sistemas automáticos de percepción y navegación permiten adaptar el caudal y la gota que cae a cada planta según su estado de salud, además de poder contar hojas y frutos y detectar plagas de forma temprana. El sistema también puede moverse de forma autónoma evitando obstáculos y plantificando trayectorias seguras.

Pérdida de empleos

La pregunta más repetida al hablar de la robotización es su posible impacto en la pérdida de empleos. Para Agudo, la respuesta corta es sí, "pero eso no implica una destrucción masiva de puestos de trabajo sino una transformación de los mismos. Los humanos dejarán de hacer tareas peligrosas, repetitivas y poco creativas, para dedicar su tiempo a trabajos que a día de hoy no podemos ni imaginar".

Según Antonio Navarro, vicepresidente ejecutivo de Primus Robotics, más que hablar de pérdidas de empleos hay que fijarse en que los humanoides se encargarán de tareas que hoy requieren esfuerzo físico continuo o exposición a condiciones exigentes.

"En términos de impacto, más que hablar solamente de ahorro, preferimos centrarnos en eficiencia operativa y continuidad productiva. Reducimos tiempos improductivos, minimizamos errores asociados a la fatiga y liberamos a los operarios para tareas de mayor valor. En muchos casos, el retorno viene también por la capacidad de mantener la producción en contextos donde ya hay escasez de mano de obra para determinados puestos".

De hecho, el propio sector de la robótica está sufriendo escasez de trabajadores. Según AER, se necesitará formar a 15.000 técnicos especializados en mecatrónica y datos industriales esta década en España.

FUENTE: Fuente: EXPANSION | ERE

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