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La Comisión Europea ha instado a los Estados miembros a recortar la demanda energética, especialmente en productos derivados del petróleo, ante las consecuencias del conflicto en Oriente Medio.

El comisario de Energía, Dan Jorgensen, advirtió que no habrá una vuelta a la normalidad a corto plazo en los mercados energéticos, incluso en un escenario de paz. “Aunque la paz llegara mañana, no volveríamos a la normalidad en un futuro previsible”, afirmó, subrayando que la infraestructura energética en la región “ha sido dañada por la guerra y continúa deteriorándose”.

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El comisario europeo de Energía, Dan Jorgensen |EFE

Subida de precios y presión sobre la factura energética en la UE

Desde el inicio del conflicto, los precios del gas han aumentado alrededor de un 70% y los del petróleo un 60%, lo que ha elevado la factura energética de la Unión Europea en unos 14.000 millones de euros en apenas un mes.

Aunque la UE asegura que el suministro se mantiene “relativamente protegido” gracias a la diversificación de proveedores y la menor dependencia del Golfo, persisten tensiones en mercados específicos como el diésel y el combustible de aviación.

Además, el comisario alertó de “crecientes restricciones en los mercados globales de gas”, que ya están impactando en los precios de la electricidad.

La UE pide unidad para evitar distorsiones en el mercado energético

Jorgensen insistió en la necesidad de actuar “con unidad” y “en estrecha coordinación” para evitar respuestas nacionales fragmentadas que puedan agravar la situación.

En este sentido, defendió que las medidas adoptadas por los Estados deben ser “específicas” y “temporales”, evitando empeorar las condiciones de oferta y demanda.

La Comisión Europea trabaja en un nuevo paquete de iniciativas para proteger a familias y empresas, aunque aún no ha concretado fechas para su presentación.

Medidas de ahorro energético: teletrabajo y límites de velocidad

Entre las recomendaciones, la UE anima a los gobiernos a reducir el consumo energético inspirándose en el plan de diez puntos de la Agencia Internacional de la Energía.

Entre las medidas destacan el fomento del teletrabajo, la reducción de los límites de velocidad en carretera y el impulso del transporte público. También se plantea limitar el uso del coche privado en grandes ciudades, fomentar el uso compartido del vehículo y promover una conducción más eficiente.

“Recomendamos firmemente que cada país evalúe qué opciones tiene a su disposición”, señaló Jorgensen.

Preparación ante posibles tensiones en el suministro

La Comisión ya trabaja en la coordinación del llenado de almacenamientos de gas y en reforzar la seguridad del suministro de petróleo para anticiparse a nuevas tensiones.

“Más vale estar preparados que lamentarlo después”, advirtió el comisario, quien también adelantó que se estudian medidas para desacoplar los precios del gas de los de la electricidad.

Entre ellas figuran instrumentos como los contratos por diferencia o los acuerdos de compra de energía, así como la flexibilización de ayudas estatales para apoyar a hogares vulnerables e industrias afectadas.

Una vulnerabilidad estructural que vuelve a quedar en evidencia

Pese a que la UE se encuentra en mejor posición que durante la crisis energética de 2022, el contexto actual podría ser más complejo al afectar a una gama más amplia de productos energéticos.

Según Jorgensen, esta situación pone de relieve la “vulnerabilidad estructural” de la Unión Europea frente a los choques externos debido a su dependencia de combustibles fósiles importados.

El escenario actual refuerza la urgencia de avanzar en políticas energéticas coordinadas y sostenibles para mitigar el impacto de futuras crisis.

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