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La crisis energética y diplomática en Oriente Medio ha dado un giro inesperado este lunes. Mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con tomar el control del estrecho de Ormuz de manera inmediata, las principales potencias europeas han optado por una vía alternativa. Francia y el Reino Unido han anunciado la organización de una conferencia internacional para desplegar una misión "estrictamente defensiva" que garantice la libre circulación por esta vía estratégica, por donde transita una quinta parte del petróleo mundial.

Una coalición europea al margen de los beligerantes

El presidente francés, Emmanuel Macron, ha sido el encargado de comunicar que París y Londres liderarán esta iniciativa en los próximos días. La misión se define como independiente de los actores directamente involucrados en el conflicto armado. Según ha detallado Macron, el despliegue será "distinto de los beligerantes", lo que excluye explícitamente la participación de Estados Unidos, Israel e Irán.

Francia insiste en que no se debe abandonar la vía diplomática para lograr una solución "sólida y duradera". El objetivo de Francia es establecer un marco que aborde no solo la navegación libre, sino también cuestiones críticas como el programa nuclear de Irán y sus acciones en la región, permitiendo que todas las partes puedan "vivir en paz y en seguridad".

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El Reino Unido rechaza el bloqueo estadounidense por el impacto económico

Por su parte, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha confirmado de forma tajante que su Gobierno no apoyará el bloqueo anunciado por la administración Trump. Starmer ha subrayado que la prioridad absoluta para Downing Street es la "apertura total del estrecho" para evitar un descalabro en los mercados energéticos.

"Mientras el estrecho permanezca cerrado, el petróleo y el gas no llegarán al mercado. Esto significa que los precios subirán y los ciudadanos se enfrentarán a facturas de energía más altas", advirtió Starmer.

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El líder laborista atribuyó el encarecimiento del coste de vida a las acciones de Irán, que mantiene bloqueada la zona en represalia por la ofensiva iniciada por EE. UU. e Israel el pasado 28 de febrero. Para Londres, la solución pasa por unir países que busquen mantener el paso abierto y no por medidas de control militar unilateral que puedan agravar la crisis.

España califica de "sinrazón" y "sinsentido" la deriva de la guerra

Desde Madrid, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha mostrado una "preocupación máxima" ante lo que considera un nuevo episodio de la "sinrazón" bélica. Robles ha calificado la amenaza de Trump como un paso más en una deriva que afecta a todo el mundo, tanto en vidas humanas como en estabilidad económica.

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La posición de España es clara: rechazo a cualquier guerra ilegal y apuesta decidida por la desescalada diplomática. Además, Robles ha aprovechado para hacer un llamamiento al respeto de las misiones de paz en la zona, especialmente en Líbano, donde España mantiene a casi 700 militares bajo ataques constantes entre el ejército israelí y Hizbulá.

Posible regreso de la misión de la OTAN en Irak

En cuanto a la presencia militar española en la región, la ministra informó que actualmente no queda ningún efectivo en Irak tras una evacuación de alto riesgo "entre cruces de misiles". Sin embargo, adelantó que en el mes de mayo se podría decidir el retorno de la misión de la OTAN (NMI), una operación de colaboración para fortalecer las fuerzas de seguridad iraquíes que cuenta con el respaldo del Gobierno local.

Impacto geopolítico: el Estrecho de Ormuz como punto crítico

El conflicto actual se ha recrudecido tras el fracaso de las negociaciones en Pakistán entre Estados Unidos e Irán. El cierre de Ormuz supone un estrangulamiento para el suministro global de energía, lo que ha llevado a las potencias europeas a buscar un equilibrio entre la seguridad de la navegación y la contención de las políticas de fuerza de Washington.

La conferencia anunciada por Macron y Starmer pretende ser el primer paso para una desescalada que evite un conflicto a escala global, manteniendo la firmeza en la defensa de los derechos humanos y el derecho internacional frente a las acusaciones de antisemitismo y las amenazas de interrupción comercial.

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