La banca europea ha visto esfumarse de manera fulminante el mundo idílico de subidas bursátiles y beneficios cada vez mayores en el que ha vivido en los últimos años. La guerra en Irán ha sido el detonante, pero varios expertos aseguran que la crisis del crédito privado ya estaba socavando los cimientos de la confianza antes de que cayera la primera bomba en suelo iraní.
Los directamente más afectados no son los mismos, pero entre unos y otros están los principales representantes del sector en Europa y eso ha provocado que los inversores activen el modo aversión al riesgo en la banca tanto en Bolsa como en la deuda.
"BBVA, Standard Chartered y HSBC son los nombres que soportan la más relevante (aunque en general limitada) exposición a Oriente Próximo", explica la firma experta en solvencia CreditSights. Si bien, "Santander, Barclays, Société Générale, Commerzbank, Raiffeisen y Monte dei Paschi están entre las entidades que se han comportado peor", añade.
Turquía y Emiratos
Para el primer grupo, la preocupación es la guerra en Irán. Los bancos europeos tienen una exposición directa al conflicto muy reducida, ya que la mayoría de su presencia en Oriente Próximo se concentra en los Emiratos Árabes Unidos y en Turquía, según la Asociación Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés).
"La exposición a las geografías más directamente involucradas en el conflicto está limitada a menos de 10.000 millones de euros y la mayoría a través de contrapartidas israelíes (7.000 millones). Para ponerlo en contexto, es solo el 0,03% de los activos totales de 29 billones de euros de la banca europea", señala CreditSights.
Dentro de la exposición a Oriente Próximo en su conjunto, a BBVA le tocan 90.000 millones de euros, que son los activos de su filial turca, Garanti. Es el 10,5% del balance del banco, que genera el 7,7% de sus beneficios en Turquía. Las posesiones de HSBC en la zona suponen el 3,6% de sus beneficios brutos y el 2% de sus activos, mientras que Standard Chartered reporta el 7,1% de sus ganancias desde los Emiratos, que suponen el 2,4% de su balance, según los cálculos de la firma de análisis.
CreditSights reconoce que la exposición indirecta es más difícil de medir. Es la que afecta a todos los bancos tengan presencia o no en el área de conflicto y puede adoptar múltiples formas, desde una escalada en los precios de la energía que eleve la inflación y obligue a los bancos centrales a endurecer la política monetaria, hasta una crisis de crecimiento global que dispare la morosidad, pasando por una mayor actividad en banca de inversión por el asesoramiento a empresas en apuros.
Ninguno de estos efectos indirectos está "ni remotamente" contemplado en el precio de las acciones ni de los bonos, advierte CreditSights.
Golpes simultáneos
Lo que empieza a reflejarse en las valoraciones son los problemas del crédito privado. "No hay una correlación directa con el conflicto en Oriente Próximo, sino un despliegue simultáneo de acontecimientos, con el ataque coincidiendo con las noticias sobre la intervención de Market Financial Solutions (MFS), una entidad a la que tanto Barclays como Santander estaban expuestos", explica la firma de crédito.
MFS no es el primer tropiezo. Antes llegaron First Brands y Tricolor. Los analistas tienen claro que tampoco será el último.
"Los préstamos que los bancos conceden a otras contrapartes para que estas presten a sus clientes suponen ahora un riesgo demasiado grande como para no incurrir en pérdidas recurrentes", avisa UBS.
"Esto no significa que sea un mal negocio en general, pero con el mercado tan nervioso como está es probable que las pérdidas potenciales, aunque sean pequeñas en el contexto general, se difundan ampliamente en la prensa, y es claramente útil no estar vinculado a muchas de ellas", añaden los analistas del banco suizo.
A la presidenta de Santander no le ha importado reconocer el tropiezo en MFS. Ana Botín cree que este tipo de traspié es equiparable a las medusas y no tiene intención de salir del negocio del crédito privado por ellas. "A veces te pican un poco, pero, si tienes cuidado, no importa. Aun así puedes nadar", aseguró en una entrevista en Bloomberg.
Fraude
UBS cree que la clave es que hasta ahora ha sido el fraude, "y no el riesgo crediticio subyacente", lo que ha detonado los problemas. Eso debería suponer un alivio para los inversores.
CreditSights no lo tiene tan claro. "Para nosotros no es una cuestión de si, sino de cuándo van a acelerar las tasas de impago del crédito privado. Casi con total seguridad, estará relacionado con una política monetaria más dura y un menor crecimiento económico".
Ahí es donde entra en juego la guerra en Irán, que puede provocar una escalada de los precios energéticos que actúe de disparador de esas dos amenazas. El problema es la falta de transparencia en las cifras de exposición al crédito privado, pero la lista de bancos que han publicado intereses en el negocio es larga e incluye a ABN Amro, Barclays, BNP Paribas, Deutsche Bank, HSBC, Raiffeisen, Santander, Société Générale, Standard Chartered y UBS.
La exposición es limitada en todos ellos, "pero los bancos se verán afectados si llega un revés y el ciclo se da la vuelta", alerta CreditSights, que recuerda que las entidades retienen exposición por varias vías, tanto dentro como fuera de su balance.
FUENTE: Fuente: EXPANSIÓN | ERE