12 de junio de 2026 9:08 hs

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sacudido el tablero internacional al anunciar la suspensión de los bombardeos programados contra la República Islámica tras asegurar que las partes han dado luz verde a los términos de un "gran acuerdo" de paz. Según el mandatario estadounidense, este pacto marco —que busca poner fin al conflicto desatado el pasado 28 de febrero por la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán— podría firmarse este mismo fin de semana en Europa con la presencia del vicepresidente estadounidense, JD Vance.

Sin embargo, el optimismo de la Casa Blanca ha chocado de frente con la postura de Teherán. Minutos después del anuncio, las autoridades iraníes desmintieron la existencia de un pacto inicial.

El portavoz de la cancillería iraní, Esmail Baqai, aclaró que "hasta el momento, Irán no ha llegado a una conclusión definitiva sobre el acuerdo". Asimismo, la agencia de noticias Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria Islámica, tachó de "infundada" la afirmación de Trump y recordó con escepticismo que el republicano ya ha anunciado supuestos acuerdos inminentes en "38 ocasiones" durante los últimos dos meses.

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Las claves del supuesto pacto nuclear y las exigencias de Israel

A pesar del desmentido de Teherán, Donald Trump insistió en el Despacho Oval en que el documento final garantizará que "Irán nunca tendrá armas nucleares", señalando que el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, y las más altas autoridades del país persa habrían aprobado el planteamiento general y los detalles tras haber recibido "un golpe como muy pocos pueden soportar". El presidente estadounidense detalló que en el proceso de conversaciones al más alto nivel están involucrados países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Turquía, Pakistán, Bahréin, Kuwait, Jordania y Egipto.

Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, concretó mediante un comunicado de su oficina que Israel no forma parte del supuesto acuerdo. No obstante, tras una conversación telefónica con el mandatario norteamericano, Netanyahu expresó su agradecimiento por el compromiso de Trump de que el texto definitivo obligue a Teherán a desmantelar su infraestructura de enriquecimiento nuclear, deshacerse del uranio enriquecido, limitar la producción de misiles y poner fin al apoyo a sus grupos regionales aliados.

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Benjamín Netanyahu

Benjamín Netanyahu

De la amenaza de invasión a la cancelación de los bombardeos

La orden de frenar la ofensiva militar representa un cambio abrupto respecto al tono beligerante que el propio Trump mantuvo durante las horas previas. En una entrevista concedida a Fox and Friends, el presidente estadounidense había advertido de que las fuerzas de EE. UU. golpearían "con gran dureza" y que Washington podría hacerse "en un futuro no muy lejano" con el control de la isla de Jark, la terminal petrolera más importante de Irán. Trump llegó a asegurar que el país persa "no tiene defensas" y que, si quisiera, podría enviar tropas terrestres para "tomar todo el país" de forma inmediata, aunque acotó que prefería evitar soldados sobre el terreno y daños a infraestructuras civiles.

A través de su red social Truth Social, Trump confirmó la cancelación de los ataques previstos para la noche del jueves, lo que supuso la retirada de la operación para desplegar tropas sobre la isla de Jark. Con todo, el mandatario estadounidense aclaró que el bloqueo naval estadounidense sobre los puertos iraníes se mantendrá "en pleno vigor y efecto" hasta que la transacción quede formalizada de manera definitiva.

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Caos militar en el estratégico estrecho de Ormuz y hostilidades cruzadas

La jornada previa al anuncio estuvo marcada por una violenta escalada militar que puso en peligro la frágil tregua regional que entró en vigor el pasado 8 de abril. Tras dos días consecutivos de ataques cruzados, el Mando Central de EEUU (CENTCOM) ejecutó bombardeos "en legítima defensa" contra centros de vigilancia, sistemas de comunicación e instalaciones de defensa aérea en Irán. Estas operaciones provocaron fuertes explosiones en la ciudad portuaria de Bandar Abbas, el condado de Sirik y las islas de Qeshm y Hengam.

En represalia, la Guardia Revolucionaria iraní lanzó dos oleadas de ataques con drones y una veintena de misiles contra intereses y bases estadounidenses en Bahréin, Kuwait y Jordania (específicamente contra la base de Azraq, donde los proyectiles fueron interceptados).

Paralelamente, se ha desatado una guerra de declaraciones sobre el control del estrecho de Ormuz. La autoridad marítima iraní decretó el cierre total "hasta nuevo aviso" de esta vía fluvial clave por donde circulaba una quinta parte de los hidrocarburos mundiales antes de la guerra. Sin embargo, el CENTCOM negó de forma tajante que dicho bloqueo se esté materializando sobre el terreno, asegurando que Irán "no controla el estrecho" y que se han establecido rutas seguras para los buques comerciales que no violen el bloqueo contra Irán.

El origen del conflicto regional y su impacto en la economía mundial

La reactivación de las hostilidades directas comenzó el pasado domingo, rompiendo más de tres meses de calma relativa desde el inicio de la guerra el 28 de febrero.

Irán atacó con misiles el territorio israelí en respuesta a los bombardeos de Tel Aviv contra los suburbios del sur de Beirut. La situación empeoró tras el derribo de un helicóptero militar estadounidense en el golfo Pérsico por parte de las fuerzas iraníes, y se mantiene estrechamente vinculada a la situación en el Líbano, país arrastrado al conflicto el pasado 2 de marzo tras los ataques de Hezbolá en apoyo a Teherán y donde las operaciones israelíes ya han dejado más de 3.700 muertos.

A pesar de la incertidumbre política y la falta de confirmación por parte de Teherán, la mera expectativa de una resolución del conflicto y la reapertura pactada de las vías marítimas ha provocado un alivio inmediato en los mercados financieros globales. El precio del barril de crudo Brent, referente mundial, registró una caída del 1,11%, situándose en los 89,37 dólares. Por su parte, las bolsas asiáticas reaccionaron con fuertes subidas en la mañana de este viernes, lideradas por el índice Nikkei de Tokio, que avanzó casi un 4%, y el Kospi de Seúl, que se disparó más de un 7%.

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