21 de mayo 2026 - 21:24hs

El presidente Javier Milei anunció durante el acto por el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires una reducción de las retenciones a las exportaciones agrícolas que abarcó al trigo, la cebada y la soja, y extendió también a sectores industriales como la industria automotriz, la petroquímica y el rubro de maquinarias. El discurso fue recibido con entusiasmo en un salón colmado, pero una lectura más detenida de los anuncios revela que las rebajas son escalonadas, parciales y, en el caso más relevante —el de la soja—, están atadas a condiciones fiscales que el propio Gobierno no puede garantizar hoy.

La medida más inmediata y concreta es la que afecta al trigo y la cebada: sus derechos de exportación bajarán del 7,5% al 5,5% a partir de junio de 2026, una reducción de dos puntos porcentuales que el sector recibió como una señal positiva, aunque modesta frente a sus reclamos históricos. La Cámara de la Industria Aceitera Argentina (Ciara) celebró el anuncio en redes sociales y aclaró que trabajará con el Ministerio de Economía para que la implementación "no genere efectos negativos en la comercialización".

La soja, en cambio, tendrá que esperar. El grano que más divisas aporta al país —y cuyas retenciones, actualmente en torno al 33%, son desde hace décadas el centro del conflicto entre el agro y el Estado— no verá cambios en 2026. Milei anunció que, a partir de enero de 2027, la baja será de entre 0,25 y 0,5 puntos porcentuales por mes, según "cómo venga la recaudación". Y añadió una condición política que no pasó inadvertida: el esquema se extendería "de manera continuada hasta el año 2028 si nosotros reelegimos". Es decir, la reducción más esperada por el sector depende de dos variables que hoy son incógnitas: el comportamiento tributario de la economía y el resultado de las elecciones presidenciales del año próximo.

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Un gesto hacia la industria

Junto con las medidas agropecuarias, Milei anunció que a partir de julio de 2026 y hasta junio de 2027, las retenciones a la industria automotriz, la petroquímica y el sector de maquinarias se llevarán a cero. "El cronograma va a estar siendo informado por el Ministerio de Economía en estos días", precisó, sin ofrecer cifras sobre el impacto fiscal de esa decisión ni detalles sobre los productos específicos alcanzados por la medida.

La extensión de la rebaja más allá del agro buscó ampliar el alcance político del anuncio, aunque generó algunas preguntas entre los presentes: si el objetivo declarado es preservar el equilibrio fiscal "hasta las últimas consecuencias" —como el propio Milei reiteró en el acto—, la eliminación simultánea de retenciones en varios sectores exigirá compensaciones que el Gobierno aún no detalló.

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El fantasma de Macri y la promesa de no repetirlo

Milei aprovechó el escenario para distanciarse explícitamente de la experiencia del gobierno de Mauricio Macri, que redujo retenciones al asumir en diciembre de 2015 y las restableció en 2018, en plena crisis cambiaria. "No voy a bajar un impuesto para después tener que subirlo como ha sucedido en gobiernos anteriores", afirmó, en una referencia que los presentes entendieron sin necesidad de aclaración.

La alusión no es menor: el campo tiene memoria larga y la experiencia macrista dejó una herida de credibilidad que ningún gobierno de centroderecha o liberal terminó de cicatrizar. Por eso, Milei también reconoció en su discurso que el ritmo de avance en materia tributaria no fue el que el sector esperaba: "Comprendo también que la velocidad que estamos teniendo para resolver el principal reclamo del sector no es la ideal", admitió, en uno de los momentos de mayor franqueza de su exposición.

En ese registro, el Presidente trazó un diagnóstico histórico del vínculo entre el Estado y el agro: "Durante décadas el campo fue el pagador de última instancia de la Argentina. Cuando había crisis, subían las retenciones, cuando faltaban dólares desdoblaban el tipo de cambio y cuando había inflación, se ponían precios máximos sobre la producción. Siempre el mismo sector financiando los platos rotos del resto". Y agregó, con la retórica que lo caracteriza: "Las retenciones son la cara más visible, pero son una de las miles de cabezas de este monstruo estatal que les tiraron encima durante el último siglo. Un crimen económico por donde se lo mire".

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Apertura comercial y devolución del IVA

Más allá de las retenciones, el discurso incluyó otras medidas que el Gobierno presentó como parte de un paquete de competitividad para el sector. Una de las más concretas fue la aceleración en la devolución del IVA generado por inversiones productivas: según Milei, el reintegro pasó de un plazo de cinco años a tres meses. "Todo eso es capital de trabajo que vuelve rápido al productor para que pueda seguir invirtiendo", explicó.

El Presidente también vinculó el futuro del agro con la agenda de acuerdos comerciales que impulsa su administración. Mencionó el acuerdo con la Unión Europea, siete nuevos acuerdos firmados el día anterior y un entendimiento comercial con Estados Unidos, aunque sin precisar el alcance ni el estado de ratificación de ninguno de ellos. "Argentina, por primera vez en décadas, se está abriendo al mundo", afirmó.

El acto terminó con aplausos y una placa que Ricardo Marra, presidente de la Bolsa de Cereales, le entregó a Milei "por su defensa a la libertad de mercados". El campo celebró. Pero los números más importantes —los de la soja— todavía dependen de lo que pase en las urnas y en la recaudación.

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