El conflicto armado entre Estados Unidos e Irán ha entrado en una fase de recrudecimiento extremo tras una semana de intensos bombardeos recíprocos. La nueva escalada de violencia no da tregua y ha provocado la parálisis total del tránsito por el estratégico estrecho de Ormuz, así como el bloqueo de los principales puertos iraníes, echando por tierra los recientes esfuerzos diplomáticos para consolidar la paz en la región.
Esta reactivación de las hostilidades se produce apenas un mes después de que Washington y Teherán firmaran un protocolo de acuerdo diseñado para poner fin a la guerra en Oriente Medio, un conflicto que se desencadenó originalmente el pasado 28 de febrero a raíz de los bombardeos israeloestadounidenses sobre territorio iraní.
El estrecho de Ormuz bloqueado y el impacto en el comercio marítimo
La parálisis de las vías marítimas clave mantiene en vilo a la comunidad internacional. Irán, que procedió al cierre del estrecho de Ormuz el pasado fin de semana, ha asegurado de forma tajante que esta crucial ruta de tránsito de hidrocarburos —por la que antes de la guerra circulaba el 20% del petróleo y del gas natural licuado (GNL) mundial— permanecerá clausurada hasta que cesen de forma definitiva las "agresiones" norteamericanas.
Como respuesta y represalia, Teherán ha dirigido ataques contra instalaciones estadounidenses repartidas por toda la región. El miércoles, los precios del crudo mostraron cierta estabilidad tras las fuertes alzas registradas a comienzos de semana, situándose el barril de Brent, referente internacional, en el entorno de los 85 dólares.
Ofensiva militar de EEUU y bombardeos en territorio iraní
Las fuerzas armadas estadounidenses ejecutaron el miércoles dos andanadas distintas de ataques sobre las costas de Irán. Uno de los puntos más golpeados fue la ciudad portuaria de Bushehr, sede de la única central nuclear iraní, además de los alrededores de Iranshahr (sureste). Según fuentes del ejército de Irán, en estas operaciones murieron siete militares y se contabilizaron al menos 13 lanzamientos de misiles estadounidenses.
Desde Washington justificaron la ofensiva señalando que los bombardeos, que se prolongaron durante 90 minutos, han logrado reducir la capacidad de Irán para atacar buques comerciales en el estrecho de Ormuz. Al término de la jornada, se reportaron nuevas explosiones en diversas localidades iraníes como Bandar Abás (sur), Rask y Chabahar (sureste) y la isla de Qeshm.
De acuerdo con el balance ofrecido por Teherán, más de 30 civiles han perdido la vida desde que se reanudaron los combates.
Choques geopolíticos: bloqueo de puertos y drones en el Golfo
La tensión militar se ha extendido rápidamente a otros países de la región. En el marco del bloqueo portuario restituido por Washington el pasado martes, un avión militar estadounidense disparó y neutralizó el miércoles a un petrolero vacío con bandera de Curazao que intentaba romper el cerco.
Paralelamente, las fuerzas kurdas de Irak confirmaron el derribo de ocho drones por parte de la coalición liderada por EE. UU. sobre Erbil, la capital del Kurdistán iraquí, donde se registraron explosiones y columnas de humo cerca del consulado estadounidense. En las últimas horas, Kuwait informó de la interceptación de drones iraníes en su espacio aéreo, mientras que en Baréin se activaron las sirenas antiaéreas, evidenciando la dimensión multinacional de la crisis.
Ruptura del protocolo de acuerdo y fracaso de la diplomacia
La actual ola de violencia, iniciada el 7 de julio tras varios ataques contra buques en el Golfo atribuidos a Teherán, dinamita por completo el protocolo de acuerdo firmado a mediados de junio, el cual buscaba consolidar el alto el fuego alcanzado previamente en abril.
El negociador jefe de la delegación iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, fue tajante al respecto: "Un protocolo de acuerdo solo tiene sentido cuando sus cláusulas son válidas y se aplican. Si la República Islámica de Irán no va a obtener ningún beneficio, no tenemos ninguna razón para adherirnos".
Por su parte, Catar —que fue blanco de ataques el pasado domingo— ha intentado mantener su rol mediador recibiendo en Doha al ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchi, en un intento desesperado por reactivar los canales de comunicación.
Cruce de amenazas entre Donald Trump y el régimen de Teherán
En el plano político, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, busca forzar a Teherán a capitular mediante la reimposición del bloqueo a los puertos iraníes. El mandatario estadounidense lanzó un ultimátum advirtiendo que, de no retomar la senda de las negociaciones, "la semana que viene las cosas se pondrán realmente muy feas para ellos".
A pesar de la retórica hostil, Trump confirmó a través de su plataforma TruthSocial la liberación por parte de Irán de una ciudadana estadounidense que permanecía detenida desde diciembre de 2024, un gesto que calificó de "buena voluntad".
Sin embargo, las autoridades de Teherán han evitado mostrar señales de debilidad. En el centro de la capital iraní se ha instalado un cartel gigante en el que se muestra al presidente estadounidense dentro de un ataúd acompañado de la consigna: "Mataremos a Trump", dejando claro que la resolución pacífica del conflicto se encuentra hoy más lejos que nunca.