21 de mayo de 2026 14:52 hs

Estados Unidos continúa moviendo sus piezas en torno al régimen cubano. El portaviones nuclear USS Nimitz ingresó a aguas internacionales del Caribe, cerca de la isla, en un despliegue que coincide con la acusación del Departamento de Justicia contra Raúl Castro por el derribo de dos avionetas de la organización Hermanos al Rescate en 1996.

El portaviones y sus buques de guerra de escolta arribaron al Caribe el miércoles. “Son el epítome de la preparación y la presencia, el alcance y la letalidad sin igual, y la ventaja estratégica”, afirmó el Comando Sur en su cuenta de X. Agregó que “el USS Nimitz ha demostrado su destreza en combate en todo el mundo, garantizando la estabilidad y defendiendo la democracia desde el estrecho de Taiwán hasta el golfo Pérsico”.

Raúl Castro - AP
Raúl Castro

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Este jueves Trump insinuó la posibilidad de una intervención militar en la isla. “Otros presidentes han pensado en esto durante 50 o 60 años, en hacer algo”, dijo el presidente estadounidense a periodistas durante un evento ambiental en la Oficina Oval. “Y parece que seré yo quien lo haga. Así que estaría feliz de hacerlo”, añadió.

Por ahora no hay información de cuánto tiempo estará el portaviones en las cercanías de Cuba. Un funcionario declaró al New York Times que Washington tiene intención de utilizar el Nimitz, y sus aviones de combate, como demostración de fuerza, no como plataforma para operaciones militares de envergadura, como hizo el portaaviones Gerald Ford durante la operación militar para capturar al mandatario venezolano Nicolás Maduro el pasado 3 de enero.

Gran parte de la potencia de fuego que el Pentágono acumuló en el Caribe para la incursión que derivó en la captura de Maduro salió de la región poco después para formar la columna vertebral del poderío militar estadounidense en la guerra en Irán. Pero el buque de asalto anfibio Tripoli permanece en la región, informó el New York Times citando a la marina estadounidense.

Nimitz-Cuba-2

El cerco

El Departamento de Justicia de Estados Unidos imputó al expresidente cubano Raúl Castro por asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronave, en relación con el derribo de dos avionetas de Hermanos al Rescate, organización de exiliados que localizaba embarcaciones precarias con migrantes cubanos para ayudarlos a llegar a Florida.

En el caso de Venezuela, Washington utilizó la acusación contra Nicolás Maduro como detonante de la operación militar sobre Caracas. En paralelo con la medida contra Raúl Castro —histórico líder de la revolución, de 94 años— la administración Trump ha dejado en claro que busca forzar cambios económicos y políticos en la isla.

El secretario de Estado, Marco Rubio, difundió el miércoles un mensaje en español en el que atacó al régimen de La Habana y ofreció a la isla "una nueva relación" con Washington condicionada a que se introduzcan cambios profundos en la economía y en el orden político totalmente controlado por el Partido Comunista.

Marco Rubio - 5-5-26 - AP
Marco Rubio

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El 29 de enero, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que amenaza con imponer aranceles adicionales a cualquier país que “directa o indirectamente proporcione petróleo a Cuba”. En los últimos tres meses la isla solo recibió un barco ruso con 700.000 barriles, ya agotados, lo que ha intensificado el racionamiento de combustible.

La escasez de combustible para sostener la precaria red eléctrica y abastecer a los aviones ha derivado en apagones prolongados y en una acelerada caída del turismo, una de las principales fuentes de ingresos de la isla.

El 1 de mayo, otro decreto abrió la puerta a sanciones contra bancos extranjeros que colaboren con el gobierno cubano. Y el 7 de mayo, el golpe alcanzó a Gaesa, el conglomerado de empresas controlado por militares y pieza clave de la economía de la isla, así como a Moa Nickel, la compañía conjunta entre la canadiense Sherritt International y La Habana.

Tras hacerse pública la acusación contra Raúl Castro el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, afirmó que "se trata de una acción política, sin ningún basamento jurídico, que solo busca engrosar el expediente que fabrican para justificar el desatino de una agresión militar a Cuba".

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