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Por Justiniano Vila (*)

Terminó el South Summit 2025, luego de tres intensos días que transforman a La Nave, el polo de innovación madrileño, en un microcosmos del ecosistema emprendedor internacional.

Desde hace más de una década, es uno de los encuentros más importantes del mundo para pequeñas, medianas y grandes empresas tech, startups, inversores, corporaciones e instituciones.

Un punto de encuentro donde el talento, la innovación y el capital se cruzan con la naturalidad de un after office.

Como cofundador de una software agency con sangre argentina y corazón español, puedo decir que South Summit nos deja esa mezcla jugosa de lo que está pasando en el ecosistema tech europeo con una conexión directa a LatAm entablando relaciones entre proveedores, aliados y clientes.

Siempre digo que en Uanaknow nos gusta tener los ojos y oídos bien abiertos y un enfoque en el escuchar y el hacer, y que por eso impulsamos un modelo MVP First que prima el hecho de validar un producto digital primero, antes de escalar “porque sí”.

Y creo (o me gusta pensar) que el ecosistema está de a poco bajando esas barreras de humo históricas del mundillo startup para acercarse a la realidad: las pymes pueden ser el nuevo campo de juego.

Y no como actores secundarios, sino como protagonistas de una transformación digital que ya no se puede postergar. Corporaciones grandes también buscan agilidad y partners pequeños que resuelvan con ingenio lo que sus estructuras no pueden mover rápido.

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Ahí hay una oportunidad

El hilo conductor de este año en South Summit fue, como era de esperar, la automatización.

Se habló mucho de IA responsable, ciberseguridad contextual y la necesidad de que la tecnología sirva a todos los tamaños de empresa.

No más soluciones solo para gigantes: se viene una ola tech más inclusiva, muy centrada en el usuario.

Ya: no se trata solo de digitalizar procesos, sino de hacerlo sin perder el toque humano, porque resulta que el UX no es una tendencia sino el nuevo idioma del software.

Marc Randolph, cofundador de Netflix, recordó que fallar es parte del proceso, y que la "idea genial" suele parecer una locura hasta que alguien la escala.

Dennis Hong, experto en robótica, voló la cabeza de muchos con robots que ya no caminan como patitos de hule.

Y Greg Hoffman, ex director de Marketing de Nike, dio una masterclass de branding emocional que bien podría aplicarse a cualquier pyme con ganas de diferenciarse.

Pero permítanme decir una verdad incómoda: lo mejor de estos eventos no está en los paneles.

Está en los pasillos, en las charlas entre emprendedores y clientes (y sobre todo potenciales clientes).

Ahí es donde se hablaron verdades: que levantar inversión porque sí por suerte deja de ser una imposición (¿en qué momento el sistema se olvidó de pensar en el cliente y se centró tanto en inversores?), que el hype por la IA no puede tapar la falta de producto real, y que sin equipos humanos sólidos, cualquier startup es un castillo de arena.

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Por eso creo que South Summit es distinto a otros eventos, porque es una de las pocas citas donde realmente se mezcla todo el ecosistema.

Y está pasando de ser un evento a ser un ritual, sin traje y en zapatillas. Un punto de encuentro donde un CEO de una telco multinacional puede terminar comiendo empanadas con una startup del interior de Argentina (sí, lo vi pasar).

Porque lo mejor de South Summit es su capacidad para conectar. No siempre se cierra el negocio, porque estos eventos no son el lugar donde sucede el casamiento, pero sí donde se da la primera cita.

South Summit 2025 fue una confirmación: estamos en un momento de redefinición, donde el propósito se junta con la tecnología. Donde los discursos ya no alcanzan y lo que importa es ejecutar, aprender rápido y colaborar mejor.

Nos vamos a la oficina con ideas, más leads de los que nos propusimos como objetivo y una certeza: si seguimos construyendo desde la autenticidad, con tecnología útil y equipos humanos, el futuro (aunque incierto) nos va a encontrar listos.

Como argentino afincado con operaciones y negocio en España, me alegró ver mucha presencia rioplatense y latinoamericana. Y todavía nos falta más.

Tenemos historias que contar y un mercado hambriento de soluciones. Hay que ocupar más espacios, proponer paneles, traer inversores de la región. Porque el Sur también innova.

(*) Justiniano Vila es cofundador de Uanaknow

Temas:

South Summit Madrid paneles Tecnología Startups

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