5 de junio 2024 - 10:58hs

Por Luis Lehmann (*)

En un mundo cada vez más dividido y fragmentado, el valor de la Unión Europea (UE) destaca poderosamente. ¿Por qué?

Porque en un continente con una historia agitada y una diversidad cultural impresionante, 27 países han logrado unirse bajo un marco común de políticas. Este logro es mucho más que cooperación; es un testimonio de nuestra capacidad para superar divisiones y trabajar juntos hacia un bien común.

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En este entorno, la UE se enfrenta a uno de los mayores desafíos de la humanidad: el cambio climático. Jeffrey Sachs, renombrado economista, ha declarado que este es el desafío más crítico para las políticas públicas hoy en día. Conscientes de esta realidad, la UE ha decidido tomar medidas audaces para abordar este desafío existencial.

Una de las iniciativas más significativas de la UE es su compromiso con el Acuerdo de París.

Al ratificar este histórico acuerdo, la UE se compromete a limitar el calentamiento global a menos de 2°C, y preferiblemente a 1.5°C, en comparación con los niveles preindustriales. Para alcanzar este objetivo, la UE ha delineado un ambicioso plan de acción conocido como el Pacto Verde Europeo.

El Pacto Verde Europeo es una hoja de ruta exhaustiva que abarca todas las áreas de la economía y la sociedad.

Desde la agricultura hasta el transporte, y desde la industria hasta la energía, el Pacto Verde busca transformar cómo Europa produce, consume y se desplaza. Esto incluye iniciativas como la reducción de emisiones de CO2 de los vehículos, la promoción de edificios más eficientes energéticamente, la protección de la biodiversidad y la eliminación progresiva de los combustibles fósiles.

Una de las piedras angulares del Pacto Verde Europeo es el objetivo de alcanzar la neutralidad climática para 2050.

Esto implica que, para esa fecha, las emisiones netas de gases de efecto invernadero en la UE deben ser cero. Para lograr esto, la UE está implementando medidas como un sistema de comercio de emisiones más robusto, inversiones en tecnologías limpias y la promoción de la eficiencia energética en todos los sectores.

Además, la UE está liderando la transición hacia energías renovables. Mediante políticas como el paquete de energía limpia y el fondo de transición justa, la UE está invirtiendo en la expansión de la capacidad de energía renovable y apoyando a las regiones y sectores afectados por la transición hacia una economía baja en carbono.

Estas acciones se alinean con la idea de transformar la matriz productiva en sintonía con el nuevo paradigma de la economía circular. Otro aspecto crucial del compromiso de Europa con el cambio climático es su enfoque en la diplomacia climática internacional.

La UE está trabajando activamente para promover la cooperación global en la lucha contra el cambio climático, tanto a través de la diplomacia tradicional como de iniciativas como la Alianza para la Ambición Climática, que busca alentar a otros países a aumentar sus compromisos climáticos.

Las iniciativas de la UE se traducen en regulaciones ambiciosas que buscan lograr objetivos significativos. Sin embargo, no podemos ignorar la complejidad de estos desafíos. Si fueran fáciles de alcanzar o irrelevantes, ya habrían sido superados o ignorados. Pero no es así; estos desafíos son importantes y difíciles de resolver. Por eso, la magnitud del desafío requiere la movilización de todos los europeos.

Es en este contexto que se revela el verdadero valor de Europa. Más allá de las fronteras nacionales y las diferencias culturales, la UE representa un faro de esperanza y progreso. Es un ejemplo vivo de cómo la diversidad puede ser una fortaleza y no una debilidad. Europa, con todas sus complejidades, merece ser defendida y fortalecida.

Por lo tanto, es esencial que cada ciudadano europeo participe activamente en el proceso democrático.

El voto es una herramienta poderosa que nos permite moldear el futuro que queremos ver. Al ejercer nuestro derecho al voto, no solo expresamos nuestras opiniones y valores, sino que también contribuimos al fortalecimiento de la UE y a la construcción de un mundo más justo y sostenible.

Europa vale la pena. Su diversidad, su historia, su compromiso con la cooperación y su determinación para abordar los desafíos globales la convierten en un proyecto digno de apoyo y protección. Por eso, te insto a que utilices tu voto como una herramienta para defender los valores europeos y para impulsar el progreso hacia un futuro mejor para todos.

(*) Embajador del Pacto Climático Europeo – Autor del libro “Cambia la economía y cambiarás el mundo”

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