Israel no cerrará por ahora su embajada en España, pese a las tensiones diplomáticas
Así lo afirman fuentes diplomáticas israelíes, y también se vio reflejado en un encuentro de funcionarios y periodistas en Bruselas. Diferencian a España de Irlanda, país con el que Israel rompió relaciones hace un año.
Dana Erlich, Encargada de Negocios de Israel, en el acto de homenaje en Madrid a las víctimas del 7 de octubre de 2023.
Israel descarta la posibilidad de cerrar su embajada en España, a pesar de la constante hostilidad pública que viene llevando adelante en su contra el gobierno de Pedro Sánchez desde fines de 2023, lo que ha favorecido el incremento del antisemitismo en el país desde el ataque terrorista de Hamás del 7 de octubre.
Según fuentes cercanas al ministerio de Asuntos Exteriores del Estado judío, Israel no ve “una posibilidad de romper relaciones” en estos momentos a diferencia de lo que hizo con Irlanda el 15 de diciembre de 2024 cuando decidió cesar las actividades de su legación diplomática en Dublin.
Eso tiene que ver con que Israel considera que aún cuenta con interlocutores válidos en España con los que dialogar a pesar del constante hostigamiento público al que lo somete el gobierno de Sánchez.
Esto había dejado de existir en Irlanda, tal como suele explicarlo la actual jefa de la misión diplomática en Madrid, Dana Erlich, cada vez que le consultan sobre las razones de su cambio de destino.
Ella es una gran conocedora de ambas realidades ya que fue embajadora en Dublin y la encargada de cerrar la legación antes de mudarse a estas tierras con el objetivo de mantener vivas las relaciones bilaterales entre Israel y España dentro de lo posible.
“La situación es diferente en Irlanda porque el clima es muy agresivo. España es distinto porque es un país más grande, con otros matices. Pero está en el top tres de los más conflictivos junto con Eslovenia”, resalta las fuentes al tanto de los asuntos exteriores de Israel.
A pesar de estas tensiones, Israel cuenta con importantes intereses en el país, vinculadas con las artes, las ciencias, los deportes, la música y los negocios, por lo que procura evitar que se deterioren aún más.
Por eso, Israel necesita mantener los lazos vigentes, aunque en niveles más bajos que lo que solían ser antes del 7 de octubre. Este deterioro llevó a que Jerusalén retirara a su embajadora en noviembre de 2023 mientras que Madrid llamó a consultas al suyo en mayo de 2024, y aún no han retornado a sus puestos.
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Ecos del antisemitismo en Bruselas
La tirantez que ha generado el gobierno de Pedro Sánchez ha sobrepasado las fronteras españolas y es un tema de preocupación tanto para la administración del primer ministro Benjamin Netanyahu como para las comunidades judías locales y europeas.
Esto se vio reflejado en la conferencia “Agenda para Bruselas”, que organizó la Asociación Judía Europea (EJA, por sus siglas en inglés) en conjunto con la Asociación de Prensa Europeo Israelí (EIPA, por sus siglas en inglés) en la capital belga el pasado 10 de diciembre.
Allí, el caso España se abordó en especial en uno de los paneles para detallar la conflictividad reinante en la relación bilateral.
Se trató del único país de la Unión Europea que se analizó en forma separada ya que los demás temas se centraron en los vínculos actuales de Israel con el bloque continental en conjunto.
“El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, depende mucho en este momento de los partidos de extrema izquierda que son fuertemente antiisraelíes y tienen una narrativa de reconocimiento del Estado palestino que está muy cerca de una perspectiva de Hamás y proclaman al sionismo y a Israel como una entidad colonial, pidiendo la liberación de las tierras palestinas desde el río hasta el mar”, destacó el director de la publicación Enfoque Judío y corresponsal de Reshet Bet en Madrid, Elías Levy Benarroch, en su alocución.
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Noa Kirel representando a Israel en Eurovisión 2023
La frase antisemita de Yolanda y Eurovisión
El presidente del gobierno, Pedro Sánchez, y algunos de los miembros de su coalición han sido los principales responsables de escalar el conflicto con Israel con declaraciones públicas en la que siempre han hecho hincapié en la falsa acusación de que Jerusalén está cometiendo un genocidio en Gaza.
Incluso, varios de sus ministros y su vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, han pronunciado el lema “desde el río hasta el mar” en sus discursos, lo que implica la desaparición del Estado judío y la aniquilación de todos sus habitantes. Ninguno ha dimitido ni ha sido echado de su cargo hasta el momento.
El propio Sánchez había sostenido que, como España no tenía bombas nucleares, ni portaaviones no podía “detener la ofensiva israelí” por si sola, en un anuncio que realizó el 8 de septiembre. Esto fue tomado como una amenaza por el gobierno de Benjamin Netanyahu.
Ante esta imposibilidad militar de frenar el conflicto bélico, el gobierno de Sánchez se ha puesto a la cabeza de movimientos internacionales para juzgar a Jerusalén por supuesto genocidio en tribunales internacionales, para boicotear sus negocios de armamentos y hasta para intentar que sea expulsado de la edición del Festival Eurovisión del próximo año.
Sus declaraciones, y especialmente las de sus socios de ultra izquierda dentro de la coalición de gobierno, no han hecho más que exacerbar el antisemitismo en España a lo largo de los últimos dos años y medio que ha alcanzado niveles nunca vistos en el país.
Si bien esto se ha reducido sustancialmente desde la firma del alto el fuego entre Israel y el grupo terrorista Hamás el 15 de enero, Sánchez ha vuelto a reavivarlo una cada vez que lo ha necesitado en un intento de ocultar la crisis política que viene atravesando su administración en los últimos tiempos.
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Pedro Sánchez y Begoña Gómez
Las coincidencias de Pedro Sánchez
El presidente de España ha hecho uso de la guerra en Gaza para intentar tapar los diferentes escándalos que le golpean cerca, en un intento por correr el eje de la agenda pública, una táctica muy utilizada también por los gobiernos populistas latinoamericanos.
Así, cuestionó públicamente el derecho de Israel a defenderse ante la agresión que había sufrido de parte de Hamás durante su visita al paso fronterizo de Rafah, entre Egipto y la Franja de Gaza, el 24 de noviembre de 2023. Eso generó que Jerusalén llamara a consultas a su embajadora, Rodica Radian-Gordon.
Esto se dio en paralelo con el escándalo desatado el 13 de noviembre cuando el grupo parlamentario socialista registró en el Congreso de los Diputados la ley orgánica de Amnistía para la normalización institucional, política y social en Cataluña.
Seis meses más tarde, Sánchez volvió al ruedo cuando reconoció al Estado palestino de manera unilateral el 28 de mayo de 2024, con lo que acrecentó la crisis vigente con el gobierno de Netanyahu.
Eso coincidió con la imputación de su esposa Begoña Gómez en la investigación que está llevando adelante la Justicia por presuntos delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida, intrusismo profesional y malversación de fondos.
Unos días más tarde, el magistrado Juan Carlos Peinado llamó a declarar a su cónyuge en calidad de imputada, lo que desató un nuevo escándalo mediático. A esto, se le sumó el recrudecimiento de la campaña electoral para los comicios en los que se elegirían eurodiputados, donde las encuestas mostraban una posible derrota del PSOE.
Para contrarrestar esta nueva crisis, Sánchez volvió a hacer uso de Israel como herramienta de distracción pública cuando el 6 de junio decidió sumarse a la denuncia por genocidio contra el gobierno de Netanyahu en la Corte Penal Internacional impulsada por Sudáfrica.
Noviembre es el mes favorito del presidente para atacar a Israel, aunque también para los escándalos.
En 2024, Pedro Sánchez decidió impedir que los buques estadounidenses que llevaban armas para la guerra en Gaza hicieran escala en España en coincidencia con la imputación de su hermano, David Sánchez Pérez-Castejón por prevaricación administrativa, tráfico de influencias, malversación de fondos y delitos continuadoscontra la Hacienda Pública y la Seguridad Social.
Dos meses más tarde, el gobierno sanchista volvió al ruedo cuando lanzó un plan “desconexión tecnológica total” con la industria militar israelí que lo llevó a dar marcha atrás con la adquisición de 168 sistemas de lanzadores y 1.680 misiles antitanque Spike LR2 para el Ejército de Tierra y la Infantería de Marina que había acordado con la empresa Pap Tecnos, la filiallocal de Rafael Advanced Defense Systems.
Ese mismo día, el 23 de junio, la “fontanera del PSOE”, Leire Díez, había realizado una rueda de prensa en la que se cruzó con el empresario Víctor de Aldama, uno de los principales implicados en el “caso Koldo” y se desató la “trama cloacas”, una presunta red parapolicial y política dedicada a llevar a cabo operaciones de espionaje, extorsión, elaboración de informes falsos y una guerra sucia contra adversarios políticos, periodistas y hombres de negocios.
Para contrarrestar esas malas noticias, Sánchez envió a su ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares Bueno, dos días después, a que le solicitara a la Union Europea la suspensión inmediata del Acuerdo de Asociación con Israel.
Días más tarde, la RTVE anunció oficialmente que España se retiraba del Festival Eurovisión 2026 luego de que la Unión Europea de Radiodifusión (UER) confirmara la participación de Israel en el certamen que se llevará a cabo en Viena, Austria entre el 22 y el 26 de mayo.
Esta es una historia que pareciera no tener fin ya que nada hace pensar que Pedro Sánchez podrá librarse de los escándalos en el corto plazo.
En ese caso, el jefe del gobierno español siempre tendrá al Estado judío al alcance de la mano para lanzar una bomba de humo que distraiga a la opinión pública, sin importarle al parecer que esto siga creando las condiciones para extender la preocupante ola de antisemitismo en España.