26 de julio de 2026 16:42 hs

El expresidente Juan Orlando Hernández regresó a Honduras casi ocho meses después de que Donald Trump lo indultara de una condena de 45 años de cárcel por delitos ligados al narcotráfico y el tráfico de armas.

Hernández retornó a Honduras tras haber obtenido su libertad el 1 de diciembre de 2025, cerrando un capítulo iniciado el 21 de abril de 2022 con su extradición a Estados Unidos. Su retorno se produce en un país que continúa atravesado por la polarización política y por desafíos estructurales de inseguridad y pobreza que aún persisten.

La llegada de JOH

Hernández llegó en un vuelo privado al aeropuerto de Palmerola, a 60 km al noroeste de Tegucigalpa, donde su familia lo recibió en la pista, mientras cientos de simpatizantes lo esperaban frente a la terminal.

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Hernández recibió el indulto previo a las elecciones de noviembre, en las que su copartidario conservador Nasry Asfura logró una ajustada victoria. En estos comicios Trump había amenazado explícitamente con recortar la ayuda a Honduras en caso de un triunfo de la oposición.

"Estoy feliz, alegre de estar en mi tierra de nuevo", dijo el expresidente a periodistas en la caja de una camioneta durante una caravana de bienvenida, consignó AFP.

Ahora enfrentará a la justicia hondureña

Hernández, conocido también como JOH por las siglas de su nombre, apodo que adoptó para su campaña política en 2013, gobernó entre 2014 y 2022, ocho años en los que los niveles de inseguridad alcanzaron cifras alarmantes.

La tasa de homicidios se situaba en el orden de 41,7 homicidios por cada 100.000 habitantes cuando salió de su mandato, según registros del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.

El presidente de EEUU, Donald Trump, junto a su homólogo hondureño, Nasry Tito Asfura.

El presidente de EEUU, Donald Trump, junto a su homólogo hondureño, Nasry Tito Asfura.

En cuanto a la pobreza, en la administración de JOH el 73,6 % del total de la población se encontraba en situación de pobreza, según el Instituto Nacional de Estadística (2021), cifra que se vio agravada por la pandemia de covid-19.

Hernández, quien se declara víctima de "persecución", enfrentará ahora a la justicia hondureña. El exgobernante, junto a exfuncionarios de su gobierno, fue acusado en su ausencia por la Fiscalía del Estado por medio de la Unidad Fiscal Especializada Contra Redes de Corrupción el 11 de octubre de 2023 en los tribunales de justicia por los delitos de lavado de activos y fraude contra el Estado debido al supuesto desvío de más de 62 millones de lempiras, es decir unos 2,4 millones de dólares, para su campaña política en 2013 cuando aspiraba por primera vez a la presidencia.

Hernández, de 57 años, comparecerá ante una corte el 3 de agosto por las acusaciones de las cuales se declara "inocente". Bajo el compromiso de presentarse voluntariamente, un juez le suspendió una orden de arresto.

Tras su arresto en 2022, a Hernández le decomisaron 131 bienes, incluyendo 32 inmuebles, que según él son una herencia familiar y deben ser devueltos.

El exmandatario fue uno de los impulsores de las Zonas de Empleo y Desarrollo Económico (ZEDE), territorios autónomos aprobados en 2013 para atraer inversión. Consideradas un "Estado dentro del Estado", fueron declaradas inconstitucionales en 2024, pero algunas siguen operando.

En la cúspide de su hegemonía política, Hernández logró acceder a un segundo mandato en 2017, pese a la prohibición expresa de la Constitución hondureña respecto a la reelección.

Favorecido por un polémico fallo de la Corte Suprema que le abrió la puerta a la candidatura, el exmandatario revalidó su cargo en unos comicios ensombrecidos por denuncias de fraude. La crisis posterior derivó en masivas protestas ciudadanas y en un toque de queda cuya represión dejó un saldo de más de treinta muertos.

La causa en Nueva York

El juez Kevin Castel, de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, condenó a Hernández a 45 años años de cárcel en junio de 2024, dos años después de su extradición.

El exmandatario fue hallado culpable de conspirar para enviar cientos de toneladas de cocaína colombiana hacia Estados Unidos, operando en alianza con capos de la talla del mexicano Joaquín "El Chapo" Guzmán, hoy condenado a cadena perpetua. Durante el juicio, los fiscales acusaron a Hernández de instrumentalizar las instituciones hondureñas para convertir al país en un verdadero "narco-Estado" y en una "superautopista" para el tráfico de drogas.

"Le vamos a meter la droga a los gringos en sus narices y no se van a dar ni cuenta", habría dicho Hernández, según un testigo que colaboró con los fiscales.

La sentencia fue anulada en abril tras el indulto de Trump, que asegura que Hernández fue víctima de un "montaje" de su antecesor en la Casa Blanca, el demócrata Joe Biden.

El "Hondurasgate"

Hace tres meses, una investigación de Diario Red, fundado por el exvicepresidente del Gobierno español Pablo Iglesias, convulsionó el mapa político al filtrar grabaciones atribuidas a una trama internacional.

La publicación difundió una serie de audios que presuntamente vinculan el indulto de Hernández con un plan geopolítico orquestado por varios gobiernos para posicionarlo como un operador clave contra la izquierda regional.

Según las publicaciones del denominado "Hondurasgate", que Hernández catalogó de falsas, la trama habría contado con la complicidad de Estados Unidos, Israel, Honduras y Argentina. Por su parte, Nasry Asfura, señalado en las grabaciones por supuestos ofrecimientos económicos, optó por no hacer declaraciones al respecto.

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