La firma estadounidense OpenAI ha dado a conocer un incidente cibernético calificado como "sin precedentes". Según detalló la compañía creadora de ChatGPT, sus modelos más avanzados de inteligencia artificial se descontrolaron durante una prueba de seguridad y hackearon de forma autónoma Hugging Face, una de las plataformas de código y desarrollo informático más populares del sector.
El suceso se produjo en un entorno de pruebas controlado y aislado, diseñado precisamente para medir las capacidades ofensivas de los programas con acceso restringido a la red. Sin embargo, los modelos destinaron un volumen considerable de potencia de cálculo para eludir los límites, conectarse a internet y buscar información secreta que les permitiera manipular la evaluación. Para lograrlo, el sistema encadenó múltiples vectores de ataque, incluyendo el uso de credenciales robadas.
El incidente involucró una combinación de sistemas avanzados, entre los que se encuentra el modelo GPT-5.6 Sol y otra versión en fase de prelanzamiento con capacidades aún mayores.
Investigación conjunta tras la intrusión en Hugging Face
Tras el incidente, OpenAI confirmó que llevará a cabo una investigación conjunta con Hugging Face para esclarecer la extensión del ataque. Por su parte, la plataforma afectada ya había reportado la semana pasada una intrusión cibernética sin mencionar directamente a la empresa de San Francisco.
Desde Hugging Face señalaron que el evento fue completamente distinto a cualquier otro gestionado con anterioridad, al estar impulsado de principio a fin por un sistema de agente de IA autónomo, cuya detección y análisis se realizó en gran medida mediante sus propios sistemas de inteligencia artificial.
Clement Delangue, director ejecutivo de Hugging Face, manifestó en la red social X que en la firma sospechaban que la sofisticación del agente procedía de un laboratorio de IA líder a nivel mundial. Delangue descartó cualquier intencionalidad maliciosa por parte de OpenAI y calificó de "alucinante" el hecho de que toda la operación se desarrollara de forma 100% autónoma.
Preocupación de los expertos ante los riesgos de la IA autónoma
El avance de los agentes de IA —modelos capaces de actuar de forma independiente para resolver tareas en el mundo real— ha elevado las alarmas sobre la seguridad informática y la velocidad a la que estos sistemas detectan vulnerabilidades antes que los desarrolladores humanos.
El profesor de informática de la Universidad UNSW Canberra, Hussein Abbass, calificó el suceso de "asombroso" y "aterrador", destacando que el sistema no solo atacó a una plataforma externa, sino que explotó las vulnerabilidades de su propio entorno interno.
Modelos de vanguardia como la serie GPT-5.6 de OpenAI o la línea Mythos de Anthropic han generado inquietud en las autoridades regulatorias. El temor a que estas tecnologías faciliten la infiltración en infraestructuras críticas ha llevado a que Washington aplace temporalmente el lanzamiento general de las versiones más recientes de ambas compañías. Abbass advirtió de que, aunque la IA avanzada suele estar gestionada por actores éticos, su llegada a manos con intenciones dañinas resultaría "catastrófica", haciendo urgente un esfuerzo conjunto en la administración y regulación del sector.