6 de abril de 2026 18:04 hs

Pilar Reyes no es solo la Directora Editorial de la división literaria de Pengüin Random House, uno de los grandes grupos editoriales del planeta, de España y de América Latina.

Esta colombiana graduada en Letras, nacida en Bogotá y recibida en la Pontificia Universidad Javierana, es una de las editoras más importantes de la literatura en español.

Por sus manos han pasado textos de figuras como Mario Vargas Llosa, Javier Marías y hoy es el sostén editorial de Arturo Pérez Reverte, el escritor más vendido en Iberoamérica.

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En diálogo con El Observador España, Pilar Reyes cuenta el fenómeno de la literatura en español que libra exitosamente la batalla contra la irrupción de la tecnología, la Inteligencia Artificial y se adapta a los cambios de la industria cultural manteniendo su vigencia en un mercado absolutamente competitivo.

- ¿Cómo está la industria del libro en España, en este momento de desafío no solo del mercado y de la competencia, sino de la inteligencia artificial a la industria cultural?

- Yo creo que el estado del mercado del libro en español es muy sólido. Tras la pandemia, en general en todas partes el mercado creció y eso es una muy buena noticia. Porque crece además en un lugar muy sólido que es la librería, aunque obviamente las plataformas que venden libros físicos en una transacción online también se han reforzado. El estado es de muy buena salud, tanto en la venta de libros como en la dinámica de publicación, sea en la propia lengua o en traducción. El mundo en español es una de las lenguas que traduce con más rapidez y en cantidad. Somos realmente un actor internacional muy importante. Claro que en momentos de crisis como el que parece avecinarse por toda la situación geopolítica seguramente impactará en los libros en alguna medida. Pero hay una frase en la industria editorial, que creo que es sabia y dice: "Muchas veces en las crisis somos los primeros en entrar y los últimos en salir”. Esperemos que esta situación realmente no llegue a tocar a las economías de una manera muy fuerte y haga que cambie una dinámica que, desde el 2020, es muy positiva para la lectura y para los libros.

"El ebook no se devoró al libro de papel"

- El universo digital da la sensación, por lo menos en España, de que todavía este no arrincona y no termina con el libro de papel porque se lo ve todavía muy vital en las librerías.

- A ver, el universo digital es muchas cosas. ¿Qué pasó con los ebooks con respecto al papel? Pues pasó que no lo devoró. El papel es un invento muy sofisticado, una tecnología que tiene más de 500 años, muy dúctil y que ha podido adecuarse a los tiempos. Y la edición que conocemos así masiva, industrial, pues hoy por hoy en lo fundamental, en términos del libro, no ha cambiado. Sí para algunas categorías donde sí el desarrollo online las ha tocado muchísimo. A los diccionarios, por ejemplo, que eran un grandísimo negocio, una fuente de facturación muy importante para instituciones como la Real Academia de la Lengua. Bueno, eso cambió completamente porque el uso del diccionario es mucho más práctico en una pantalla. Y aunque hoy se siguen vendiendo en papel, el común de la gente ya hace un uso digital del diccionario.

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- ¿Pasa lo mismo con los libros de autores?

- Eso no pasó en las novelas, no pasó en el ensayo y no pasó en español ni en inglés, que era el mercado que anunciaba que, en términos prácticos, era mucho mejor tener un solo contenedor que tener libros sueltos donde las casas hoy no los pueden contener porque vivimos en viviendas más pequeñas. Bueno, pues eso no fue cierto. El libro en papel sigue siendo muy robusto. En español, más de un 80% se vende en papel. Lo que pasa es que una parte se vende también a través de una transacción online. En un mercado como el de España, las librerías se han unido para poder tener una venta digital fuerte con una entrega pronta al lector, con disponibilidad de libros que no están en tienda porque se publica mucho y es difícil tener tantos libros físicos. Creo que la tecnología funciona de una manera importante cuando aporta valor en una transacción. En la venta online lo digital ha aportado una ventana nueva que ha tenido resultados muy estimulantes en el sentido de que ya no se vive solo de la novedad. Tiene un protagonismo grande porque ya no estás obligado a tener libros físicos en las librerías. Y eso ha hecho que los fondos de catálogo crezcan mucho. Y para una organización como la que yo dirijo, que es la división literaria donde tú tienes obras de grandísimos autores y hay que administrar grandes catálogos de autores, este hecho nos ha cambiado la vida.

- ¿Entonces la tecnología digital, con el envío puerta a puerta, termina ayudando a sobrevivir un poco al libro de papel?

- Ayuda a tener una oferta mucho más amplia siempre disponible. Eso implica uno de los desafíos inmensos para los editores en términos de renovación de derechos, de disponibilidad de ejemplares, de agilidad de envíos. En fin, una cantidad de cosas que afectan muchísimo nuestro trabajo y que se ve menos. La discusión antes era, ¿el libro en ebook o en papel? Y, en realidad, esa no fue de la discusión. Hoy el ebook es un formato más, como eliges un libro de bolsillo, como eliges un audiolibro, o como eliges un libro tapadura, es un formato más. No modificó de raíz la industria editorial, pero lo digital sí que lo está modificando en todos estos otros ámbitos.

- ¿En qué ámbitos lo modifica?

- En la comunicación, por ejemplo. Antes siempre teníamos que intermediar nuestra conversación con los lectores a través o de la prensa o de los libreros, pues hoy tanto los autores tienen ellos mismos comunicación con sus lectores a través de redes sociales, como las editoriales tenemos conversaciones directas con los lectores a través de las redes también. Eso ha modificado profundamente nuestra manera de trabajar los lanzamientos, las promociones. Es más, en cosas muy técnicas de la edición como una portada. Cuando tú sabes que la mayor parte de la gente se informa sobre los libros en internet, tienes que fijarte muchísimo en que la portada sea lo suficientemente visible en una pantalla para entender el título, el autor. Es decir, también te modifica las decisiones que tomas sobre el objeto libro porque tendrá un acceso a través de lo digital. Implica pensar qué producto físico haces porque va a tener el lector su primer contacto a través de una pantalla.

"Enviado Especial: el nuevo libro de Arturo Pérez Reverte"

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- Estuvimos el año pasado en la presentación de “Misión en París”, de Arturo Pérez-Reverte. ¿Quiénes son hoy los autores que venden más libros en Penguin Random House?

- La división literaria de Penguin Random House está integrada por varios sellos. Yo trabajo en el lado de la literatura y el ensayo literario. En ese sentido, es el mercado más importante en términos de ventas en lengua española es España. Pero la oferta editorial no está relacionada con esa lógica. La lengua española tiene muchos centros creativos y es muy dinámica en términos de escritura. En términos de impacto, de ventas en lengua española, obviamente Arturo Pérez Reverte es un autor con una dimensión muy importante. Además, ha logrado una presencia muy fuerte también en redes sociales. El Twitter de Pérez Reverte es en sí mismo un medio de comunicación. Eso implica para los editores un desafío enorme porque antes nosotros aportábamos esa comunicación con los lectores. Y hoy, un autor como Arturo y creo que no hay un autor en lengua española que tenga esa dimensión de impacto en los formatos digitales, pues tiene una audiencia (y me refiero a sus seguidores en redes sociales), mucho más impactante que la que podemos tener nosotros mismos en nuestras redes. Eso genera un desafío para el editor a la hora de asumir el trabajo de divulgación de una obra. Y también es un autor ampliamente leído en Francia y en Italia, y con una oferta de nuevos libros muy importantes este mismo año. Nos vimos en el lanzamiento de “Misión en París” en septiembre del año pasado y este año vamos a publicar ahora en mayo un libro nuevo. Es una cosa muy distinta.

- ¿Se viene otro lanzamiento de Pérez Reverte?

- Arturo Pérez Reverte es periodista, y en un momento lo fue de campo. Fue corresponsal de guerra en muchos sitios. Estuvo casi más de veinte años cubriendo guerras y se retiró tras la guerra de Sarajevo, la guerra de los Balcanes. Escribió muchísimo allí y tomó fotografías porque él era también el documentador gráfico de sus propios artículos, y luego hizo televisión. De alguna manera revisó toda esa experiencia para muchos de sus artículos. Entonces vamos a publicar un libro formidable, porque además es descubrirlo en campo a él. Es un libro que se llama “Enviado Especial” donde recogemos desde sus primerísimas coberturas de guerra, hasta los artículos del semanal que han tratado sobre conflictos bélicos que ha publicado.

- Qué gran noticia. Vuelve el Pérez Reverte periodista además de el gran escritor.

- Sí, vamos a tomar todo el prisma de la reportería pura a la elaboración ya en el articulismo de esa experiencia. Y creo que ilumina mucho también ver como alguien ha vivido de la experiencia para transformarla en literatura. Entonces, quién es muy lector de Pérez Reverte va a encontrar allí muchos trasuntos de los personajes de su obra. Creo que tendrá también un impacto en América Latina, porque Pérez Reverte cubrió, y hay un par de textos sobre eso, la “Guerra de las Malvinas” y estuvo en Nicaragua. Tiene una relación, un conocimiento de América Latina que seguramente no todos los lectores conocen y acá pues lo va a dejar rastreado de una manera que es muy emocionante. Y bueno, el libro nace en un contexto donde tristemente volvemos a estar en guerra. Y lo que finalmente uno termina deduciendo es que las guerras parecen ser una sola. Pueden cambiar de localización, incluso de naturaleza, pero en lo puramente humano parece una repetición infinita de lo más terrible de nuestra condición. Eso queda muy claramente en valor en el libro y será muy interesante para los arturianos. Arturo Pérez Reverte es un autor de una dimensión enorme, con una obra grandísima.

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Mario Vargas Llosa, el gran escritor muere en Lima a los 89 años.

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- ¿Y que otros autores son relevantes en Iberoamérica, además de Pérez Reverte?

- También diría un Javier Cercas. “El loco de Dios en el fin del mundo” ha sido para su dimensión latinoamericana muy importante. Javier se ha hecho conocido en las Américas con “Soldados de Salamina” o con la propia "Anatomía de un instante”. Pero “El loco” es el libro que ha encontrado de una manera muy fuerte lectores en América Latina. Un poco más de la mitad de los lectores de este libro en español son latinoamericanos. Así que es emocionante ver un autor con esa cantidad de obra y la dimensión que tiene en España, y como un libro por fin abre el territorio latinoamericano. Yo creo que Javier Cercas hoy es uno de los grandísimos autores en lengua española. Y hay autores que aquí tienen un impacto muy grande. Un Héctor Abad Faciolince, o Juan Gabriel Vázquez, Rosa Montero. Son autores que tienen un viaje de ida y vuelta que hay que construirlo, que implica carreras muy largas y muchos viajes. Estar presentes en festivales, en ferias de libro, establecer un contacto directo con los lectores es fundamental para eso. Así que, en ese sentido, la lengua española se está conectando y que tiene el boom como un referente.

- Te referís al boom de la literatura de América Latina, con Vargas Llosa, García Márquez. Fue un momento mítico, ¿no?

- Mítico sí, y muy difícil de repetir porque hoy la oferta editorial es mucho más grande, porque hay muchísima más gente escribiendo, porque se ha complejizado y enriquecido todo mucho más. Pensar en emular ese fenómeno es muy difícil. Las circunstancias son muy distintas y hay muchas más voces, y eso hace que lo que era un fenómeno de cinco autores, es mucho más difícil de repetir. Hubo un bache entre el boom y los años que vivimos ahora. Los lectores están mucho más conectados y al tanto de lo que está pasando en todas partes, gracias a las redes sociales, a los medios de comunicación con presencia en todas partes. Internet no tiene fronteras. Y eso también implica un desafío para la industria editorial.

- Pero, es importante lo que está logrando el idioma español. En El Observador nuestra idea es “El mundo contado en español”. Tenemos un foco iberoamericano, y se nota esa fuerza.

- El idioma español muestra todavía una enorme vitalidad para la industria editorial que se nota. Hay una vitalidad en la escritura, hay un interés de los lectores por saber qué se hace en otras partes. Hay un interés por lo que se produce en nuestra lengua. Y nosotros, desde el principio, somos muy dinámicos traduciendo obras al español. Nuestra lengua traduce lo más importante que se hace, ya no te digo en inglés, en alemán, en italiano, estamos siendo uno de los mercados más importantes para autores en japonés, incluso coreanos. Siempre hablamos sobre la conexión entre España y América Latina, pero creo que es muy más importante la conexión de América Latina entre sí, de norte a sur, digamos. Yo creo que estamos en ese sentido en un momento muy dulce, y para los editores es un desafío hacer que los libros viajen, que los autores puedan estar en todos estos foros que se abren y que los lectores estén respondiendo de manera masiva a esos encuentros.

"La pandemia nos hizo volver a los libros"

- Es un gran momento para la industria cultural, con eje en el idioma español.

- Así es. Estamos en un momento importante de conexión de nuestra lengua en términos culturales. Los libros son una parte, pero te hablaría del cine, de la música, del teatro, con muchas y sofisticadas relaciones culturales, y eso está muy bien. Lo que la política a veces rompe, me parece que la cultura lo une.

- Está buena esa idea. El libro y la industria cultural. El libro no se pierde, no desaparece, sino que se transforma.

- El libro, y la pandemia nos lo mostró de una manera clara y emocionante, que no somos una excepción. Quien haya leído “El infinito en un junco” (de la española Irene Vallejo) se da cuenta lo que implican los libros en tiempos oscuros, lo que han implicado en la historia de la humanidad. En la pandemia vimos que, en un momento de tanta turbulencia, de no saber para dónde íbamos, ¿qué hizo la gente? Volver a los libros. Para mí, como editora, fue una demostración emocionante de lo que implican los libros y de la responsabilidad enorme que tenemos los editores a la hora de ofrecer contenidos. No hemos inventado un objeto mejor que los libros para tener esa conversación profunda sobre lo que pasa. Y los países que hablamos en lengua española no fuimos una excepción.

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