ver más

Irán y Estados Unidos celebran haber alcanzado un pacto que abre una ventana estratégica de 60 días para negociar las cuestiones más espinosas de la guerra desatada a finales de febrero. A la espera de una reunión clave entre los equipos negociadores de ambos países el próximo viernes en Suiza, se conocen todavía pocos detalles del acuerdo. Ante la incertidumbre generalizada, la pregunta que resuena a nivel internacional es si realmente ha terminado la guerra. Por el momento, permanece vigente el alto el fuego declarado a principios de abril, una tregua que ambas partes han violado en repetidas ocasiones, amenazando de manera constante con una reanudación abierta del conflicto.

El papel de Israel y la contundente respuesta de Netanyahu

Una de las cuestiones más destacadas y complejas de este memorando de entendimiento es la ausencia absoluta de la parte israelí. Tel Aviv participó activamente en los ataques contra Irán que descabezaron la cúpula del régimen en marzo, una ofensiva que se cobró la vida del entonces Líder Supremo, el ayatolá Ali Jamenei, así como de decenas de altos comandantes del ejército iraní.

más Noticias

A pesar del anuncio bilateral entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra desatada tras la ofensiva de hace más de tres meses, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha asegurado de forma tajante que "la lucha no ha terminado" y se ha negado a admitir que la campaña militar haya sido un fallo.

El mandatario hebreo defendió las operaciones ordenadas alegando que se logró eliminar el riesgo de una destrucción inmediata y que, junto a sus aliados estadounidenses, ejecutaron la mayor operación de ataque en la historia de Israel, destruyendo la armada y la fuerza aérea iraní, eliminando a científicos nucleares y provocando daños inmensos a la economía de Irán que estimó en cientos de miles de millones de dólares o incluso cerca de un billón.

La encrucijada de Líbano y la permanencia de las zonas de seguridad

El texto del memorando exige "el fin permanente e inmediato de la guerra" en el Líbano, país que fue arrastrado al conflicto regional el 2 de marzo cuando Hezbolá lanzó cohetes contra Israel para vengar la muerte de Jamenei. Aunque Hezbolá no reivindicó nuevos ataques el lunes, el acuerdo provisional de paz deja grandes interrogantes sobre el terreno.

Netanyahu ha dejado claro que las tropas israelíes permanecerán en las zonas ocupadas y en las profundas áreas de seguridad establecidas en Gaza, Líbano y Siria "todo el tiempo que sea necesario" y "cueste lo que cueste" para proteger a su país. En sintonía, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que sus fuerzas militares se mantendrán indefinidamente en territorio vecino, donde actualmente decenas de miles de soldados israelíes ocupan posiciones fijas en lo que representa la mayor invasión desde su retirada en el año 2000.

Por su parte, las autoridades de Beirut han admitido que Líbano no fue informado de los términos del acuerdo ni de la duración del alto el fuego. El presidente del parlamento libanés, Nabih Berri (aliado de Hezbolá), agradeció a Washington y Teherán la inclusión de una cláusula vinculante sobre el fin de la agresión. Sin embargo, analistas como Karim Bitar, profesor de Oriente Medio en la universidad Sciences Po de París, advierten que el acuerdo no parece involucrar a Israel, haciendo muy poco probable una retirada del sur del Líbano y dejando al país "como chivo expiatorio que paga el precio de la inexperiencia estadounidense, el cinismo iraní y la soberbia israelí".

El futuro armamentístico de Hezbolá y las negociaciones bilaterales

Otro de los grandes vacíos del memorando es que no hace ninguna referencia al desarme de los combatientes de Hezbolá ni al cese del respaldo de Teherán. Según el profesor Bitar, "Irán parece no haberse comprometido a poner fin a su apoyo y financiamiento a Hezbolá". Expertos militares como Riad Kahwaji anticipan que el grupo chiita no aceptará dejar las armas —pese a que bajo un acuerdo de 2024 debía retirar a sus milicianos al norte del río Litani—, lo que prolongará la crisis y podría desencadenar inestabilidad política y disturbios internos, especialmente debido a que Hezbolá se considera victorioso a través del pacto iraní.

Bajo la presión de Washington, Líbano e Israel mantienen conversaciones directas en la capital estadounidense desde el mes de abril para intentar separar a la nación de la guerra regional y asegurar el pleno retiro de las tropas invasoras, teniendo una nueva ronda programada para este mes. El primer ministro libanés, Nawaf Salam, afirmó que redoblarán los esfuerzos en dichas negociaciones, aunque el anuncio del memorando general ha sembrado dudas sobre la efectividad real de este canal bilateral separado.

IRAN EEUU

La firma del memorando y la narrativa de Teherán

Se espera que Suiza acoja la escenificación oficial de la firma presencial del memorando de entendimiento —el cual ya ha sido rubricado previamente de forma online—, un evento que irá seguido de manera inmediata por la primera ronda de negociaciones posteriores, según anunció el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi. Por su parte, el presidente iraní, el reformista Masoud Pezeshkian, celebró públicamente el pacto como una victoria de su país, catalogándolo como un "documento de honor" para la región y para "las fuerzas de resistencia", en un claro guiño político a las milicias aliadas de Teherán.

Pezeshkian reconoció que aún existen "diferencias menores en un apartado muy breve" del acuerdo, sin aportar más detalles al respecto, e invitó formalmente a toda la nación a respaldar el pacto. El mandatario argumentó que las objeciones públicas mostradas por Israel demuestran de forma fehaciente que Irán "ha salido victorioso" en el tablero diplomático.

Impacto económico en el Estrecho de Ormuz y el mercado del petróleo

El impacto más inmediato y tangible del tratado es la reapertura del Estrecho de Ormuz, acompañada del compromiso de Teherán y Washington de levantar el bloqueo impuesto sobre esta crucial vía marítima, por la que navegaba a diario el 20% del petróleo mundial antes del estallido de las hostilidades.

El presidente estadounidense, Donald Trump, dio a entender durante el anuncio oficial del pacto que la apertura era inminente, aunque posteriormente el ejército estadounidense matizó que el bloqueo militar seguirá vigente de forma estricta hasta que se estampe la firma presencial el próximo viernes. El ejército de Estados Unidos advirtió explícitamente a los buques afectados que no intenten cruzar la vía marítima hasta recibir instrucciones explícitas de las autoridades navales, a pesar de que el presidente Trump aseguró que "los barcos están empezando a salir" de Ormuz.

Diversos expertos apuntan que la histórica reivindicación iraní sobre su titularidad exclusiva del Estrecho no está incluida en las conversaciones actuales, al menos por ahora. Sin embargo, el portavoz de Exteriores de Irán, Esmail Baqaei, insistió el lunes en los planes del régimen de supervisar el tráfico marítimo mediante una gestión conjunta con Omán, mediante la cual se prevé recaudar "tarifas relacionadas con los servicios de navegación". Los analistas recuerdan que el Estrecho de Ormuz ya se encontraba completamente abierto antes de la guerra, por lo que Teherán probablemente haya conseguido ciertas concesiones estadounidenses adicionales a cambio de desbloquear esta ruta comercial vital.

Liberación de activos congelados y el debate en Washington

La mayor victoria financiera para Teherán, según apuntan los propios medios iraníes, será la liberación inmediata de 24.000 millones de dólares en activos que permanecían congelados, junto con la posibilidad de acceder a otros 300.000 millones de dólares adicionales que contribuirán de forma directa a la "reconstrucción" del país tras la ofensiva.

El portavoz Baqaei declaró que tanto el acceso a estos activos como el levantamiento de las sanciones petroleras entrarán en vigor inmediatamente después de la implementación del memorando, una afirmación temporal que Washington ha negado de forma tajante. "Podrían tener acceso siempre y cuando cumplan con su parte de compromiso", declaró el vicepresidente de EE.UU., JD Vance, en una entrevista concedida a la cadena CBS, en la que se confirmó oficialmente la cifra de los miles de millones que serán desbloqueados.

Ante este escenario, Donald Trump tuvo que convencer a su audiencia interna y a sus críticos de que esta masiva transferencia de dinero no constituye un pago reparativo de guerra, sino un simple desbloqueo de activos legítimos iraníes. A su vez, el presidente desmintió a través de sus redes sociales que su Administración haya acordado un pago de 300 millones de dólares como parte del arreglo. "Se trata de una cuestión de comportamiento. Si cumplen con sus obligaciones, eso empezará a surtir efecto", advirtió el mandatario estadounidense.

Costes de la guerra y tensiones políticas internas

Del discurso de la administración estadounidense han desaparecido por completo algunas de las promesas iniciales que motivaron una ofensiva militar cuyo coste oficial asciende a 29.000 millones de dólares según el Pentágono, una cifra que otros estudios independientes elevan de forma drástica hasta los 34.000 millones. El presidente Trump llegó a augurar abiertamente un "cambio de régimen" en Teherán que finalmente no ha ocurrido. A pesar de mantener el poder, la República Islámica perdió a decenas de altos cargos en un momento de fuerte cuestionamiento social sobre su legitimidad, tras un mes de enero negro marcado por las mayores protestas antigobierno registradas en las últimas décadas.

Paralelamente, dentro del propio régimen iraní existe un sector ultraconservador e intransigente que se opone frontalmente a las negociaciones con Washington y desconfía de cualquier tipo de acercamiento diplomático, llegando a tildar a los negociadores oficiales de "traición" al fallecido Líder Supremo. Frente a estos ataques internos, el presidente Pezeshkian ha lanzado duras indirectas, advirtiendo que "los deseos personales no se pueden presentar como demandas públicas" y asegurando que dicha oposición "solo alimenta la división que Israel intenta crear".

Inspecciones de la OIEA y la destrucción del uranio enriquecido

En cuanto a la espinosa cuestión nuclear, uno de los principales escollos de la intervención militar, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, ha admitido en declaraciones a la CNN que el memorando de entendimiento actual es un documento "muy general", de apenas página y media, cuyas aristas técnicas deberán abordarse de forma pormenorizada durante los próximos dos meses de negociaciones.

A pesar de la ambigüedad, Vance reveló a la cadena NBC que uno de los puntos fundamentales ya establecidos estipula que Washington y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) "ayudarán" a Teherán a "destruir" por completo sus reservas de uranio altamente enriquecido, lo que supondrá el retorno inmediato de los inspectores internacionales a territorio iraní. La Casa Blanca supedita los beneficios económicos, el levantamiento de sanciones y la transformación de la economía de la República Islámica a la verificación estricta de este desmantelamiento a largo plazo. "Si se comprometen a no volver a construirlo, serán bienvenidos en la economía mundial; si intentan reconstruir el programa nuclear, nunca dispondrán de los recursos para hacerlo", advirtió Vance.

Por su parte, el viceministro de Exteriores de Irán, Kazem Qaribabadi, matizó que durante las rondas técnicas de 60 días se deberán definir los mecanismos definitivos para el fin de todas las sanciones y resoluciones del Consejo de Seguridad, la reconstrucción del país y el establecimiento de las herramientas de supervisión del cumplimiento mutuo. Mientras tanto, en el plano internacional, Benjamin Netanyahu insistió firmemente en que "con acuerdo o sin él, Irán no tendrá armas nucleares", definiendo este veto absoluto como la misión principal de su vida.

Reacción internacional y estabilidad en los países del Golfo

A pesar de los avances, la persistencia de la actividad militar israelí en la región se mantiene como el obstáculo principal de la diplomacia; si Israel continúa con su contienda en territorio libanés, podría hacer descarrilar por completo todo el proceso de paz.

Por su parte, Donald Trump ha dejado claro que acepta las condiciones de Teherán para poner fin a la guerra, una iniciativa política que ha recibido el respaldo de diversos líderes europeos en las últimas horas. Según informaciones de la agencia de noticias iraní Tasnim, Teherán ha presionado con fuerza para modificar el memorando en el último minuto, condicionando el cese definitivo de las hostilidades en el Líbano como un requisito previo e indispensable para abrir las futuras conversaciones sobre la materia nuclear. "Si se reanuda la guerra, los asesinatos o las operaciones militares contra el Líbano, las negociaciones se suspenderán", advirtió la emisora oficial iraní.

A pesar de la intensa guerra de narrativas cruzadas, el principio de acuerdo ha sido recibido con un profundo sentido de alivio entre los países árabes vecinos del Golfo Pérsico, cuyos territorios han sido históricamente la carne de cañón de las represalias de Irán contra los intereses de Estados Unidos e Israel. Los gobiernos del Golfo han hecho un llamamiento público para avanzar de forma decidida en las negociaciones en pro de la estabilidad regional, evitando posicionarse a favor de ningún bando en disputa. "Es una victoria para la diplomacia y el sentido común", zanjó de forma rotunda el gobierno de Omán a través de un comunicado oficial.

Temas:

Irán Estados Unidos tregua israelí

seguí leyendo