La primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, confirmó este lunes que disolverá el Parlamento el próximo viernes con el objetivo de convocar elecciones anticipadas, en un intento por reforzar su mandato y ampliar el respaldo político con el que cuenta en la Dieta japonesa.
La decisión llega días después de que el Partido Liberal Democrático (PLD) adelantara públicamente los planes de la mandataria, que ahora quedaron formalmente ratificados.
La disolución de la Dieta, prevista para el 23
Según informó la agencia Kyodo, la Cámara será disuelta el día 23, coincidiendo con la reanudación de la sesión parlamentaria. El movimiento abre de forma oficial el camino hacia unos comicios que podrían celebrarse el 8 o el 15 de febrero, fechas que ya circulan en el calendario político japonés.
El adelanto electoral busca consolidar el poder de la coalición gobernante en un contexto de equilibrio parlamentario muy ajustado.
Un Gobierno con mayoría mínima
En la actualidad, el PLD y sus aliados mantienen una mayoría mínima en la Cámara Baja, sostenida por el apoyo de tres legisladores independientes, mientras que continúan en minoría en la Cámara Alta.
Este escenario limita la capacidad legislativa del Ejecutivo y ha sido uno de los factores que empujaron a Takaichi a apostar por una renovación anticipada del mandato popular.
Una primera ministra histórica
Takaichi se convirtió en la primera mujer en ocupar la jefatura del Gobierno japonés y en la quinta primera ministra del país en apenas cinco años. Desde su llegada al cargo en octubre, se enfrentó a serias dificultades para aprobar los presupuestos, en medio de un Parlamento fragmentado.
Pese a ello, su gabinete mantiene una alta popularidad en las encuestas, con niveles de apoyo que rondan el 70%, incluso en un contexto de debilidad estructural del PLD.
El desafío del Partido Liberal Democrático
El Partido Liberal Democrático gobernó Japón casi de forma ininterrumpida durante décadas, aunque con frecuentes cambios de liderazgo. En las últimas elecciones, el partido sufrió un retroceso bajo la conducción del ex primer ministro Shigeru Ishiba, un antecedente que aún pesa en la interna oficialista.