9 de abril de 2026 10:37 hs

El estrecho de Ormuz, la arteria más sensible del comercio energético global, ha comenzado a operar este jueves bajo un régimen de restricciones estrictas. La Guardia Revolucionaria iraní (CGRI) ha anunciado la imposición de rutas alternativas obligatorias para todos los buques de carga y petroleros, una medida preventiva ante el riesgo de colisión con minas navales sembradas durante el conflicto iniciado el pasado 28 de febrero.

Esta reapertura parcial es fruto del acuerdo de alto el fuego de dos semanas alcanzado entre Washington y Teherán, una tregua firmada apenas una hora antes de que expirara el plazo fijado por el presidente Donald Trump para iniciar un ataque a gran escala contra territorio iraní.

El nuevo protocolo de seguridad de la Guardia Revolucionaria

Según el comunicado oficial del cuerpo de élite y la agencia vinculada Tasnim, el corredor marítimo operará bajo la coordinación directa de su Armada. El esquema de navegación queda establecido de la siguiente manera para garantizar el "paso seguro":

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  • Ruta de entrada: Los buques accederán al golfo Pérsico desde el mar de Omán en dirección norte, realizando el paso por la isla de Larak.

  • Ruta de salida: El flujo hacia el golfo de Omán se realizará por el sur de la citada isla, siguiendo el trayecto inverso bajo supervisión militar.

La CGRI ha subrayado que estas medidas son indispensables para "cumplir con los principios de seguridad marítima" y proteger a las tripulaciones frente a la presencia de diversos tipos de minas antibuque detectadas en la zona principal del paso.

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El fin de un bloqueo que paralizó el 20% del crudo mundial

La reactivación del tránsito en Ormuz pone fin a un bloqueo que se extendía desde principios de marzo y que provocó una caída drástica del tráfico de hasta el 97%. Antes de la guerra, por esta vía circulaba cerca de una quinta parte de las energías fósiles mundiales, por lo que su cierre fue el principal motor del alza en los precios globales de la energía.

A pesar de la tregua, la situación sigue marcada por la volatilidad. Este mismo miércoles, Teherán amenazó con interrumpir la navegación de petroleros como represalia por los ataques de Israel contra el Líbano, una versión de los hechos que la Casa Blanca se apresuró a negar para evitar que el frágil acuerdo diplomático saltara por los aires.

La presión de Trump: Amenazas de "aniquilación" y regreso a la "Edad de Piedra"

La reapertura de Ormuz ha sido la prioridad absoluta de la administración Trump. El mandatario estadounidense mantuvo una retórica de máxima beligerancia hasta el último minuto, asegurando que podía "arrasar" centrales eléctricas y puentes en todo Irán si no se restablecía la circulación de inmediato.

Trump elevó el tono en sus últimas comparecencias al advertir de que el país podría ser "aniquilado en una sola noche" y que sus ataques militares devolverían a la nación persa a "la Edad de Piedra". Ante este escenario de presión extrema, el "protocolo de seguridad" presentado por Irán no solo funciona como una medida técnica de navegación, sino como un mecanismo para mantener el control soberano sobre el paso estratégico sin romper el alto el fuego con Washington.

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