22 de mayo de 2026 13:28 hs

El deterioro económico, el aislamiento diplomático y los golpes sufridos por sus históricos aliados regionales han reducido notablemente la capacidad estratégica de Irán en Oriente Medio.

Sin embargo, el régimen de Teherán continúa siendo un actor con suficiente poder militar y capacidad de presión como para seguir representando una amenaza en la región.

Y, pese a las permanentes fricciones entre el gobierno de Pedro Sánchez e Israel, la capacidad de España para influir sobre la guerra con Irán es muy limitada.

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Estos fueron los tres conceptos más importantes que dejó la visita a Madrid de Alex Grinberg, un analista israelí experto en Irán del Instituto de Jerusalén para la Estrategia y la Seguridad, quien expuso sus ideas en la Asociación de Prensa Europea Israelí ante un grupo de periodistas de España.

Para Grinberg, durante años, la República Islámica de Irán construyó una red de influencia basada en milicias aliadas y grupos afines en países como Líbano, Siria, Irak o Yemen. Ese esquema, conocido como “defensa adelantada”, le permitió al régimen de Teherán proyectar poder sin entrar directamente en confrontación abierta.

No obstante, el desgaste de los grupos terroristas como Hezbollah, el debilitamiento de los terroristas de Hamás y la inestabilidad del eje en torno a Siria han reducido mucho ese margen de maniobra.

“Irán no es un tigre de papel, pero sigue siendo peligroso, aunque su capacidad de amenazar a Israel ha quedado muy mermada”, explica Grinberg al respecto.

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Alex Grinberg, estratega de defensa de Israel de visita en Madrid.

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El derrumbe de la economía de Irán

A esta pérdida de influencia exterior se suma una crisis interna del régimen iraní cada vez más visible.

Grinberg, comandante en la Reserva de la Fuerza de Defensa de Israel, asegura que la economía iraní atraviesa uno de sus momentos más delicados: inflación elevada (115% anual), una caída de 70.000 millones de dólares en el PIB, fuga de capitales y crecientes dificultades para sostener a los sectores clave como el energético o el industrial. Las sanciones internacionales y las restricciones tecnológicas han agravado aún más el escenario.

Pese a ello, Irán conserva importantes capacidades militares. Informes recientes de inteligencia citados por Grinberg señalan que, aunque parte de su infraestructura armamentística ha sido dañada, el país mantiene arsenales de misiles, drones y sistemas defensivos suficientes para continuar generando tensión en el Golfo Pérsico y el estratégico estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más sensibles del mundo.

En paralelo, el régimen enfrenta crecientes tensiones sociales dentro del país.

El deterioro del nivel de vida y el endurecimiento de la represión han alimentado el malestar entre parte de la población, mientras el Gobierno intenta reforzar el discurso nacionalista para mantener la cohesión interna. “La opresión, las torturas y el control interno consumen recursos que no pueden destinarse a operaciones militares convencionales”, detalló Grinberg sobre la situación interna de Irán.

En cuanto al respaldo de las potencias aliadas de Irán -China y Rusia, básicamente- Grinberg se mostró confiado en la capacidad china para prescindir del petróleo que pasa por el estrecho de Ormuz, mientras que la ayuda militar que les provee Vladimir Putin está “degradada” por la enorme cantidad de misiles y drones que le consume los rusos su propia guerra en Ucrania.

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El presidente Pedro Sánchez entrega una condecoración a la polémica relatora de la ONU, Francesca Albanese.

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El presidente de España, Pedro Sánchez, condecora a la relatora de la ONU Francesca Albanese, acusada de promover narrativa antisemita.

"España tiene escasa influencia en la dinámica de la guerra"

En la parte final de su exposición, Grinberg se introdujo en la deteriorada relación entre Israel y la España gobernada hoy por Pedro Sánchez.

“Su coalición apoya verbalmente a Irán, pero ese apoyo queda limitado a eso y tiene escasa influencia en la dinámica global de la guerra”, intentó restarle importancia el especialista israelí.

De todos modos, Grinberg resaltó la capacidad de presión que Argelia tiene sobre el gobierno socialista de España, al que provee del 35% del gas; y los factores sensibles del Frente Polisario en Marruecos y la negativa para que EEUU utilice las bases militares de Rota y Morón, decisión que en estas horas ha vuelto a criticar con términos durísimos el secretario de estado de Donald Trump, el hijo de inmigrantes hispanos Marco Rubio.

Dos frases finales de Grinberg, marcaron el tono de incertidumbre que domina la guerra contra Irán.

“No se puede esperar nada de la oposición interna iraní”, explicó, detallando el clima de opresión que el régimen de los Ayatollah impone a la sociedad.

“No hay que esperar un final convencional de la guerra”, es la otra definición de Alex Grinberg, que en este caso refleja la dificultad que enfrentan Israel y Estados Unidos para ponerle un punto final al conflicto que tiene en vilo a todo el planeta.

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